La primera sucursal de la panadería La Espiga, cerrará de manera definitiva, pero existe una historia interesante detrás de esta panificadora.

La sucursal de La Espiga estuvo ubicada por más de 70 años en avenida Insurgentes 455, pero pronto se dará su cierre definitivo.

La noticia ha causado revuelo en redes sociales, pues la nostalgia ante el próximo cierre de este establecimiento ha invadido a miles de chilangos.

La Espiga es recordada principalmente porque en su temporada de Navidad solía haber filas para la baguette de Navidad.

Además, tendía a ser un punto de encuentro entre los habitantes de la CDMX.

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La historia de La Espiga: Más de 70 años haciendo pan

Antonio Ordóñez Ríos fue una figura emblemática de la panadería mexicana.

Ya que no solo fue capaz de abrir La Espiga, sino que también fue uno de los fundadores de los Panaderos de México (CANAINPA).

Además de un Centro de Capacitación de la panadería mexicana que lleva su nombre.

En 1945, fue el primero en convertir su panadería en un autoservicio. Con tan solo 26 años, fundó la CANAINPA junto a otros industriales panaderos.

De acuerdo con la información de La Espiga en su sitio web, señala que su fundador durante la Guerra Civil tuvo 2 opciones: dedicarse a la panadería o al futbol.

Antonio Ordóñez Ríos fundador de La Espiga

Finalmente, Antonio Ordóñez Ríos, al igual que muchos exiliados de la Guerra Civil, encontró en la comida una forma de vivir.

La primera sucursal de La Espiga fue fundada en 1945, pero tiempo después abrieron más tiendas alrededor de la Ciudad de México.

Pan

Sin embargo, la sucursal de La Espiga de la Condesa se convirtió en un punto de reunión para miles de capitalinos, gracias a sus:

  • Molletes
  • Baguetes
  • Conchas
  • Bolillos
  • Moños de Nuez
  • Roscas de Reyes
  • Pollos Rostizados

La Espiga de Hipódromo Condesa era un lugar al que se le notaban los años, pero quienes la conocen aseguran que era un lugar lleno de nostalgia.

Empezando porque aún conservaban algunos mobiliarios de la época, y también las charolas llenas de pan fresco; que usualmente servían calientito.

Pan

También ahí se podían consumir algunos alimentos como pollo rostizado; y el olor del pan llegaba hasta la entrada del metro Chilpancingo.

Con información de El Financiero y Panaderos.info