Once varas. Síganle pegando a El Bronco, parece decir Margarita

Mientras la administración de Jaime Rodríguez Calderón ?El Bronco? parece ponerse traspié a sí misma, con nombramientos fallidos, promesas incumplidas y la eterna, pero aparentemente imaginaria y soñadora, persecución de los Medina, no por la puerta de atrás, sino por debajo de la mesa, Margarita Arellanes Cervantes aprovecha el río revuelto para navegar velozmente las aguas turbulentas y salirse de la escena.

La alcaldesa de Monterrey, quien inició pisando fuerte hace tres años, parecía entonces que no iba a ser la rubia boba de la película. Finalmente acabó con el mito de ?la ingeniería electoral? de Felipe Enríquez y la percepción de un cambio real, deslumbró a mediomundo: Monterrey tenía su primer alcaldesa.

Ahora, a unos pocos días de que Arellanes deje el cargo, nos entrega no nada más una ciudad cacariza de baches y más chaparra, sino, por primera vez en la historia de más de 400 años de ayuntamientos en este Valle de Extremadura, una administración paralizada.

No crea usted que ya se arreglaron los asuntos con las deudas a los burócratas quienes ya no tienen ni medicinas en sus clínicas, lo que pasa a que los que saben del tema aseguran que a Horacio Reyes, el sempiterno líder de cuanta nómina municipal tenga usted a la vista, ya lo arreglaron para que como esta, le herede la bronca a Adrián de la Garza Santos, el joven alcalde electo.

Eso sí, Margarita, nos comentan, se va a una de sus mansiones, pero con una colección de zapatos y bolsas de marca, que envidiaría la misma Imelda Marcos, mientras que su marido Roberto, el todavía primer caballero, no primer ?damo?, sonríe porque dice que ya consiguió los favores de Jaime Rodríguez y un jugoso puesto en el área de cultura.

Eso no lo cuantificó la Alcaldesa saliente, a lo mejor porque los 18 minutos de su Informe Oficial no le alcanzaron.

Eso sí, si quiere usted saber de quién es la culpa de la parálisis económica y administrativa, pues es muy simple: Julián Hernández Santillán, quien aceptó ser tesorero, en su incompetencia.

MAHUACATAS

Otra belleza de la política local es Yamilet Orduña, quien se la jugó por la Presidencia Municipal de Monterrey por el Partido Encuentro Social y fue beneficiada como Directora del Seguro Popular, por Jaime Rodríguez.

No se vaya con la finta de que Yamilet es pura hermosura, porque más bien es la típica regiomontana luchona y trabajadora, peeeeeeero:

Alejandro Moreno Treviño, el suertudo antecesor de Yamilet, dejó dicho a todos que le hagan la vida de cuadritos.

Eso me dijeron.

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