Jim Thomson, oceanógrafo de la Universidad de Washington, hizo publicó que en septiembre de 2012, detectó olas de de cinco metros en el Océano Ártico; algo totalmente inédito para aquella región del planeta.

La explicación más probable es que se deba al retroceso del hielo, es decir, la cantidad de masa congelada que pierde el círculo polar al año. Por lo general, el hielo del Polo Norte retrocedía 160 kilómetros durante el verano; sin embargo, en verano de 2012, hubo un retroceso de 1500 kilómetros debido al calentamiento de la Tierra.

Así, mientras más grande es la cantidad de agua, es más fácil que se genere un oleaje tan grande, gracias a la fuerza del viento. Aún no se sabe cómo afectará esto, pero uno de los escenarios es que contribuya de manera negativa al retroceso, al tener un gran impacto en la erosión del hielo polar; acelerando su derretimiento.

Con información de Gizmodo.