Columnas

¡Qué envidia! Joe Biden dijo que la historia no depende de un individuo, así sea el presidente. Otra cosa se piensa  en México en Palacio Nacional.

Aunque la persecución
de la envidia tema el sabio,
no reciba de ella agravio,
que es de serlo aprobación.
Los que más presumen son,
Lope, a los que envidia das,
y en su presunción verás
lo que tus glorias merecen;
pues los que más te engrandecen
son los que te envidian más.
Pedro Calderón de la Barca

¡Qué envidia la toma de protesta de Joe Biden! El nuevo presidente tuvo la sabiduría de Salomón para saber la diferencia entre el bien y el mal. ¡Qué envidia!, en verdad, especialmente cuando uno recuerda aquel otro juramento, donde lo más emotivo fue saber que se ‘cansa como un ganso’. O, bien, que el legislador favorito del régimen fue callado por el presidente de la Cámara por no saber, ni acatar el reglamento interno.

¡Qué envidia la ceremonia de investidura estadounidense! Ningún congresista demócrata hizo el numerito de gritar ‘¡es un honor estar con... Biden!’ Por el contrario, allá un presidente demócrata buscó unir a su partido con los republicanos desde el primer instante de su mandato.

¡Qué envidia! Biden dijo en su discurso que la historia no depende de un individuo, así sea el presidente, sino de toda la población estadounidense. Diferente es, sin duda, la forma de pensar del macuspano de habita en México su Palacio Nacional...

¡Qué envidia leer en las noticias que el primer líder con el que Biden establecerá contacto será Justin Trudeau, mandatario de Canadá y uno de sus socios comerciales en el TMEC! Pudo haber elegido llamarle a nuestro primer mandatario, pero este pasó del lugar primero al último, y ni se ha tomado la molestia de felicitar a su contraparte por la toma de protesta del día de ayer.

¡Qué envidia es escuchar la petición, súplica y promesa de Biden en el sentido de que trabajará para todos los estadounidenses, tanto por quienes votaron por él, como por aquellos que no lo hicieron! Y, además, nunca pronunciar ninguna denostación contra la oposición y mucho menos la prensa, los intelectuales y los críticos.

¡Qué envidia! Joe Biden piensa en el futuro y apuesta por las energías limpias

¡Qué envidia que el presidente de los Estados Unidos retornara al Acuerdo de París para que su país contamine menos! Este señor, con sus 78 años a cuestas, aún piensa en el futuro y apuesta por las energías limpias.

¡Qué envidia saber que ha instruido que la vacunación anticovid se haga más rápidamente y para beneficio de toda la población estadounidense, sin por ello sentir la necesidad de mandar brigadas de correcaminos y operadores electorales!

¡Qué envidia saber que el mismo presidente pidió cesaran las noticias falsas, que se acabara con las mentiras y prometer que no endilgará a nuestros vecinos con mañaneras diarias! Ya sabemos que acá, en México, en cada sesión matutina el 60% de lo que se dice es mentira, media verdad o dichos no comprobables.

¡Qué envidia causa escuchar que el presidente estadounidense buscará que Estados Unidos vuelva al concierto de naciones, no como líder, pero cooperando y dando ejemplo de compromiso!

¡Qué envidia se le tiene a un pueblo que cuenta con un presidente que acepta que hay mucho que arreglar, sanar y reconstruir, pero que no vive de aires triunfalistas y hace de su discurso la urgente necesidad de que el país esté en paz, en unidad y cuidando la democracia!

¡Qué envidia tener un plan de $1.9 billones de dólares (EEUU) como estímulo, apoyos y para pagos directos a las familias y a las empresas durante la pandemia, además para extender la aplicación de la vacuna contra el coronavirus! En México, el ‘enésimo’ plan para salvar a las micro empresas radica en 60,000 créditos (sí, créditos) a la palabra, cada uno por $25,000.

¡Qué envidia las tantas razones y formas que se forjan con Biden para mejorar a Estados Unidos! Aquí en México se sigue diciendo que la relación hubiera sido mejor con Trump en un segundo mandato.

¡Qué envidia, Joe Biden no se quita el cubrebocas, mientras AMLO no se lo pone!

¡Qué envidia!