Lo urgente...

La decisión que tomemos los mexicanos el próximo 1º de julio no sólo implica el regreso del PRI, la permanencia del PAN o la llegada al poder de un candidato de izquierda, lo realmente importante y que debe estar sobre la mesa es el destino de un país que dejó de crecer y en consecuencia su población ha pagado las consecuencias, hoy trágicas.

Con discursos huecos y promesas falsas no se van a resolver los graves problemas que enfrentamos, como la falta de empleo, de educación, de servicios de salud, de seguridad, y lo más urgente, la violencia.

No podemos creer que quien propone la privatización de nuestra industria petrolera esté pensando en beneficiar al pueblo, de ninguna manera.

Tampoco podemos creer que las famosas “reformas estructurales” vayan a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y de los mexicanos en general. Esas “reformas” no son otra cosa que seguir ahondando en el abuso de poder para beneficio de grandes empresarios, de monopolios y de funcionarios que trafican aprovechando cargos inmerecidos.

La única salida que tenemos como pueblo y como nación es aceptar que nuestra realidad es muy distinta a la de otros países y que tenemos que empezar por resolver lo urgente para pasar a lo importante.

Lo urgente es rescatar al campo y evitar con ello la migración y la importación de casi todos los alimentos que consumimos.

Lo urgente es reactivar la economía interna y promover empleos con salarios dignos.

Lo urgente es combatir a fondo la corrupción en todos los niveles de gobierno para obtener más recursos y destinarlos a programas sociales que permitan el rescate de la sociedad pero principalmente de nuestros niños y jóvenes que no están siendo atendidos como lo marca la Constitución.

Lo urgente es rescatar a PEMEX del desmantelamiento continuo que han provocado los neoliberales en aras de una modernización que no se ha dado.

Lo urgente es que el próximo gobierno sea honesto y reparta con justicia los recursos que pertenecen a todos los mexicanos.

Lo urgente es ponerle un alto a la impunidad que permite las injusticias cometidas contra civiles inocentes y deja libres a los grandes saqueadores y delincuentes de cuello blanco.

Lo urgente es recuperar la paz sin el uso de la violencia por parte del Ejército y de las instituciones que están para proteger al pueblo y no para reprimir las inconformidades y las protestas de luchadores sociales, defensores de derechos humanos y periodistas.

Lo urgente es volver a creer en los valores humanos que heredamos de nuestra cultura prehispánica y que se han venido perdiendo por el egoísmo y la falta de sensibilidad de los gobiernos que no han sabido elegir el mejor camino para México.

Eso es lo que debe estar sobre la mesa antes de prometer lo que no es posible obtener si continua en el poder la derecha, que todo carcome y destruye a cambio de conservar privilegios que hieren la dignidad de un pueblo noble y trabajador.

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