Percepciones. Calzones

Un hombre sostiene un niño por encima de decenas de migrantes y refugiados que esperan para subir a un tren.AFP

El deportar a los inmigrantes ilegales es parte del trabajo de Garduño

Todos sabemos o por lo menos pensamos que traen calzones y la verdad no hay necesidad de andarlos enseñando para demostrarlo. No puedo entender de otra manera la declaración del comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño Yáñez, advirtiendo a los migrantes que serán deportados “aunque sean de Marte”.

Y como si lo anterior fuese poco, el funcionario aceptó, en un acto oficial, que la política migratoria de nuestro país obedece a los dictados del gobierno de los Estados Unidos cuando dijo:  

“El costo es muy alto, pero el costo político y el costo de tenerlos en nuestro País con el problema con Estados Unidos y el problema de la migración en el sur, no es posible mantenerlos aquí”.

Garduño Yáñez no pudo elegir mejor escenario para su, otra vez, desafortunada declaración: la inauguración de la exposición fotográfica "Migrantes: Una Mirada en la Historia de México", celebrando el 26 aniversario del INM. El pronunciamiento del comisionado es, además de inaceptable, absolutamente inoportuno, al darse en un momento delicado para el gobierno federal que lidia con la más difícil de todas las crisis desde su ascenso el poder con el asunto del fallido operativo en Culiacán de la semana anterior. Así, Garduño echa más castañas al fuego y aviva la llama dando materia a los opositores del Presidente para que sigan los reclamos. El deportar a los inmigrantes ilegales es parte del trabajo de Garduño; el respetar sus derechos humanos y realizar su tarea conforme a parámetros internacionales es su labor y no requiere de declaraciones escatológicas ni posicionamientos de escándalo.

Está ahí y cumple una función porque para eso fue designado y recibe un salario que pagan los mexicanos. “No me ayudes compadre” sería en un tono jovial el mejor mensaje del Presidente López Obrador a su subordinado, pero sería mucho más claro y comprensible el externarle: “Por favor, deja de andar enseñando los calzones”.

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