Era 3 de junio de 1997, Francia y Brasil disputaban un partido amistoso a un año de dar inicio el Mundial Francia 1998, cuando de pronto, Roberto Carlos, flamante defensor brasileño del Real Madrid, marcó el mejor gol de la historia, aquel que hasta la fecha, no se ha podido determinar científicamente, como es que realizó la curva 'mágica' para terminar dentro de las redes.

Roberto Carlos tomó la misma distancia que normalmente tomaba en cada disparo de tiro libre, sin embargo, el golpe que le dio al esférico con la parte externa del pie izquierdo, hizo que en la dirección a la portería, diera un efecto que pareciera que el balón iba a salir y poco antes de llegar al poste, tomara una curva inexplicable, la cual hizo que el esférico terminara dentro del arco defendido por Fabien Barthez.