¿Qué tiene Francisco Villa que casi 100 años después de su muerte continúa siendo un personaje fuera de serie al que los escritores prefieren dedicarle biografías que novelas porque la realidad supera la ficción?

No sólo es el primer actor de cine mexicano al filmar las acciones de la División del Norte en un acuerdo de exclusividad con el ‘Mutual Movies Make Time Fly Corporation’, sino que de asaltar caminos se convirtió en estratega y líder militar de una de las luchas sociales más relevantes.

Foto: Jesús Vargas Valdés / Notimex

No importa cuánto se hable de él, el mundo pondrá atención.

Tal vez sigan existiendo dos bandos: los que piensan que es un héroe (que sí es) y los que lo tachan de bandolero sanguinario (que también es), pero es imposible separar al líder revolucionario del cuatrero, ladrón y amante de las bodas. 

El revolucionario bandolero, uno solo

Jesús Vargas Valdés presenta al fin en "Villa bandolero", al personaje completo, al ídolo consecuencia del bandolero, al mentor que, al haberse visto obligado a esconderse de las autoridades, llegó a conocer de un extremo a otro Chihuahua y desarrollar una extraordinaria memoria que lo salvaría incluso de la expedición punitiva.

Sin su pasado fuera de la ley, su estrella no habría brillado tanto, como explica el autor. Se trató de un líder que, a diferencia de los intelectuales que enviaban a los estudiantes al matadero en el Movimiento Estudiantil de 1968 mientras esperaban en sus escritorios, aparecía en primera fila a cada batalla.

Vargas Valdés logra adentrarnos al círculo de alguien que ni con el triunfo de la Revolución pudo escaparse de su pasado; Villa observó desde lejos la entrada triunfal de sus compañeros porque Madero le pidió que se retirara a la vida privada.

Los buenos no se juntan con bandoleros

Su carácter, demasiado preocupado por el bienestar de sus tropas, pero al mismo tiempo orgulloso al grado de mandarse solo, lo llevaron a recibir varios regaños de Abraham González cuando de este surgían muertes de inocentes. 

El historiador también despeja varias dudas como cuándo cambió el nombre de Doroteo Arango, qué otras personalidades adoptó, quiénes fueron sus maestros, y cómo es que tenía conocimiento de la ubicación exacta de un gran número de cuevas y cualidades curativas de las plantas.

Es injusto dividir a Pancho y resulta más atractivo en estas dos esferas porque fue como bandolero que obtuvo resistencia física para resistir en las peores condiciones las inclimencias del clima, práctica en el manejo de armas, contactos que lo cubrían, y la idea de siempre dar el ejemplo.

Foto: Jesús Vargas Valdés / Notimex

Cualidades que lo llevaron a convertirse en el líder popular que mientras gobernó Chihuahua fundó 50 escuelas, confiscó los bienes de los hacendados y estableció ley seca porque odiaba el alcohol (amaba las manteadas de fresa), que durante su estancia en prisión leyó “Los tres mosqueteros”, y que defendió a su hermana de un violador.

Acercarse a esta parte poco conocida de la vida de 'El Centauro del Norte' es también comprender el bandolerismo desde sus inicios, un texto especializado tanto como su protagonista, que poseía una inteligencia desmedida que a su vez explica de dónde nace la grandeza.