¿Ese es el poder democrático? desde la Presidencia, AMLO ataca a la oposición

El DIablo Fernández inversión FEMSA AMLO
 ¿Qué está pasando con el presidente?Mario Jasso/Cuartoscuro.


Inaceptable que el gobierno ponga en riesgo la integridad de algunas personas levantando falsos sobre ellas.

 


La tortuga de oro camina por la alfombra

y traza por la alfombra un misterioso estigma;

sobre su carapacho hay grabado un enigma

y círculo enigmático se dibuja en su sombra.

Esos signos nos dicen al Dios que no se nombra

y ponen en nosotros su autoritario estigma:

ese círculo encierra la clave del enigma

que a Minotauro mata y a la Medusa asombra.
Rubén Darío

 

 

Nada democrático es pontificar desde la mañanera difundiendo falsedades y diciendo sin pudor alguno que, “si esa información resultara no ser cierta”, de todas formas sirve su alocución para expiar pecados y lavar culpas. Ese es el nivel de gobierno que tenemos. ¿Es lo que votaron 30 millones de mexicanos?

Inaceptable que el gobierno ponga en riesgo la integridad de algunas personas levantando falsos sobre ellas. Que, además, después de hacerlo dice que la información —que le provee su equipo y que él divulga— no ha sido verificada.

Llega al punto de acusar de forma directa al hijo de Felipe Calderón de ser la cuenta “Tumbaburros”, lo cual ha sido desmentido desde hace tiempo. Aunque Luis Felipe Calderón ya es mayor de edad, valdría la pena recordarle al señor López Obrador: #ConLosNiñosNo, y menos en franco acto de exceso de poder para acallar a la democrática oposición.

También, por cierto, acusó a Aurelio Nuño de mantener una granja de bots y remató: “si es cierto, imaginen en manos del inmoral en que estaba la educación en el país”. Lo siento, lo que afirma no está probado y en cambio sí está más que validado que hoy la educación en nuestro país —gracias a la 4T— en algunos casos vuelve a estar en manos de gente violenta, no preparada, ni capacitada. ¿O cómo describirían a integrantes de diversas secciones de la CNTE?

Por cierto, Nuño es un analfabeta en redes sociales. Con trabajos manejaba, y mal, su cuenta de Twitter.

 

¿Qué está pasando con el presidente? ¿Qué pasa en el país, para que Andrés Manuel hable de estas cosas y de esta forma sin tener la comprobación de sus dichos? O, bien, si lo está haciendo a propósito, si esto es una nueva cortina de humo, ¿qué requiere ocultar para hablar de tal modo? ¿Por qué seguir dividiendo a la sociedad y causando tanto encono?

Si los críticos bailamos a su son o reaccionamos a sus cortinas de humo es porque no ha hecho nada sustantivo en lo que va del año de lo que valga la pena hablar positivamente. Que si el aumento en los muertos por la violencia extrema, que si las pérdidas en Pemex y CFE se han incrementado, que si la economía decrece, que si hay desencuentros con el ejército y una desazón por saber que se protege a los criminales y se criminaliza al ciudadano de a pie, entonces, como dijo Margarita Zavala: “para esconder su fracaso no utilice a mi hijo”. ¡Asuma su responsabilidad! Todavía está a tiempo Andrés Manuel para corregir el rumbo. Urge que lo haga.

 

Seguramente algunos sectores de la oposición tienen granjas de bots. Eso no es justificante para olvidar que Morena y muchos de los personajes de la 4T crecieron precisamente gracias a esa estrategia. La plataforma donde se plantea la 4T y toda su formación política está armada al más rancio estilo del PRIclásico echeverrista, donde los lopezobradoristas son los primeros en manipular información. Eso hizo el día de hoy el mismísimo presidente. O es lo que le presentaron y él con gusto hizo del dominio público.

 

A todo lo anterior, olvida Andrés Manuel que él es el presidente de México. No es un pastor, sacerdote o rabino. No es el líder de ninguna facción religiosa, y no tiene el poder del perdón, ni de la absolución de los pecados. Es diferente la moral a la legalidad; los pecados a los errores, la culpa a la inocencia. AMLO insiste en confundirlos; peor aún, priorizar la primera sobre la segunda. Benito Juárez separó el aspecto civil del religioso; qué lástima que López Obrador confunda la fortaleza del Estado laico que hizo institucional y legal su legitimidad social. ¡Qué “pecado” —ese sí— que se sienta el buen pastor de una congregación religiosa, cuando en realidad es presidente de una nación!

Lo pronunciado hoy por AMLO en su conferencia de prensa sobre las redes sociales opera bajo un solo mecanismo y tiene un solo objetivo: usar el poder de la presidencia para cuestionar, desacreditar y destruir a la oposición democrática del país. Eso aquí y en el resto de las naciones democráticas, civilizadas que operan bajo el imperio de la ley se llama autoritarismo puro y duro.

¡Qué rápido ha dado López Obrador ese paso! Ojalá corrija el rumbo, sí, por el bien de todos, especialmente de su propio gobierno.

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