Columnas

Proteger a la infancia es tarea social

Niños jugandoMoisés Pablo / Cuartoscuro

Los hijos son un espejo de los padres, es un dicho común. En la vida cotidiana hemos revisado superficialmente su validez. Desde la concepción clásica, y reivindicable, de que no hay nada como el ejemplo, hasta la visión integral de trabajar emociones con equilibrio familiar, hay una gama de enfoques, pero ¿realmente cuál aplicamos como sociedad o como familia?

La reflexión es pertinente hoy viernes, Día Mundial de la Infancia, y todos los días, porque, si la formación de los chicos corresponde a sus padres -una forma de encubrir que son fundamentalmente las madres las responsables efectivas-, en la realidad muchos dejan a la escuela y a medios socio digítales, gran parte de esa tarea, si no es que a amigos y a la calle que también educa, según algunos. Desde Pitágoras a Oscar Wilde y desde los textos de todo autor respetuoso de su propia vida hay una calificación positiva de la infancia, quien les enseña y acompaña contribuirá a que después no sean sujetos de castigo o infelicidad adulta.

Tenemos un hándicap en ese ámbito, legado de generaciones. Sucesos recientes que implican probable relación con prácticas delictivas, descuido de los responsables de la custodia, abandono respecto de necesidades psicoemocionales o económicas ha estado vinculado a tragedias.

Hay una referencia en boga, realizada incluso por padres de familia, para quienes hay una generación de cristal disociándose de su propia responsabilidad en la existencia de la misma.

En el Consejo Ciudadano optamos por trabajar con la comunidad en el reforzamiento del vínculo afectivo y efectivo, la calidad de tiempo, de la escucha, del afecto y francamente de la generosidad del amor, todo ello lo advertimos en el curso de la vida a veces cuando es muy tarde pero la enorme mayoría siempre tiene la oportunidad de demostrar que se puede construir familias con bien y también todos tenemos la probabilidad de regresar a la pedagogía del afecto en cualquier momento.

En la sana convivencia familiar y en no dejar solos a los menores tenemos una escucha permanente para todos los sectores con apoyo psicológico en el 55 5533 5533.

Las cifras son elocuentes. De enero al 15 de noviembre de este año, en el Consejo Ciudadano se tienen contabilizados 4 mil 921 reportes relativos a niñas, niños y adolescentes (NNA), considerados hasta 17 años de edad, lo que significa un incremento de mil 360% con respecto a 2019, cuando se recibieron 340 peticiones de ayuda.

La demanda de atención se relaciona en 23% con ansiedad, 12.8% problemas familiares, 12% depresiones, 8.7% consulta de apoyo psicológico, 6.4% baja autoestima, 4.6% relacionada con tristeza, 3.7% problemas escolares y 3.2 por ciento problemas con amistades.

Nos corresponde fortalecer vínculos a partir de la empatía y solidaridad con nuestra infancia. La evitación de la violencia se fundamenta en el respeto íntimo y el desmantelamiento de las vulnerabilidades psicoemocionales de todas las generaciones.