Estilo de vida

Dolor persistente, entre los efectos secundarios de los “recuperados” del Covid-19

Enfermo de Covid-19Elise Amendola/AP

Karina Sacks ya dio negativo a dos pruebas tras ser diagnosticada con Covid-19, aun así, sigue padeciendo dolores, disminución de la visión, etc.

Los padecimientos que sufren quienes han dado positivo al Covid-19 no siempre terminan al cumplirse con el protocolo de dos pruebas negativas sucesivas, tal como han advertido especialistas.

Karina Sacks y Felipe Urbina, pacientes recuperados del coronavirus, dan fe de esta situación, pues afirman que más de un mes después de haberse contagiado, siguen padeciendo los efectos secundarios de la enfermedad, como dolor persistente.

¿Qué efectos secundarios deja el coronavirus?

El pasado 5 de junio, Karina Sacks y su hijo de 16 años dieron positivo al Covid-19. Desde ese momento su vida se transformó, sin visos aun de regresar a la normalidad.

La mujer originaria de Argentina contó a EFE que ambos siguieron todos los protocolos recomendados por los médicos. Aunque su hijo fue prácticamente asintomático, ella fue duramente golpeada por el virus.

“A los 10 días perdí el sentido del gusto totalmente, la tos era insoportable, y no podía ni caminar al baño por la debilidad que tenía. El dolor en el cuerpo era muy fuerte”Karina Sacks, recuperada de Covid-19

Han pasado siete semanas de su diagnóstico inicial. A haber dado negativo a dos pruebas posteriores, afirma que sigue padeciendo efectos secundarios de la enfermedad.

“El dolor corporal no es tan grande como antes, pero me duelen los brazos, las articulaciones. Del lado izquierdo perdí mucha fuerza, del ojo izquierdo veo sólo el 45 por ciento”Karina Sacks, recuperada de Covid-19

Sacks agregó que le ha quedado una especie de “nube” en la visión y aunque con el ojo derecho ve mejor, “después de un rato me arde y lagrimea”.

Pero eso no es todo. Agregó que padece una “fuerte” sensibilidad a la luz, aun no tiene “sentido del gusto” y sus pulmones trabajan “como al 60 por ciento” cuando está en movimiento”.

“Me canso muchísimo”Karina Sacks, recuperada de Covid-19

¿Cuándo se recuperará al cien por ciento?

Su médico le ha confesado que debido a lo novedoso de la enfermedad, no es posible calcular una fecha exacta, pero confía e que sus síntomas desaparezcan poco a poco. En tanto, el optometrista dijo ignorar si los estragos en la visión son reversibles.

Fermín Leguen, epidemiólogo y director interino del Distrito de Salud del Sur de Nevada, coincide con que es muy difícil saber si síntomas como los de Karina serán permanentes o temporales.

“Todavía es un campo que está por estudiarse porque es una enfermedad que apenas ahora estamos empezando a conocer”Fermín Leguen, epidemiólogo

A Felipe Urbina, las pruebas le han dado todos los resultados posibles

Mientras miles de pacientes siguen experimentando los efectos secundarios tras recuperarse del virus, otros ni siquiera están seguros si ya se curaron o no, como sucede con Felipe Urbina.

Luego de ser diagnosticado con la enfermedad se ha practicado otras 3 pruebas, de las cuales una fue positiva, una negativa, y una más es incierta. Tras la última prueba, y a más de dos meses desde que se enteró que tenía Covid-19, reconoce carecer de alguna certeza.

“El doctor me dijo ‘lo más probable es que ya no tengas nada, que haya quedado un vestigio nada más del virus, pero ya no contagias a nadie, haz tu vida normal’. Pero yo qué certeza, qué seguridad puedo tener”Felipe Urbina, recuperado de Covid-19

Leguen pidió ser cuidadosos con las pruebas, ya que las de anticuerpos o serológicas, dice, no se recomiendan para el diagnóstico. Las moleculares, y que conocemos comúnmente como nasales, son más precisas y su resultado “es bastante confiable, no deben dar ese tipo de variación”.

Expertos consideran que los falsos negativos o falsos positivos pueden ser causados por errores humanos y no necesariamente por fallas en la prueba misma.

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) ha advertido que los laboratorios también trabajan bajo un margen de error, es decir, que ninguna prueba puede ser 100 por ciento exacta, menos en momentos en que el sistema no da abasto y recibe volúmenes diarios crecientes de pruebas para procesar.

Con información de EFE.