Crónica política: Morena, un “mole” a prueba

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AMLO ha sido un político de masasInternet

¿Cómo se imaginan a Morena? Mmm…generalmente un partido político se integra con personas físicas afines en ideología; primero se constituye para luego influir en decisiones políticas, sociales y económicas del país, vía gobernantes y representantes emanados de sus filas.

Pero en el caso de Morena ha sido distinto; el mismo nombre habla del origen y esencia: Movimiento Regeneración Nacional.

Nació así, como un mo-vi-mien-to, creado, impulsado, por Andrés Manuel López Obrador como un instrumento para alcanzar su fin inmediato: La Presidencia de la República, que más bien se convirtió en su objetivo de vida.

AMLO ha sido un político de masas, y en su ruta electoral impulsó algunos frentes de partidos políticos para socorrer diversas causas, como aquél mediante el cual se lanzó en gira por todo el país en defensa del petróleo.

Esos frentes, que son figuras permitidas por la ley, pero sin fines electorales, en los hechos se convirtieron en una eficaz estrategia electoral de López Obrador para hacer presencia, fortalecerla, al tiempo de ir aglutinando grupos y organizaciones sociales.

Grupos y organizaciones que, enteros o seccionados, lo siguieron cuando él rompe con el PRD tras la derrota presidencial del 2012, en busca de crear su propio partido político para volver a competir en los comicios del 2018.

Con él se fueron cuadros emblemáticos del Sol Azteca y más tarde hasta tribus perredistas completas cuando vieron el acelerado crecimiento del movimiento lopezobradorista, el cual proyectaba viabilidad y rentabilidad electoral.

Y luego de que en el 2014, el Instituto Nacional Electoral (INE) le otorga el registro a Morena como partido nacional, la suma se multiplica con adhesiones de sectores sociales casi completos, ciudadanos de la llamada sociedad civil, sindicatos y más grupos sociales.

Incluso, durante la campaña 2018 AMLO bien claro dijo que la alianza social era su mejor alianza electoral, amén de la coalición conformada entre Morena y los partidos Encuentro Social (PES) y del Trabajo (PT), cuya unión más bien fue para efectos mediáticos porque en realidad se trataba de fuerzas electorales endebles.

Tan endebles que el PES fue incapaz de conservar su registro por tan pírrica votación obtenida per se. Claro, en el fondo tales partidos se aliaron a Morena porque López Obrador venía con la fuerza de un huracán; perseguían más como conservar el registro que conseguir la transformación del país a partir de un triunfo electoral.

En fin, así Morena es tal cual su nombre lo dice: Un movimiento; una amalgama de grupos, organizaciones sociales, ciudadanos, poderes fácticos e intereses diversos, que ciertamente juntos hicieron historia en las elecciones concurrentes de 2018 al ganar prácticamente todo.

Pasó el reto electoral.

Ahora Morena tiene enfrente su mayor reto ya como fuerza en el poder: Convertirse en auténtico partido político y de izquierda, comportarse como tal y perdurar, lo cual no solo depende de López Obrador, sino del resto de sus cuadros principales y de su militancia.

Y en puerta está su primera prueba de fuego: La renovación de su dirigencia nacional. Nada fácil; el proceso electivo puede dar como resultado la cohesión y el fortalecimiento de Morena, o una prematura descomposición del partido.

Ya pululan los tiradores a la dirigencia nacional, empezando por la propia Yeidckol Polevnsky, quien en honor a los principios de honestidad de Morena debería sacrificar su aspiración de continuar al frente del partido para garantizar la imparcialidad electiva.

La clave de un buen proceso electoral interno, no se basa en los designios de un “dedo elector” (a la usanza del PRI), sino en la credibilidad del resultado, del cual emane la dirigencia que requiere Morena para consolidarse como partido político, y el partido que necesita AMLO.

Un partido que lo acompañe, no que lo solape; caso contrario veremos un clon priista. Y así Morena no servirá, ni así mismo, ni a López Obrador, ni al país. Sin embargo, la misma conformación del Movimiento Regeneración Nacional, advierte la complejidad del caso.

En fin, recurriendo a una metáfora, quizá Morena pueda comprarse a un mole: Conformado por varios chiles y condimentos. Pero en etapa de prueba para ver si queda en sabor, color y consistencia.

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