Columnas

Talento de AMLO que duele a oposición: Ser buen pedagogo

AMLOGalo Cañas / Cuartoscuro

AMLO es buen profesor, un buen honesto pedagogo

Si hay un aspecto del presidente mexicano cuidador oficial de los intereses del pueblo, que sus detractores detestan, es su cultura, la preparación, la apreciación por la ciencia y el arte, pero sobre todo por la historia de México. Sentada en mesas donde la gente se mofaba de la incultura y bajeza intelectual del candidato presidencial que aseguraban era íntimo amigo de Hugo Chávez e iba a quitarles sus negocios y propiedades obligándolos a huir a sus casas que poseían en países extranjeros, les pregunté, ¿alguno de ustedes ha leído las obras escritas por AMLO? ¿Quéeee? respondieron con mueca incrédula. Era dato desconocido para cualquiera de ellos, lo negaron, les pedí lo buscaran en internet y fue Google quien los puso en cintura. No se volvió a mencionar el tema. Fieles a la doble moral, tampoco huyeron del país en 2018 como lo juraron a tutiplén.

El presidente se convierte, lo recalco, por necesidad, en pedagogo, en un maestro sin par, y no por echarle flores, simplemente le apasiona hablar sin tapujos y abierto al diálogo circular sobre los acontecimientos de la vida pública nacional apalancado por un conocimiento profundo de hechos. No desea que la gente permanezca desinformada como era antes. Cantidad de sucesos lamentables sucedidos que fueron tergiversados, ocultados por varias generaciones de la era moderna. Loable ha sido a través de los años, hay que decirlo, la cooperación de magníficos profesores libres pensadores en pie de lucha para la sanación de México, también gracias a ellos y ellas estamos hoy aquí. Atendieron aulas impartiendo sus asignaturas como saludables tertulias de discusión científica sobre la apreciación de la historia nacional. Pero, curiosamente, la mayoría de los descendientes de las supuestas mejores escuelas privadas adjuntas al sistema de abuso ilegal derrocado con la llegada de la 4T, aquellos descendientes de la dictadura mexicana del dedazo, con elaborados contubernios bien anclados con la “sociedad civil”, poseen avidez no por la cultura o por el goce del conocimiento científico que domina la diaria existencia, sino por lo que les produzca dinero, por obtener la mayor riqueza material posible.

Los jóvenes actuales en lo general, pero igual la mayoría de los viejos, desconocen los detalles de los verdaderos aconteceres nacionales. Los interesados antaño en el escudriñe de la realidad presente y pasada debían esforzarse por observar a fondo, auto educarse buscando estudiar a los autores rebeldes que publicaban ahondando en estos temas. Ahora, es el mismo presidente de la república quien además de administrar con inteligencia dando ejemplo de aplomo, de calma ante la gran presión de una crisis mundial, sirve a la gente en su informativo para esclarecer su conocimiento.

¡Ah! pero cómo les molesta a opositores que lo haga. Acostúmbrense porque lo seguirá haciendo, es parte de su ser, además de que lo considera un deber. Esto servirá, por ejemplo, para ir borrando la falsa idea que se había insertado en el colectivo, de que la velada corrupción de los funcionarios públicos mexicanos junto con los dueños del dinero “era imposible de erradicar porque era parte del carácter de la nación”, pues se había inducido a creer que existiría para siempre esa tóxica nebulosa permanente en el aire que respirábamos. En fin, que AMLO es buen profesor, un buen honesto pedagogo, pues mantiene a sus estudiantes ávidos para aprender y prestos a diario para escuchar su próxima clase.