Sobre los tuits de AMLO sobre el ITAM, su problema con la clase media y la ventaja de Margarita en sus mensajes

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Aunque en algunos puntos no coincido con AMLO, admiro su honestidad, y su lucha que él denomina contra la mafia del poder, y yo identifico, como el poder de las minorías, que va más allá de élites políticas en posible contubernio con los intereses, y considera a los poderes fácticos que han sido históricamente un obstáculo infranqueable contra la nación, donde caben tanto empresarios omnímodos que fijan precios a su antojo, como el narco.

Pero a veces no entiendo sus posturas, como la de los tuits sobre el ITAM.

LA CLASE MEDIA, EL ESLABÓN PERDIDO DE LA COMENTOCRACIA

La fibra moral del personaje es incuestionable y además excepcional, en tiempos de  escasez de lo que Enrique Krauze denomina un liderazgo ético -en momentos de una corrupción rampante- , ligado a la vigorosa herencia del liberalismo mexicano, tan extraviada en el México de hoy.

Pero no entiendo el afán de perder terreno por parte de AMLO con las clases medias, como es el caso del tuit contra el ITAM, y no sólo porque se erosiona su fortaleza en un mercado electoral importante.

No.

También porque conforman un grupo de  decenas de millones de personas, herencia del desarrollo mexicano del siglo pasado, que; sí, vive mejor que la inmensa mayoría de pobres, jamás formará  parte del club de millonarios; pero, sobre todo, luchan contra viento y marea por mantener un nivel de vida mediano -de ahí su nombre-

Comprendo y admiro la lucha de AMLO en pro de los marginados porque en las últimas décadas México ha sido en efecto una fábrica de pobres, de indefensos; y ahí hay un agravio histórico, una deuda descomunal del sistema político mexicano.

Y entiendo, aunque no comulgo completamente con los planteamientos de izquierda de AMLO, porque admiro la izquierda de Felipe González en España, o la social democracia alemana, pero veo grandes deficiencias en este movimiento político en México que resumo con un adjetivo: pre moderna.

Pero no comprendo, vuelvo el punto, que no sólo entre la comentocracia mexicana sino entre los políticos aspirantes a la presidencia de la república, como AMLO, no sólo se habla tan poco de la clase media, sino que –como es el caso del tuit en particular- se le agravia.

La clase media es el eslabón perdido de la agenda de la nación.

Y digo eso porque es justamente aspiracional para esa clase que -con el esfuerzo de un negocio que lucha cotidianamente contra la hostilidad del sistema económico mexicano, o desde una posición gerencial- que sus hijos estudien en instituciones como el ITAM, el Tec de Monterrey, la universidad de Anáhuac o la Ibero, para mantenerse o ascender algo en la escala social.

LA CORRECCION INSUFICIENTE  DEL TUIT

El lunes AMLO dijo lo siguiente del ITAM.

Sobre los tuits de AMLO sobre el ITAM, su problema con la clase media y la ventaja de Margarita en sus mensajes

Y dos días después, luego de que le llovieron críticas en las redes sociales, corrigió lo que dijo.

 

A mi juicio, la precisión es relevante, pero insuficiente.

Relevante porque enmendó cartones y ya no descalificó a la institución, el ITAM, pero mantuvo el juicio, aunque señalando que “con raras excepciones”, de que los egresados del ITAM han dañado a México, acotando -también- que solo “los que han manejado la hacienda pública”.

Le faltó decir el Banco de México.

Se refiere por supuesto a la generación de itamitas que han pasado por Hacienda en las últimas dos décadas, como Pedro Aspe, Francisco Gil Díaz, Luis Videgaray, Agustín Carstens quien encabezó esta Secretaría y ahora ocupa la dirección del Banco de México, y José Antonio Meade, quien acaba de arribar como encargado de las finanzas nacionales.

Bien, porque sólo incluyó a egresados del ámbito de Hacienda, sin considerar a los muchos que salieron de las aulas del ITAM, no sólo economistas sino de otras profesiones, que han sido semilleros de directores de empresas o empresarios, entre otros roles clave.

EN DONDE ACIERTA EL PEJE

Como economista a mucho orgullo de la Universidad Autónoma de Nuevo León, aunque respeto a los egresados del TEC de Monterrey y de otras universidades; como periodista financiero en mis años en EL NORTE donde vimos nacer REFORMA; y más tarde como analista económico y político, tengo que estar de acuerdo con AMLO en que,  la conducción de las finanzas públicas (y de la política monetaria del Banco de México) bajo el predominio de los itamitas ha sido un fracaso.

El problema de fondo, simplificado, es que Hacienda y BANXICO se han sujetado a un modelo económico fracasado, comandado por políticos con barniz tecnócrata, como Miguel De La Madrid, Carlos Salinas (A Ernesto Zedillo lo pongo aparte porque creo que fue un buen presidente que heredó un desastre de Salinas, aunque se quedó con la sombra del FOBAPROA). Felipe Calderón y Vicente Fox dejaron en manos de los itamitas el manejo de la hacienda pública y la moneda y la banca.

La norma, no obstante, durante toda esta era, ha sido un modelo económico que ha fracasado, con una economía de bajo o nulo crecimiento, generación de empleo insuficiente y una mínima por no decir miserable promoción tecnológica.

Las finanzas públicas no han hecho con el tiempo más que engordar el gasto corriente con una burocracia imparable, sacrificar la inversión y por ende las posibilidades de crecimiento.

El propio Calderón continuó con el festín, desperdiciando miles de millones de dólares de una época de bonanza en los precios del petróleo, que se consumieron en gasto corriente, como en su tiempo lo hizo López Portillo, el peor presidente que ha tenido México en su historia moderna.

El caso es que el manejo de la moneda dejó atrapada en una camisa de fuerza la pretendida independencia del Banco de México, o – como en la actual administración- sujeta a los vicios de una deuda abultada y un gasto incontrolable, que ha minado las reservas internacionales, depreciado las moneda en un 50 por ciento; y detonado un bajísimo crecimiento. Por supuesto que las reformas no han detonado bienestar.

Probablemente AMLO diría, y yo estaría de acuerdo, en que el modelo económico y político, además de todos estos vicios, ha disparado la corrupción, elevado la pobreza, incrementado la inseguridad, y dañado el tejido social, por haber permitido el crecimiento incontrolable de los cárteles del narcotráfico.

(Punto aparte, y no objeto de estos comentarios, es si las recetas de AMLO, si llegara a ser presidente, ancladas en el combate a la corrupción y una impostergable renovación moral son suficientes para promover el crecimiento y desarrollo del país)

LAS FALLAS

De modo que el juicio: “los egresados del ITAM que han manejado la hacienda pública han dañado a México”, le decía, es correcto.

¿Dónde no estoy de acuerdo?

1.      En que el problema no es el ITAM (o cualquier otra universidad pública o privada que produzca Secretarios de Estado), sino el sistema político, que está viciado y contamina estos liderazgos. Aunque de ningún modo es justificante, que tales personajes del ámbito hacendario no hagan nada, cuando han tenido estas posiciones de mando.

Sería como descalificar a Stanford, Yale, o Harvard, el Tec de Monterrey, la UNAM o el Poli, por yerros de sus egresados que han tenido responsabilidades públicas en cualquier país. Zedillo fue un buen presidente del Poli, a mi juicio, y Salinas un mal presidente de la UNAM, pero su pésimo manejo del país no desacredita a la UNAM que ha tenido excelentes egresados, o a Harvard por donde también pasó el ex.

2.      En que descalificar a la institución como el ITAM o cualquier otra agravia a las clases medias, que tienen, como ya le comenté, una genuina meta aspiracional, para que sus hijos estudien en universidades como ésta. Y al final, mina el posicionamiento de AMLO en este segmento social, en su tercer intento por ser candidato a presidente de la república.

3.      Que otra decisión que medio México, en particular estas mismas clases medias no entienden de AMLO, es su apoyo casi irrestricto a los maestros de la CNTE, desaprobados de acuerdo a una encuesta de Parametría, por el 78 por ciento de los mexicanos.

¿Por qué apoyarlos si bloquean las carreteras, paralizan estados completos como Oaxaca, o cuantas veces quieran y donde quieran el centro de la ciudad de México, dejan sin clases a los niños, pese a que el gobierno les regresa las chequeras, les perdonan los delitos, y están a años luz de ser un modelo de maestros admirables?

4.      Que estos yerros de AMLO tienen un costo, cuando el PAN va en ascenso, como se demostró en las elecciones de junio pasado. Y que el PAN por supuesto está aprovechando esta empatía, que le es connatural, con este segmento social.

5.      Que quien está aprovechando por ahora mejor estas oportunidades, es Margarita Zavala, justamente mostrando la imagen de una mujer de clase media (que no lo es), lo que explica en parte su repunte en las encuestas. Se ha colocado bien a la sombra de un partido que coyunturalmente va en ascenso, protegiéndose con la marca, y evadiendo vulnerabilidades de la persona.

6.      Que incluso en mensajes como la corrupción, donde AMLO tiene amplias fortalezas sobre Margarita -hoy por los dos principales aspirantes con posibilidades de llegar a la presidencia- el hombre de Tabasco está desaprovechando oportunidades.

De acuerdo a una encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica, el 63% de los mexicanos considera que AMLO no fue honesto con su declaración de 3 X3.

Primero declaró que no le guarda rencor a nadie, no habrá represalias o persecución para nadie, habrá una amnistía adelantada, y no procesaría a Enrique Peña Nieto; y luego, que “pronto, muy pronto, habrá una rebelión en la granja, pacífica, y se acabará con la corrupción y la violencia”.

Margarita, por su parte, mostró en un tuit su casa, y escribió un artículo en El Universal donde detalla el patrimonio de Los Calderón, y señala que los bienes coindicen con los ingresos.

7.      Que, en temas de coyuntura de gran impacto, como la visita de Trump a México, que despertó un amplio rechazo y orilló a la caída de Luis Videgaray en Hacienda, Margarita fue más oportuna, señalando en un tuit que fue viral, que, “Sr. @realDonaldTrum  aunque lo hayan invitado sepa usted que no es bienvenido”; y machacando al momento de que Hillary declinó la invitación de EPN luego de que se concretó la de Trump, otro tuit, señalando: “ ¿y qué esperaban”?. AMLO respondió más tarde que “no habría invitado ni a Trump ni a Clinton”, y que “a los mexicanos no les gusta imponer agendas desde el extranjero”

8.      Que mientras Margarita critica los hechos, como el yerro de la visita de Trump o las contradicciones del paquete hacendario, AMLO va contra la persona, la institución presidencial, señalando que “EPN está convertido hasta por sus otroras apoyadores, en el payaso de las cachetadas”

9.      Que mientras Margarita, hábilmente, esconde sus puntos flacos como la estela de muertos de la gestión del marido; AMLO, en uno de ellos, la edad, señala que “hasta que me muera seguiré luchando por mis ideales”, en momentos donde el tema de salud ha captado el interés de la comentocracia, luego del desliz de la neumonía de Hillary.

10.  Que el problema de fondo, es que México no cuenta con una izquierda moderna, como la socialdemocracia europea, o el PSOE en España, y AMLO debe modernizar esta plataforma, con fórmulas para promover el crecimiento que vayan más allá de las muy justas, pero insuficientes, de liberar recursos de la corrupción para crecer.

FORTALEZAS Y DEBILIDADES DE MARGARITA Y AMLO

En suma, mientras Margarita ha esquivado sus puntos débiles como el legado de su marido o las dudas sobre su preparación para ser presidente de México; AMLO, no ha logrado apagar sobre todo en las clases medias, el estigma de que puede ser un peligro para México, en parte porque no ha refrescado su discurso, hacia una izquierda más moderna.

Y en los puntos fuertes, Margarita ha explotado bien la marca ascendente del PAN, mostrándose simplemente como una mujer de clase media, en tanto que AMLO no ha tenido un éxito similar en posicionar su fortaleza de que puede convertirse en el campeón de la lucha contra la corrupción.

De plano, en la refriega política, para el posicionamiento importa la narrativa es decir la historia que contar, el mensaje, y la efectividad en comunicarlo.

Falta mucho y hay tiempo, pero ahí está el reto para AMLO.

 

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