Nuevo León.- Hace más de dos décadas ocurrió uno de los días más funestos en la vida deportiva de los Tigres de la UANL.

Se jugaba el Clásico Regio número 51 ante Rayados, mismo que los Tigres terminaron por perder 2-1 ante el acérrimo rival, el Monterrey.

Tigres buscó y buscó desesperadamente el empate, pero la intentona no tuvo éxito.

El árbitro pitó el final del encuentro y por primera vez en su vida, Don Roberto Hernández Jr., conocido cariñosamente por la afición felina como “Don Rober”, lloró al ver a sus amados Tigres descender a Segunda División.

Unos años después "Don Rober" volvería a llorar... pero de felicidad, siendo controlado por el sentimiento cada que los Tigres ganaban un campeonato de la Liga MX.