Desde hace 20 años dos amigos se encuentran en un resort exclusivo al pie de los Alpes. Fred es un director de sinfónica muy prestigioso que dio la espalda a su talento y Mick, un director que busca hacer su testamento fílmico después de una racha de cintas malas. Ambos viven sus días con melancolía y añoranza, sin saber que la vida no se encuentra en el pasado sino en el presente, no sospechan que esta última visita al hotel les dará una lección que jamás olvidarán.
Del director Pier Paolo Sorrentino, llega esta historia que da razón de su genio como realizador. Encontrando su propio ritmo y universo crea Youth como una despedida a su juventud y da paso a una nueva etapa como adulto, con una visión más firme y un lenguaje espectacular.
Michael Caine da vida a Fred, el anciano de espíritu que aún a sus 80 años busca respuesta a su juventud junto a su amigo Mick encarnado por el genial Harvey Keitel. Ambos hacen su mejor trabajo, la emoción actoral se captura, son papeles por los que se prepararon toda su vida.
La participación de otros grandes como el joven Paul Dano y Rachel Weisz dan la vitalidad y los momentos de discusión entre los personajes. Por su parte, Weisz explora la fragilidad de una mujer criada a distancia de su padre. Dano simplemente es testigo de lo que sucede a los amigos en su estadía en el hotel, solo para revelar la llama que siempre estuvo encendida.
Sorrentino supera su exitoso filme “La gran belleza”, deja atrás esa gloria y da la bienvenida a un futuro sin ataduras.
Youth es una joya fílmica que puedes dejar pasar. Una oportunidad de ver verdadero cine como un arte y no como una herramienta para matar tiempo. No la dejes ir.
