Calderón y su cómica revolución de verano

No cabe duda que al presidente Felipe Calderón le hace falta, urgentemente, aplicarse un tratamiento de reordenamiento de las neuronas que todavía le quedan funcionando.

La declaración, inadmisible en un Jefe de Estado, basada en un silogismo falsa como el que contiene su dicho “las protestas (de las marchas anti Peña con “jóvenes que ejercen su libertad de expresión) no son contra mí”, son un peligroso síntoma de desequilibrio mental.

¿Quién en sus cinco sentidos piensa siquiera que las protestas por el mal gobierno de Calderón a lo largo de todo su sexenio se han olvida por las prefabricadas marchas mal llamadas “anti Peña”?

¿Acaso lo pensarán los deudos de los recientes muertos tirados a la vera de un camino cercano a Cadereyta Nuevo León?

O los pobres Rarámuris de la sierra de Chihuahua a quienes seguramente ya se les agotaron las despensas que les envió Calderón para mandar una señal de falso asistencialismo de su régimen para los mexicanos más pobres que existen en nuestra geografía?

O Calderón piensa que la sociedad ya se olvidó, con la indigna cooptación como candidata del PAN al gobierno del DF de la Sra. Miranda de Wallace que parece haber cambiado la vida de su hijo secuestrado por la ilusión de un poder que muy difícilmente alcanzará, de todos los secuestros ocurridos en su sexenio?

Y tal vez el presidente imagine que la corrupción documentada en la Estela de la Luz, en el manejo del contratismo en PEMEX, SCT y COFETEL ya se olvidó por el “impacto” de una manifestación de 20 mil despistados, a quienes ahora entronizan como líderes convocantes de las redes sociales en México?

Eso no ha ocurrido señor presidente. Y si a López Obrador ya se le están olvidando sus denuncias contra esos asuntos, igual que contra la mafia encabezada, según él, por el innombrable Carlos Salinas (Por cierto los panistas se la armaron bien a López Obrador que tomaron como señuelo la supuesta dependencia de Enrique Peña Nieto del político más odiado del presente mexicano con sus cartulinas alusivas a ese falso acerto de que Salinas lo maneja, y más con el anuncio que para las siguientes marchas distribuirán miles de máscaras del controvertido ex presidente) es tiempo de que AMLO recuerde todaas las injusticias calderonistas que ha visto en su peregrinar por todo el país.

No se le pide a López Obrador que apoye a la mafia de Elba, Salinas y compañía (hasta Onésimo Cepeda cabe en ella) simplemente se le recuerda que la congruencia lo obliga a no olvidar que el enemigo a quien hay que vencer en julio próximo es al panismo corrupto y patrimonialista que en doce años ha dejado a México al borde la dependencia alimentaria; endeudado hasta las cachas y con el mayor número de desempleados y pobres que jamás hayamos tenido en la historia.

La “cómica revolución de verano” que trata de impulsar en México un presidente notablemente disminuido de sus facultades mentales y consecuentemente de su capacidad de gobernar, lo que trata de realizar una imitación extrapolada de lo ocurrido en el medio oriente en la llamada revolución de la primavera

Ya lo intentó cuando imitó publicitando su foto donde veía la captura de Carlos Hank, como Obama lo hizo cuando con sus gentes de seguridad encabezados por Hillary Clinto, observaba en tiempo real el asalto al escondite de Osama Bin Laden por un cuerpo de élite y su inmediata ejecución. Pero los hechos demostraron palmariamente que una cosa fue el operativo de Obama contra el líder de Al Qaeda y otra el de Calderón contra Hank.

El fenómeno que derrocó a las nefastas dictaduras en aquella región del mundo fue prohijado por Estados Unidos y sus aliados en Europa. El dinero que se gastó en ese lance fue tanto, que descompuso las finanzas de Europa, que eran las más sólidas del mundo, hasta meterlos en la crisis que hoy tiene sus puntas del iceberg en Gracia, España y Portugal y las derrotas electorales de los líderes de Alemania y Francia.

Las cuentas de las redes sociales que convocaban en los países árabes a la revuelta fueron creadas precisamente en Francia y Alemania. El dinero empezó a llegarles a los rebeldes de los países del medio Oriente de estados Unidos. Y el apoyo militar lo prestó sin limitaiones la OTAN.

En México no existen esos elementos. Y si a alguien hay que derrocar, es a quien está en el poder. Y ese es el PAN con Felipe Calderón al frente.

Pero aquí en México no habrá necesidad de tirar las estatuas de Maquío (que jamás apoyaría a Calderón) o derrumbar la Estela de la Luz como en su momento lo hicieron con el muro de Berlín.

El cambio quedará resuelto el 1 de julio. Pacíficamente y con solo dos jugadores con posibilidades: Enrique Peña Nieto con buena delantera y López Obrador que sigue dejando muy atrás a Josefina.

Que no cunda el pánico que pretende sembrar la derecha con su fuegos de artificios Tomando las calles, como exhortó la débil Josefina..

 

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