Estilo de vida

Comer frente a la tele, una pésima idea...

Tu zona de trabajo contiene hasta 400% más bacterias que un baño.Internet

Si eres de los que come mientras trabaja o ve su serie favorita, estás poniendo en riesgo tu salud.

¿Cuántas veces has comido frente a tu computadora para adelantar tu trabajo o bien, por no querer perderte algún capítulo de tu serie favorita te quedas con el plato en las manos?

Si lo haces constantemente, debes saber que una de las principales razones por las que no deberías hacerlo radica en que el escritorio de trabajo es considerado uno de los ambientes más contaminados que existen. Solo nuestro teclado, mouse y mesa contienen 400 veces más bacterias que un baño.

Pero eso no es todo, según una investigación realizada por la Universidad de la Ecología Humana, en Ucrania, indicó que “el campo electromagnético de la computadora destruye la estructura molecular del agua y la comida, haciéndolos nocivos para nuestra salud”.

Este estudio se realizó al colocar algunos alimentos frente a la computadora, para después analizar su estructura molecular.  Al tener un impacto negativo, los alimentos afectan nuestra salud con enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, las cuales se desarrollan a largo plazo.

Y si eso no es suficientemente alarmante, el hecho de comer realizando alguna de las actividades mencionadas con anterioridad, aumentan tu apetito a lo largo del día, según un reciente estudio de la Unidad de Nutrición y Comportamiento de la Escuela de Psicología Experimental de la Universidad de Bristol (Reino Unido).

En el experimento, a la mitad de los participantes se les pidió que jugaran al “Solitario” -un juego de cartas por ordenador-, mientras sus compañeros comían lo mismo pero sin distracciones. Los participantes del primer grupo aseguraron sentirse menos llenos tras el almuerzo, y treinta minutos más tarde tomaron el doble de snacks que sus compañeros. Además, cuando al final de la sesión se les pidió que recordaran qué habían tomado les fallaba la memoria.

Los investigadores concluyen que las distracciones mientras comemos pueden provocar un aumento de la cantidad de comida que ingerimos a lo largo del día, algo que ya se había observado en personas que comen mientras ven la televisión.

Con información de El Comercio