André Maurois dijo que “sería necesario imponer esta regla: no repetir jamás una afirmación malévola sin verificar su contenido. Aunque es cierto que así nunca se hablaría de nada”.

¿Qué sería de Twitter, particularmente del Twitter político, si todos los usuarios verificaran los mensajes que les llegan antes de difundirlos? No existiría la mencionada red social.

Y es que, sin duda, Twitter desde hace tiempo es sinónimo de rumor y chisme.

¿En qué se diferencian el rumor y el chisme? Según Michael Ritter, experto en comunicación, se trata de parientes cercanos, pero el rumor se refiere a hechos, reales o inventados, mientras el chiste tiene que ver con personas.

Para el señor Ritter, los rumores son omnipresentes y envenenan el ambiente: “A menudo molestan en la relación social y tienen una enorme influencia en la bolsa de valores y en la política. En la competencia por los mercados, los votos y las cuotas de poder, se los utiliza como armas peligrosas. De hecho, han sido y son motivo de más de una guerra”.

Aunque normalmente son falsos, cuánto daño causan los rumores.

El rumor, por su propia naturaleza, debe ser desmentido por los afectados. ¿Cómo? Aclarando las cosas, lo que debe hacerse de inmediato ya que el rumor, a pesar de que tiene una vida efímera, por la velocidad con la que se esparce hace mucho daño antes de pasar al olvido.

Dice Ritter que “la única herramienta que puede combatir un rumor es la información”.

Hay rumores espontáneos, pero también pueden ser provocados. En los negocios y en la política sobran los especialistas en generarlos.

Ha surgido este miércoles un rumor, que se difundió muy rápidamente en Twitter y que morirá pronto pues lo que afirma es falso, diseñado para perjudicar al presidente electo de México.

Durante la preventa en internet del concierto del grupo One Direction alguien dijo que las hijas de Enrique Peña Nieto habían comprado 5 filas en la zona platino.

No se exhibió ninguna prueba de que lo anterior fuera cierto, pero en muy poco tiempo los enemigos políticos de Peña Nieto orquestaron una brutal campaña en redes sociales para desprestigiar al presidente electo en la semana en la que está tomando una decisión fundamental: la de elegir a los integrantes de su gabinete.

Además del rumor, que en sí mismo es muy desagradable, hay que lamentar que se esparció entre fuertes ofensas contra Peña Nieto y su familia.

Se entiende que la ofensa y la calumnia sean algunos de los costos que los líderes políticos deben pagar por la relevancia que tienen, pero a veces se exagera la nota, como en la supuesta compra de cinco filas en la zona platino realizadas por las hijas de Peña Nieto.

Con buenos reflejos, la encargada de redes sociales en el equipo del presidente electo, Alejandra Lagunes, salió a aclarar el rumor. ¿Cómo? Diciendo que es solo eso, un rumor.

Porque fue aclarado a tiempo, en un par de días nadie recordará este episodio, uno más en la historia reciente del pobre debate político mexicano.

Pero, con toda seguridad, muy pronto otro rumor, igual de escandaloso, acaparará la atención en Twitter y Facebook.

Así están las cosas en nuestro país. Por lo mismo, el equipo de Peña Nieto, en la reforma de la administración pública que busca concretar antes del arranque del nuevo sexenio, tendrá que incluir entre las nuevas dependencias, como el Ministerio del Interior, la Secretaría de Ciencia y la Secretaría de la Presidencia, un Instituto Federal del Rumor y del Chisme.