Cuarenta y ocho años de transmisiones de En Familia con Chabelo se dice fácil, pero le cuelga muchísimo solo para imaginarse la cantidad de trabajo realizado para concretar tal logro. No, no es cosa fácil, el formato es muy complejo, desde el inicio se sabía y Chabelo siempre lo afrontó con talento, trabajo, más trabajo y después de trabajar, trabajar aún más. Una de las máximas del señor López Rodríguez: “Yo no trabajo, hago lo que me gusta para no tener que trabajar”.
Hoy que termina el ciclo de un programa icónico de la televisión mexicana, medios de comunicación, periodistas, empresarios y hasta el presidente de la república reconocen el arraigo tradicional de los valores que sostuvo e inculcó durante más de cuatro décadas a todo México.
Los medios (incluso su propia cadena televisiva) ponen muy poco énfasis en dos rasgos fundamentales de Xavier López Rodríguez: el trato hacia los infantes y su talento como comunicólogo.
Una de las virtudes fundamentales del trabajo como conductor que vimos durante décadas es el RESPETO con el que trató a los niños, es antes y después de Chabelo que los programas para niños contienen una forma muy peculiar de sobrellevar al infante, cosa que en la mayoría de los casos ni en las familias se da: al niño se le trata como un ser PENSANTE.
Para poder haber logrado esto, Xavier López tuvo que beberse literalmente cualquier cantidad de libros sobre psicología, si bien sus estudios en medicina facilitaron esa comprensión de la psicología del niño, esto tuvo un efecto directo en mutación del personaje que todos conocemos y que muchas veces lo vimos en otros programas de televisión o películas muy subidito de tono.
La comprensión del sentir, el pensar y el actuar del niño siempre fue una constante del programa, eso facilitó la interacción y a su vez fue el hilo conductor que sostuvo el programa durante tantos años. Xavier López siempre ha sido defensor del niño, de su condición como ser humano, de su dignidad.
Esto se puede notar en cosas que parecen tan insignificantes, como que en su programa nunca se promocionaron juguetes que invocaban o hacían apologías a la violencia o a la guerra. No, usted nunca jamás vio ni verá pistolas en el programa. Como este ejemplo puedo citar muchísimos más.
Antes que la característica de ser un niño de 11 o 13 años que se identifique con todos o todas porque todos o todas alguna vez fuimos niños o adolescentes, la identificación primordial con la audiencia es necesariamente el respeto hacia el menor y esto tiene como consecuencia el elevar y provocar una introspección de los valores familiares, al hacerlo provocaba el gusto y la tolerancia del programa durante tantos años.
Otro rasgo fundamental en Don Xavier López es que así como leía mucho sobre psicología infantil y la aplicaba, también se instruía e instruye en la ciencia de la comunicación. Precisamente el inicio del programa coincide con el boom comunicativo mundial en las ciencias sociales, pero muy particularmente uno de sus pilares teóricos fundamentales, que es sin lugar a dudas la teoría comunicativa de Herbert Marshall McLuhan. Si para Xavier López, el medio es el mensaje.
La aplicación de esta teoría en el programa se nota en dos aspectos significativos. Por un lado Xavier López comprende las características de los medios, que un medio es el contenido de otro medio pero que necesariamente estos medios son extensiones del hombre, herramientas no indispensables pero funcionales, y esto lo lleva a ser siempre coherente en sus contenidos, pero también junto con la instrucción psicológica a generar actividades lúdicas, juegos que estimulan la inteligencia y la participación activa y física del niño.
Por otro lado Xavier López aplica las aseveraciones del profesor canadiense para que por medio del humor y del lenguaje cotidiano los contenidos vayan de la mano en la venta de publicidad del programa. Para Marshall McLuhan, es la publicidad apoyada en la experiencia cotidiana la que hace que los conceptos (o mensajes) puedan comprenderse, consumirse e impactar significativamente. McLuhan intuía que la publicidad (en los años sesenta del siglo pasado, si puede vea la serie Mad Men) se desprendería como ciencia fundamental para complementar a la ciencia de la comunicación y la sociología.
Otro vaticinio más de McLuhan, el marketing es la nueva sociología que predomina por encima de la vieja escuela sociológica e incluso la ciencia de la comunicación. Xavier López aplica rigurosa y disciplinadamente estos conceptos en la venta de publicidad que complementan los contenidos y las dinámicas del programa.
Disciplina cuasi militar la que profesa Xavier López, el se involucra en TODOS Y CADA UNO de los aspectos de la producción del programa, la planeación de lo que usted y yo veíamos los domingos comenzaba los días jueves (o antes) con la junta en sus oficinas de San Ángel, en donde planeaba hasta el AMBIENTE (otro concepto clave en la teoría de McLuhan) en donde se desenvolvería junto con sus colaboradores. Jefe inigualable pero estricto, si las cosas no se hacían o no funcionaban se limitaba a buscar quien pudiera hacerlas y cumplir con los objetivos, tan tan.
Todo estaba perfectamente calculado. Ejemplo. Las cortinillas en dibujos animados de entrada y salida se hicieron a finales de la década de los noventa (entre 1997 y 1998, también se haría el mismo trabajo de animación para el programa La Güereja y Algo Más que el también producía). Eran miles de dibujos planeados para inculcar valores como romper piñatas, adornar el nacimiento, respetar el ambiente, hacer la tarea y demás, dibujos que luego se iluminaban, se les daba movimiento solo para que ocuparan un espacio no mayor a 7 o 10 segundos. Todo este titánico trabajo fue hecho por mexicanos y no fueron realizados en las instalaciones de Televisa. Al día de hoy esas mismas cortinillas continuaron funcionando.
Hoy la televisión mexicana pierde uno de los pocos programas que no son refritos y realmente creativos dentro de su programación habitual. Hoy en Televisa siguen sin entender cuáles han sido las constantes que llevaron al éxito de En Familia con Chabelo y sumado al enfriamiento del medio por las nuevas tecnologías, no se ve ni por dónde salgan de esa crisis.
Hoy despedimos a un gigante comunicativo con reconocimientos internacionales por intelectuales y comunicólogos de alta envergadura, reconocimientos que el propio Xavier López no ha querido que se divulguen haciendo notar su sencillez.
Hoy hay mucho que agradecerle a este personaje nacido de la televisión y para la televisión lo compartido y lo abonado para la cohesión familiar y el sano entretenimiento. Es alguien muy por encima de figuras como Roberto Gómez Bolaños que también se esmeró mucho pero que sus productos rayaron en el refrito y la estupidez y lo consumieron los tiempos y el avance tecnológico.
A Xavier López mi agradecimiento porque fue él que me introdujo en la teoría del profesor canadiense y su nueva ciencia, al ejemplo de trabajo, profesionalismo, entrega y superación constante.
A Chabelo, gracias por despertarme todas las mañana de manera agradable e inteligente, gracias por ser mi cuate y el amigo de todos los niños y los papás de los niños. No llores cuate, vienen productos mejores, es el signo de los tiempos en los medios de comunicación actuales y las nuevas tecnologías.
Aunque se dude por algunos, debemos aprender mucho y seguir el ejemplo de éste personaje que hoy nos deja para entregarnos más, estoy ansioso para ver lo que viene.
