Utopía. Agenda política sobrepuesta a covid-19

Hugo López-Gatell
Hugo López-Gatell.Pedro Valtierra/Cuartoscuro

El cuidadoso subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, no acostumbraba hacer observaciones críticas para defenderse de los severos y con mayor frecuencia majaderos juicios que se vierten en contra de su trabajo como vocero del gobierno del presidente Andrés Manuel sobre covid-19, tanto de parte de siete gobernadores –a los que intenta agrupar el de Jalisco, con más pena que gloria por los fracasos cosechados por Enrique Alfaro; el tamaulipeco infectado Francisco Cabeza de Vaca y el guanajuatense Diego Rodríguez Vallejo–, como dirigentes partidistas –donde destaca Marko Cortés, el panista exjefe parlamentario de los “moches”; y Dante Delgado, un supuesto vendedor de candidaturas–, así como la mayor parte de los opinadores del trinomio televisivo y el oligopolio radiofónico.

Quedó, pues, para el registro aquel doctor Hugo porque la infodemia –tan peligrosa como la pandemia en curso al reiterado decir de la Organización Mundial de la Salud–, cada vez ocupa un espacio más vasto en México y el vocero azteca ya tomó nota de ello, al hacer el domingo 12 un desacostumbrado acuse de recibo: La opción de todos los sectores debería ser la unidad nacional y la corresponsabilidad con el fin de facilitar a la población los elementos de información y prevención útiles para tomar las mejores decisiones en favor de su salud y la de su familia y comunidad.

Explicó el epidemiólogo lo evidente, hay grupos, incluidos medios de comunicación, que mantienen una agenda política y están empeñados en la desunión. Buscan generar confusión y una confrontación artificial que sólo distrae y perjudica a las personas, la corresponsabilidad que deben asumir los tres niveles de gobierno y los sectores de la sociedad para hacer frente a la enfermedad. La desunión y confrontación artificial es un distractor que perjudica a los ciudadanos.

También el jefe institucional de López-Gatell, López Obrador, reaccionó esta mañana en Palacio Nacional ante la desbordada campaña mediática y política: “Aprovecho para decir que lo respaldamos, porque se le están lanzando con todo. Nada más le recuerdo para que resista: Hugo aguanta, el pueblo se levanta”. Decía Ponciano Arriaga, “un liberal extraordinario, participó en la aprobación y promulgación de la Constitución de 1857: ‘entre más me golpean, más digno me siento’. Entonces, así Hugo”.

La politiquería que aplican las desarticuladas oposiciones, instaladas todavía en el pantano del odio y la incompetencia, el anti frente a (casi) todo lo que haga o deje de hacer el gobierno del tabasqueño de Tepetitán, tiene la vista puesta en dos momentos, descreditarlo hoy para abrir un cauce que permita en julio de 2021 avances en escaños federales y locales, gubernaturas y alcaldías, pues la mayoría en San Lázaro hasta ahora es sólo un anhelo. (Más no el anhelo que en junio de 2018 juraba el analista Raúl Fraga era el triunfo de AMLO en las urnas. O bien Eduardo Macías quien aseguraba que éste era imposible porque Enrique Peña y asociados disponían de 2 billones de pesos para la campaña).

Esto es, la batalla no es frente el epidemiólogo y brillante vocero, tampoco contra las estrategias diseñadas por las autoridades del sector salud y los científicos que lo auxilian desde la Universidad Nacional, el Politécnico y el Conacyt frente a covid-19. Es contra AMLO y su 4T. Naturalmente que también es posible leer opiniones críticas y aun frívolas contra el doctor Hugo a cargo de partidarios de Obrador que ridículamente lo perciben como competidor para julio del 24.

Errores frente a covid-19 por supuesto que existen aquí y en toda la aldea, de las autoridades sanitarias globales y nacionales, de los estados y municipios, de los ciudadanos incluido el redactor, de la mediocracia, las jerarquías religiosas y culturales, de los voraces dueños de México.

Acuse de recibo

“Mi estimado Ibarra, si aceptamos que el tal Gilberto Lozano es ‘presunto desquiciado’ como dices, le ayudamos a ese simulador a ocultar su verdadero papel de comparsa de la cleptocracia defenestrada (no desecha), ayudarle en su gran esfuerzo de fingir gobierno democrático a su dictadura de partido (PRI), para lo que le patrocinaban a parte de la buena billetiza para su bolsillo, su ‘congreso ciudadano’, mala copia del Congreso Popular que creó John Ackerman y pronto fue sofocado”. El comentario es del periodista Moisés Edwin Barreda sobre:

https://www.sdpnoticias.com/columnas/utopia-polemico-viaje-de-amlo.html (...) Aclaración no pedida. “Pd: Este espacio es crítico de la 4T. Nunca he recibido ofertas de nadie para atacar al Presidente a cambio de dinero. El que sustente lo contrario que presente las pruebas”. Francisco Garfias (Excélsior, 4-VII-20)… Una pregunta al columnista: ¿Tampoco durante los gobiernos de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Vicente Fox?”… Por su parte, Rafael Cardona (Pedro Baroja en Excélsior dirigido por el pillo Regino Díaz Redondo) expuso en Agenda Pública de Foro Tv sobre la corrupción de los políticos, de la que es o fue beneficiarios… Y el conductor del programa, Mario Campos, a quien consideraba un profesional, exclamó: “¿Cómo estará la pandemia que hasta López-Gatell ya usa cubrebocas?”

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