Estilo de vida

Muertes súbitas por Covid-19 podrían originarse en la sangre

Prueba de laboratorioAFP

El virus daña los vasos sanguíneo provocando una reacción en cadena que afecta a todo el cuerpo. 

Aún quedan muchas cosas por entender sobre cómo afecta el coronavirus al cuerpo humano, pero la ciencia sigue trabajando en ello, y esta vez encontraron que las muertes repentinas en pacientes (sobre todo jóvenes) con Covid-19 podrían deberse a una alteración en la sangre producida por las células del tejido que rodea a los vasos sanguíneos.

Los resultados de autopsias practicadas a fallecidos por Covid-19 y sus diversas complicaciones han revelado detalles sobre este daño en el sistema circulatorio y que podría ser la causa de un gran número de muertes.

Según explica 20 minutos, uno de las principales características del nuevo coronavirus es que ataca a los endotelios, las células del tejido que rodea a los vasos sanguíneos, especialmente a las de los pulmones, y provoca escapes en los vasos sanguíneos y coágulos, lo que a su vez genera inflamaciones generalizadas de los órganos y el síndrome de dificultad respiratoria aguda, causa principal de la muerte por Covid-19.

Este daño repentino y agudo en los vasos sanguíneos explicaría por qué las personas con obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares son más propensas a sufrir complicaciones o fallecimientos a causa de una infección de coronavirus; sus vasos sanguíneos estaban dañados desde antes de presentar la enfermedad.

La revista Science explica que los investigadores apuntan a que el SARS-CoV-2 altera al sistema inmune a tal grado que consigue una respuesta que termina siendo letal.

Lo anterior sucede porque el organismo reacciona enviando plaquetas y células inmunitarias para tratar de reparar las fugas, peor lo hacen de una forma tan agresiva que generan obstrucciones en los vasos sanguíneos y coágulos que bloquean el paso de la sangre a los órganos vitales.

Finalmente, la reacción de las células culmina con “una tormenta de citoquinas” enviadas por el organismo para luchar contra los invasores que acaban causando una inflamación generalizada.