Carlos Salomón Cámara me envió un mensaje de WhatsApp a propósito de mi anterior columna en la que di a conocer dos trascendidos, a saber:
1. Que lo primero que va a investigar el equipo de Claudia Sheinbaum, cuando ella asuma la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, es el porqué el nombre del señor Salomón Cámara, que no es funcionario público, aparece como el principal operador de los recursos del área de comunicación social de la administración capitalina en la última etapa de Miguel Ángel Mancera.
2. Que alguna gente sospecha que quizá tales recursos se usarán para financiar el nuevo periódico que pronto circulará en el ex DF, llamado En Concreto, que dirigirá Rubén Cortés y tendrá como subdirectora a Eunice Ortega, un diario que para mucha gente estará al servicio de Miguel Ángel Mancera y que ya se edita en oficinas frecuentadas por Héctor Serrano, el principal operador político del anterior jefe de gobierno; Serrano, sí, el hábil perredista que soñó con hacer presidente a Mancera, pero que debió olvidar tal ilusión cuando su jefe en un pésimo cálculo decidió entregarse a Ricardo Anaya.
Este es el mensaje de Carlos Salomón Cámara en el que responde al segundo de los trascendidos, pero nada dice del primero de ellos
(Se publica tal como lo envió, sin corregir erratas causadas por el corrector de su WhatsApp o elementales faltas de ortografía):
“Hola : algunas precisiones : primero,no tengo el gusto de conocer a Hector Serrano,jamas he cruzado una palabra con el,conosco de el lo que todo mundo sabe y no puedo ni debo emitir una opinion, a Eunice Ortega se que colaboro con mi amigo Ruben Cortes pero no la conosco Fisicamente y por referencias de Ruben se que es una profesional del periodismo,por ultimo no tengo IDEA del nuevo periodico y por ende es absolutamente falso mi participacion con ninguno de los que mencionas y menos en un periodico impreso son hoy productos obsoletos,solo me resta decirte que Dios te bendiga y nunca seas objeto de falsedades ,abrazo fratetno Federico”.
Respondo a la aclaración de Carlos Salomón
Lo que dije es lo que puse al principio de esta columna, nada más. Esto es:
1. No afirmé que Salomón Cámara conociera o hubiera cruzado palabra con Héctor Serrano.
2. No afirmé que Carlos Salomón conociera físicamente a Eunice Ortega.
3. Si Salomón dice que no tiene idea del nuevo periódico, le creo. Pero ello no hace que sea falso el trascendido de que muchas personas sospechan que, como Carlos Salomón manejó dinero del gobierno de la Ciudad de México, entonces podría estar entre los patrocinadores del diario que dirigirá Rubén Cortés y que para la opinión pública es propiedad de Mancera.
4. Pero el tema no es si Salomón Cámara estará entre los socios del nuevo periódico, sino el otro trascendido...
¿Y el otro trascendido, señor Salomón, el trascendido importante? ¿Por qué Salomón Cámara no dice nada del dinero?
En el mensaje que me envió no dice absolutamente nada del dinero que él manejó, sin ser funcionario público, del área de comunicación social del gobierno de la Ciudad de México.
Conste, habría sido legítimo contratar a la empresa de relaciones públicas de Salomón Cámara para uno, varios o inclusive para muchos proyectos de comunicación del gobierno capitalino, pero lo que el equipo de Sheinbaum quiere investigar no es eso, dice el trascendido, sino por qué una parte enorme del presupuesto oficial para invertirlo en medios y propaganda lo manejaba el mencionado publirrelacionista. ¿No había más empresas para eso? Este es el asunto delicado que, en principio, Carlos no aclara.
El periódico de Mancera sí se llama En Concreto, o al menos eso dice la subdirectora
Entrevistado por Francisco Garfias, columnista de Excélsior, el director del diario de Mancera —es lo que afirma la terca opinión pública—, Rubén Cortés, dijo que el rotativo no se llamará En Concreto: el “nombre aún no se decide”.
Carajo, ¿a quién le creemos? Porque la subdirectora, Eunice Ortega, ya anda pidiendo entrevistas presentándose como “subdirectora del diario En Concreto”.
Valdría la pena que se pusieran de acuerdo don Rubén y doña Eunice. Digo, si quieren. Y si no, será derecho de él y ella seguir jugando a los policías chinos.
