¡Me quiero casar con Quadri!

Tras los fracasos de Chivas y Pumas en el presente torneo, la liguilla del futbol mexicano ha dejado de interesarme. La tristeza se ha expandido también al fucho europeo luego del campeonato madridista, la eliminación del Barcelona en la Champions y el casi asegurado fracaso del Manchester en la premier. Por eso, se me hizo absurdo tanto ruido por tener al mismo tiempo el Monarcas vs Tigres que el debate, pues salvo media ciudad de Monterrey y unos cuantos miles en Morelia, a nadie más le iba a interesar esa cáscara pambolera.

Pero ese fue el ante-debate en la semana, así que, aprovechando la coyuntura, les dejo mi crónica a modo futbolero del encuentro dominical.

Al enfrentamiento llegaba el súper líder EPN, también conocido como el Gel Boy, un muchacho vanidoso a quien sus fans comparan con el modelito portugués Cristiano Ronaldo. Se enfrentaba al Peje López, tabasqueño rudo, sin mucha técnica, pero de esos que no dejan de correr durante todo el partido y a quien algunos lo llaman Rey sin corona. Las mujeres estuvieron representadas por Josefina, autollamada “La Jefa”, un gafete de capitana que le queda bastante grande, como los uniformes militares de su patrón, el Fecal.

Y como curiosidad, casi como mascota o aficionado invitado, estaba Gabriel Quadri, “El Hipster de la combi”, un jugador que lucha por mantener la categoría de una escuadra propiedad de la profesora Elba, conocida en sus tiempos mozos como “La Chuky del SNTE”

Encumbrado en la parte alta de la tabla, todos pensamos que el Gel Boy saldría con una estrategia digna del Tuca Ferreti, un esquema defensivo, a la italiana. Sabía que sus contrincantes iban al ataque y qué mejor que poner la cortina de hierro para conservar su amplia ventaja en el global. Además, los “expertos” nos dijeron que sin sus técnicos al lado, Gel Boy no era nadie, que en el mano a mano era más malo que el Kikín Fonseca.

La sorpresa nos vino a fastidiar la noche, pues el hombre copetudo se armó de valor y contestó los san bombazos de sus contrincantes. De aquel tronco de la FIL no vimos casi nada, y es que tampoco fue la gran cosa, pero al menos mejoró un poquito luego de esa goleada en la casa de las Chivas. ¡Joder! Hubiera sido muy divertido verlo tan torpe como es, incapaz de recordar tres compromisos cumplidos. Ni hablar, lo suyo lo suyo, es la tele (visa).

¿Y el Peje? ¿Para eso exigía la cadena nacional? Como veterano que es, se le vio lentísimo en las jugadas, a un ritmo distinto, sin sprint, llegando tarde a la marca y sin apretar al rival. ¡La tenía, era suya y la dejó ir!, pues nunca sepultó a los panistas recordándoles los 70 mil muertos de Calderón, y tampoco penetró la portería priista, pues la foto salinista del mundo al revés causó hilaridad en vez de ira. Especuló demasiado con “el grupo que detenta el poder en México”, metió muchos de esos centros y por obvias razones el rival se anticipaba para no salir herido. Todo fue un reclamo histórico, la eterna queja del jugador vencido, pero no propuso nada en esta nueva oportunidad, en el juego de vuelta que el destino (y el cálculo de Ebrard) le concedieron.

La Jefa dio pena. Está en otro nivel, su juego es de tercera división y está destinada al temido descenso. Memorizó todos los spots de campaña y los fue repitiendo con una hueva terrible. El Gel Boy le recordó sobre sus inasistencias a otros enfrentamientos en el estadio del Congreso y su respuesta fue tímida, tiros que se iban chorreados, tirititos nada más. ¿De qué te vas a disfrazar, Josefina?

El cuarto en cuestión, el Hipster de la combi, aprovechó las circunstancias y propuso el mejor esquema táctico. Se le vio confiado, suelto, sin caer en fuera de lugar, aprovechando las pifias de sus rivales. Al parecer, Quadri llegó muy motivado al partido, tanto, que no pudo ocultar su lado golfo al mirar el bello trasero de la edecán patrocinada por IFE, “porque IFE es el color del futbol”.

¿Resultado final? Quadri ganó el show del debate, lo que quizá le asegure la permanencia y nada más. El Gel Boy salió ileso, su peinado no se deshizo y ello le garantiza mucho voto femenino, al que se suma el voto duro de los priistas nostálgicos y el de los chavales que ni saben qué es el PRI gobernado a México. Con eso le alcanza para llevarse la liga.

AMLO terminó confundido entre la táctica amorosa y el esquema ofensivo. Desaprovechó el juego y casi casi está fuera del torneo, a menos que una extraña combinación de resultados lo lleve a la cima. Lástima, era la esperanza de muchos aficionados que no tienen para pagar palcos, plateas ni preferente.

¿Y Josefina? ¿De qué te vas a disfrazar, Josefina?

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