No es posible hablar de lo ocurrido a la pequeña Camila sin sentir cómo hierve la sangre. Sin experimentar el hartazgo, la impotencia, la rabia, de saber que una niña de 8 años fue asesinada mientras lo único que pretendía era vestir un traje de baño y meterse a una alberca inflable para divertirse con su amiguita.

A Camila la mataron, porque en esta sociedad hace ya tiempo se perdieron los valores cívicos y humanos. Porque le tocó vivir en un país donde se respetan más los derechos de los criminales que de los propios ciudadanos de bien. Porque a los mal vivientes se les manda acusar con sus padres y abuelos antes que aplicar la ley a cabalidad. Y porque se privilegia abrazar a quienes delinquen.

“La pequeña fue hallada muerta el jueves 28 de marzo en inmediaciones de la carretera Taxco-Cuernavaca. Ana Rosa Díaz Aguilar, su presunta secuestradora y feminicida, murió como consecuencia del linchamiento en su contra.

La tarde del miércoles 27 de marzo, se reportó el secuestro de Camila en un callejón de la colonia La Florida, en el centro del municipio de Taxco, Guerrero.

En torno al caso se dio a conocer que la menor de edad fue asesinada a casi una hora después de que llegó al domicilio de Ana Rosa Díaz; Camila ya estaba muerta cuando solicitaron su rescate.

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Los responsables del secuestro pedían una suma de 250 mil pesos a la familia a cambio de ponerla en libertad, cantidad que fueron modificando con el transcurso del tiempo.

Durante la misma noche de la desaparición, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas emitió un boletín para encontrar a Camila.

Sobre los hechos, en redes sociales se difundió un video de los secuestradores y el jueves 28 de marzo un grupo de pobladores de Taxco intentaron linchar a los presuntos culpables, causando la muerte de una mujer.

Camila fue asesinada casi una hora después de su llegada a la casa de Ana Rosa Díaz Aguilar

De acuerdo con Luis Rodríguez Bucio, subsecretario de seguridad pública, en su informe de la conferencia mañanera del 2 de abril, Camila fue asesinada minutos después de llegar al domicilio de Ana Rosa Díaz Aguilar.

Pues, según la cronología de los hechos, la pequeña de 8 años de edad salió de su casa a las 13:00 horas del miércoles 27 de marzo, y unos minutos después las cámaras de seguridad la captaron ingresando al domicilio de Ana Rosa.

A las 14:00 horas de ese mismo 27 de marzo, se observa a Ana Rosa Díaz Aguilar y a su pareja, José Ricardo N, salir de su casa con una cubeta de ropa y con el cuerpo de la niña en una bolsa de plástico negra.

Posteriormente, ambos se dirigen al taxi ubicado en Avenida Plateros, donde meten la cubeta y el cuerpo para después llevarlos hasta la carretera donde fue localizado el cadáver de la menor.

Asimismo, se indicó que la madre de Camila, Margarita N, arribó al domicilio de Ana Rosa a las 16:00 horas y que fue en ese momento que la mujer le dijo que la niña no había llegado jamás a su casa.

A las 16:30 Margarita N acudió al Ministerio Público a denunciar la desaparición de Camila, y en su estadía en el lugar le llegaron 3 mensajes en donde solicitaban el rescate por el presunto secuestro de la niña.

En el primer mensaje solicitaron 250 mil pesos, en el segundo 35 mil y en el tercero 8 mil; sin embargo, no se realizó ningún pago por el presunto rescate de Camila.

Finalmente, la madrugada del 28 de marzo, a las 01:00 horas, la Fiscalía de Guerrero localizó el cuerpo de Camila en la orilla de la carretera Taxco-Zacapalco, y ese mismo 28 de marzo, posterior a las 21:00 horas, se determinó que la niña murió a causa de asfixia mecánica intencional por tercero” (SDP Noticias 02/04/24).

Fue hasta dos días después del feminicidio de la niña Camila que la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, se pronunció sobre el tema a través de sus redes sociales.

A través de su cuenta de X, la gobernadora condenó el secuestro y asesinato de la menor de 8 años de edad y garantizó que no habrá impunidad en el caso, así como que no descansará hasta llegar hasta las últimas consecuencias.

Dijo que el feminicidio de Camila en Taxco es un “suceso indignante que no debe repetirse”.

Apuntó que desde los primeros momentos las autoridades estatales se mantuvieron al pendiente del caso, así como que instruyó a Anacleta López Vega, encargada de despacho de la Secretaría de Gobierno de Guerrero, para establecer contacto permanente y brindar todo el apoyo necesario a la familia.

“Como gobernadora y mujer, pero principalmente como madre, me sensibilizo y condeno enérgicamente el artero crimen del que fue víctima Camila, en el municipio de Taxco, un suceso indignante que no debe repetirse. La vida de cada una de nuestras niñas y niños es sagrada, mi solidaridad está con la familia de Camila”.

“Me uno al dolor de la familia y amigos, así como de la comunidad taxqueña y guerrerense por la pérdida de Camila, a quienes reafirmo que este gobierno no va a permitir la impunidad y no descansará hasta llegar hasta las últimas consecuencias”.

“El futuro no se entiende sin justicia y la justicia no se entiende sin paz”.

Evelyn Salgado, gobernadora de Guerrero

Salgado urgió una investigación por el secuestro y feminicidio de Camila y prometió que el caso no quedaría impune, aunque sus palabras llegaron cuando la muchedumbre enardecida ya había cobrado venganza por mano propia y linchado a los presuntos asesinos.

Por cierto, cabe destacar que el imbécil de Doroteo Eugenio Vázquez, hasta hace unas horas secretario de seguridad de Taxco, quien se atrevió a culpar a la mamá de la niña por su feminicidio, ya fue despedido de la corporación, luego de que el alcalde de este municipio pidiese su renuncia.

Esto tras las declaraciones donde el secretario de seguridad culpó a la mamá de Camila al decir que “hubo una omisión maternal” sobre las medidas de seguridad que uno, como padre, debe tomar para con sus hijos.

Aunque posteriormente Doroteo Eugenio Vázquez emitió una disculpa pública sobre lo dicho, su cruel mensaje llegó a la mamá de Camila, quien se defendió y dijo que su único pecado fue haber confiado en la mamá de la amiga de su hija y que la pequeña asesinada hubiera querido tanto a su amiga.

A Camila la mató un mal gobierno. Y a sus agresores los aniquiló una turba de desesperados, de coléricos, que ante la incapacidad de las instancias policiales y judiciales decidió hacer justicia y tomar venganza por mano propia sin reparar en que se convertirían también en asesinos.

¿Es ese el México que queremos? Es hora de echar fuera al mal gobierno.

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