Batman es uno de los superhéroes actuales de mayor popularidad, siendo el pilar fundamental de casi todo DC Comics (lo sentimos Superman); principalmente por su tono obscuro y un tanto violento, que lo aleja un poco de la luminosidad que representa gran parte de sus compañeros de la Liga de la Justicia.

Pero el buen Bruce Wayne no siempre fue así, hubo un momento en que más que un detective serio e implacable, era una especie de paladín chusco, con artilugios por demás irrisorios. Nos referimos a su representación en la célebre serie de los sesentas.

Bueno, pues ese curioso show, odiado y amado por igual, está cumpliendo 50 años de haber emitido su primer capítulo. Aquí podíamos ver a un no muy atlético Caballero de la Noche (que curiosamente, salía por lo general de día), interpretado por Adam West, en compañía del fiel Joven Maravilla; quienes hacían frente a una nutrida galería de villanos, siendo 4 los más recurrentes: El Guasón, Gatúbela, El Pinguino y El Acertijo.

En sus andanzas, Bruno Díaz y Ricardo Tapia tenían la ayuda del Comisionado Gordon, que los contactaba con a través de un teléfono rojo, cuya línea llegaba a la Mansión Díaz (y nunca nadie se dio cuenta de eso); y de su hija, Bárbara, enfundada en el traje de Batichica.

Así era el programa, muy psicodélico, poco solemne y con mucho humor involuntario; a pesar de ello, debemos reconocer que era sumamente entretenido y estamos seguros que, si tienen más de 20 años, este show formó parte de sus mañanas o tardes cuando eran niños.