La industria de alimentos procesados reviste gran importancia para la economía mexicana. Esta industria ha crecido considerablemente en los últimos años, llegando a ocupar el lugar 8 a nivel mundial, con una producción en 2014 de 137,737 millones de dólares, lo que representó 24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero y 4 por ciento del PIB nacional.  

La producción de alimentos procesados en México dio el año pasado empleo a 647,799 personas, mientras que la Inversión Extranjera Directa en esta actividad económica fue del orden de 433 millones de dólares; pero desgraciadamente este sector se encuentra sumamente concentrado en muy pocas empresas privadas tanto nacionales como extranjeras que dominan el sector, lo que limita la participación de Pequeñas y Medianas Empresas en el mercado nacional y otorga un control a estos grandes consorcios de la producción y distribución de ese tipo de alimentos con poca regulación gubernamental, además de que pueden manipular los precios de sus productos ya que tienen el control de la oferta y casi todos estos artículos están regulados por las leyes del mercado.

Los subsectores que conforman la industria de alimentos procesados son el de molienda de granos y semillas, obtención de aceites y grasas, confitería con y sin cacao, conservación de frutas, verduras y alimentos preparados, productos lácteos, procesamiento de carne de ganado y aves, preparación y envasado de pescados y mariscos, panadería, jugos, bebidas saborizadas y agua embotellada, entre otros y en casi todos ellas hay empresas privadas dominantes que controlan la producción, tienen la facilidad para manipular los precios de los artículos que comercializan, dada la poca regulación del Estado mexicano.

La industria de alimentos procesados se vincula con las actividades agrícolas, pecuarias y acuícolas, ante las materias primas que proporcionan y que se procesan en las ramas que integran el sector.

De acuerdo con Euromonitor International, empresas como Bimbo, Sigma, Lala, Danone, Nestlé, Kellogg´s, Unilever,, Coca-Cola, Pepsi y Alsea, concentran entre 24.0% y 70.0% en ventas en sus respectivos sectores en el mercado nacional. Sectores susceptibles de fusiones.

* Grupo Bimbo que preside Lorenzo Servitje,  tiene el monopolio, del pan de caja de trigo y el de los pastelillos a través de su subsidiaria Marinela.

* La producción y distribución de leche fresca, tiene en el Grupo Industrial Lala, la compañía dominante en este subsector de los alimentos procesados. La empresa que fundó Eduardo Tricio Gómez tiene más del 50 por ciento del mercado de los productos lácticos.

* Grupo Maseca (Gruma), de la familia González, controla 66 por ciento de la producción de harina de maíz, ingrediente para la producción de tortillas que es uno de los principales alimentos en la dieta de los mexicanos.

* Grupo Sigma tiene un dominio del mercado de jamones, salchichas y otro tipo de carnes frias y embutidos a través de sus marcas Fud, San Rafael y La Villita, recibiendo casi 50 de cada 100 pesos (48.8 por ciento) del gasto de las familias mexicanas en carnes procesadas y empacadas.

* El mercado del agua embotellada en México, que es la mejor forma de sustituir el consumo de refresco, también se encuentra muy concentrado en muy pocas empresas: la francesa Danone, Coca Cola y PepsiCo acaparan el 82 por ciento de las ventas, un mercado valorado en poco más de 10,000 millones de dólares.

* Empresas de origen suizo, Nestlé, es líder en el mercado mexicano de la categoría de otros productos lácteos como postres a base de leche, leche condensada y leche en polvo con una cuota de mercado de 47 por ciento con sus marcas La Lechera, Carnation y Nido. Además, es el jugador más importante en la categoría de chocolates con una cuota de mercado de 21 por ciento con productos como Crunch, Carlos V, Nesquik.     

*Alsea de la familia Torrado, es la operadora de franquicias de comida rápida más importante de México con más de 2,000 restaurantes de marcas como Domino´s, Burger King, Starbucks y Vips entre otras, lo que la hace una de las principales, empresas de consumo de alimentos procesados y es una gran importadora de estos productos.      

Actualmente los granos en México, están controlados por muy pocas empresas, el 60 por ciento de estos están en manos de los grupos empresariales privados tanto nacionales como extranjeros que son:   Maseca, Cargill, Archer, Daniel´s Midland, Bimbo, Minsa, Molinos de México, Gamesa, Altex, Bachoco, Lala y Malta de México fundamentalmente -: dominan tanto la compra de cosechas nacionales como la importación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y los procesos industriales.                    

Durante gran parte del siglo pasado, el Estado mexicano instrumentó políticas públicas para abastecer de alimentos procesados de primera necesidad a la población más marginada del país, para coordinar todas estas acciones en 1965 se fundó la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) y esta empresa paraestatal, tenía subsidiarias como era Industrias Conasupo, que era la empresa encargada de la producción de aceites comestibles y pastas; Trigo Industrializado Conasupo (Triconsa), que era la encargada de producir pan, Liconsa que era la encargada y actualmente lo sigue siendo de abastecer de leche a la población de escasos recursos, Diconsa que era las tiendas de la paraestatal.

La CONASUPO también estaba encargada de intervenir en la regulación del mercado de alimentos de primera necesidad así como proteger a los productores de estos alimentos que estuvieran en condiciones menos favorables; es por ello que había precios de garantía para las cosechas de maíz y frijol en terrenos de temporal, seguros para la siembra, existía una empresa subsidiaria de almacenamiento de granos con lo que se garantizaba el abasto.

La crisis de pagos que se dio en México en el gobierno de Miguel De la Madrid (1982 ? 1988), provocó que se fuera desmantelando, la infraestructura de abastecimiento de productos alimentarios a la población de escasos recursos y esta tarea se fue dejando a los privados.

Con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988 ? 1994), este proceso de desmantelamiento de la infraestructura alimentaria del Estado, se aceleró culminando con la desaparición de CONASUPO en 1999 bajo el gobierno de Ernesto Zedillo.

De esta manera el Estado mexicano bajo el gobierno de Salinas se retiró de las funciones de acopio, comercialización y producción de azúcar y café. Posteriormente, puso en venta las empresas industriales de Conasupo, declara en quiebra Triconsa, mantuvo temporalmente la producción de harina de maíz de la empresa Miconsa y después vende la empresa a inversionistas privados,(hoy grupo Minsa) transfiere la actividad comercializadora de Distribuidora Conasupo (Diconsa). Las funciones de Conasupo matriz las restringió: a sólo fijar precios de garantía y realizará importaciones de maíz y frijol; redujo los subsidios otorgados mediante aumento de precios, inclusive de la leche; Albamex se disuelve y se transfieren los activos a los gobiernos de los estados, se hace minoritaria la participación estatal en Fermex y otra filial, productora de alimentos enriquecidos para consumo humano. Lo que equivalió a desmantelar toda infraestructura alimentaria del Estado mexicano.

Los gobiernos panistas, tanto de Vicente Fox como el de Felipe Calderón, favorecieron mucho a los grandes consorcios privados de la industria de los alimentos procesados, tanto es así que empresas como Bimbo solo pagó en el 2008 el 1.7 del Impuesto Sobre la Renta (ISR) del total de sus ingresos, mientras que Grupo Maseca en 2004 solo pagó de ISR el 1.3 por ciento.

El gobierno de Enrique Peña Nieto no ha cambiado mucho la relación con las empresas dominantes del sector de los alimentos procesados, ejemplo de esto es la condonación en el 2013 de impuestos, recargos y multas a dos empresas del Grupo Pepsi Co una fue a Sabritas por   929.49 millones de pesos y a Gamesa, por 150.45 millones de pesos.

Pepsi Co, México, su filial Quaker de México y Nestlé firmaron un convenio de colaboración con la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) que preside Rosario Robles, para la Cruzada contra el Hambre, lo que ha sido duramente criticado por muchos académicos y analistas, que ven esta medida una peligrosa dependencia del gobierno peñista con las transnacionales de los alimentos.

La poca regulación y participación del gobierno mexicano en la industria de los alimentos procesados, es un peligro para la gobernabilidad del país, ya que sí los grandes consorcios, se ponen de acuerdo, pueden dejar de abastecer el mercado y provocar una crisis terrible, por lo que estas empresas privadas tienen un poder muy grande, con lo que pueden presionar al gobierno para tener políticas públicas que favorezcan más sus negocios?. ?Estamos hablando de alimentos de primera necesidad?.