Polvo. El Presidente también jugó

La intromisión de Calderón en la contienda electoral tuvo siempre como origen, impedir a toda costa el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México

Pese a lo que se Diga

Felipe Calderón participó en la contienda electoral porque le tocaba, por necesidad, defender lo que había hecho en su mandato. Así de simple. Pero no solo es retórica, Felipe Calderón metió hasta los codos en el proceso desde 2009 cuando se dio cuenta del avance del PRI y de la mediocridad que reinaba en el PAN; colocar a un títere como Germán Martínez al frente del PAN, que hacía lo que se le ordenaba sin racionalizar políticamente las cosas, fue un ensayo carísimo pero necesario para tener argumentos de negociación en la mesa. César Nava, otro títere a modo de Calderón mostró el lado opuesto –oscuro- de la moneda: mientras Martínez endureció la postura del CEN del PAN para elegir candidatos, Nava “aflojó” las amarras y ofreció dignidad e historia panistas con el simple objetivo de ganarle al PRI en 2010. Ahí precisamente se dio el quit del asunto y se inició la contienda para Felipe Calderón. 

Lo Importante es que Pierdan

Y no importaba contra quien; claro, siempre que no fuera contra López Obrador, que en ese entonces tenía un cúmulo de negativos, de difícil remonte. El peje había dejado de ser el peligro para México, en el 2010. 

Con el colmillo político afilado, Calderón inició el golpeteo contra el PRI y tendió una línea de fuego granado contra sus bastiones: Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua; después de aliarse al PRD, PT y Convergencia para ganar Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Desde esas fechas los gobernadores de aquellas entidades eran los peores seres sobre la faz de la tierra, según la estrategia del gobierno federal. 

Los ataques del presidente Calderón hacia esas entidades eran desproporcionados y los apoyos mínimos y en calidad de limosna o para paliar las ineficiencias locales –algunas inducidas, otras propias-. Los gobiernos locales se vieron en la imperiosa necesidad de endeudar sus haciendas y pasar por el oprobio de la opinión nacional negativa. Se empezaba a gestar el concepto de restauración de la corrupción. 

En esas fechas Felipe Calderón hizo realidad una frase de Gonzalo N. Santos: “torturó a la Constitución” y logró en esas elecciones que el Tribunal Electoral lo señalara como violador de la ley, pero por su calidad de Presidente de la República, no tenía sanción. En el error-ensayo Calderón obtuvo impunidad legítima documentada.

 

Después de los Gobernadores

Tenía que acabar con el círculo interno y lo mejor son las demandas, pero sobretodo con el “apellido” de delincuencia organizada y el turno fue para la familia de Miguel Ángel Osorio Chong a quienes se les “descubrieron” cuentas raras en HSBC que fueron desmentidas de inmediato, tanto por el banco, como por los agraviados –¿se imaginan si esas cuentas falsas hubieran salido ahorita o el escándalo internacional del banco se hubiera dado a conocer durante el montaje?-

 

Pero ahí no paró el asunto, el escandalito de José Aquino –o como se llame-, precisamente amigo y socio de Julio Di Bella, dueño de PCTV y oportunamente Coordinador de Medios de Josefina Vázquez Mota sigue dando que hablar y tendrá respuesta en el momento oportuno. Creo.

 

Según se vio, toda la instalación que realizó Felipe Calderón tuvo una falla –los malditos imponderables- que se llama Andrés Manuel López Obrador, Calderón nunca imaginó que AMLO pudiera revivir e imponerse al candidato natural de las izquierdas, Marcelo Ebrard; tampoco presupuestó que toda la campaña negra que se desarrolló contra Peña Nieto tuviera un solo beneficiario AMLO; que su candidata se revelara y tratara de marcar distancia de su gobierno y que el espectáculo del ridículo en la Ibero fuera capitalizado por las izquierdas.

 

Recapitulando

Sí le resultó la línea de fuego contra los gobiernos priistas ya que la Coalición que encabezaba Enrique Peña Nieto sufrió en esas entidades, pero su candidata perdió hundida en la mediocridad y en los temores de una campaña que se alejó de todos lados. Ahora Calderón va por el PAN para sostener su permanencia en la política institucionalizada. En tanto el PRD debe tener cuidado porque el PAN lo va a utilizar, no como “compañero de viaje”, sino como “idiota útil”, como lo quiso utilizar en el 2010 para efectos en 2012.

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