Se acaban los superhéroes

¿Para quién realmente trabaja el actual dirigente nacional del PAN? ¿Para el PAN?, ¿Para sí mismo pretendiendo hacerse de la candidatura presidencial del PAN en 2018? O bien, ¿sirve de alfil para evitar que llegue Margarita Zavala a la candidatura y dividir al PAN?

Lo cierto que en la historia de Anaya se manejan dos vertientes: la traición a su partido y el manejo oscuro de los recursos del mismo para su provecho.

Querétaro y los superpoderosos

La historia que hoy nos ocupa de Ricardo Anaya no es nueva. En 2009, cuando fue coordinador de la campaña de Manuel González Valle,   candidato del PAN a la gubernatura de su estado,  se detectaron una serie de irregularidades que llevaron, por una parte, a que éste perdiera y regresara al gobierno de la entidad un salinista de cepa: José Calzada, quien por cierto hoy se maneja como el caballo negro en el PRI para el 2018.

En esa ocasión, después de declararse la derrota, el Instituto Electoral de Querétaro multó al PAN por exceder los topes de campaña por más de 6.2 millones de pesos. A nadie quedó claro que siendo gobierno el PAN y habiendo tenido tantos recursos perdieran.

Donadores de ficción

En el mismo año se descubrió que algunos de los donadores a la campaña del partido fueron falsos, lo que generó que el ex regidor del municipio de Corregidora, Antonio Navarro, retara al “joven maravilla” a que dijera de dónde había salido ese dinero. De acuerdo con el regidor, en entrevista con 24 HORAS, Anaya siempre ha utilizado recursos del partido para beneficios personales y ha realizado prácticas antidemocráticas al viejo estilo del PRI, como buscar tanto una diputación local plurinominal -como ahora-, como una candidatura a una diputación federal por el estado de Querétaro.

El más priista de los diputados panistas

Como diputado federal siempre tuvo el apoyo de la bancada priísta, lo que le permitió fácilmente convertirse en presidente de la mesa Directiva de la Cámara de Diputados en el segundo año de la legislatura, desde donde brincó como dirigente nacional del PAN, prometiendo regresar la coordinación al entonces líder del PAN, Gustavo Madero, a quien traicionó cínicamente cuando propuso a los diputados Javier Bolaños Aguilar y María Guadalupe Murguía Gutiérrez, ante el Pleno de la Cámara de Diputados, para que, en sendos periodos de seis meses cada uno, presidiera la Mesa Directiva de ese órgano legislativo.

La traición

Ante esta nueva traición a uno de sus mentores, el ex líder nacional del PAN, Gustavo Madero, se dijo “desilusionado” de su sucesor en el partido, ya que le había prometido presidir la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y no cumplió.

Su llegada truculenta a la dirigencia nacional del PAN también estuvo plagada de toda clase de irregularidades, que en su momento evidenciaron sus correligionarios. Entre las denuncias que se recibieron estuvieron, por ejemplo, la alteración del padrón interno, que se vio abiertamente inflado a favor de la corriente de Anaya, además del acarreo al viejo estilo del PRI en cuando menos 8 entidades del país.

El cerillo

Después de toda esta historia de traiciones y de enriquecimiento de Anaya, hoy el “chico maravilla”, o “cerillo” como le llaman los panistas en Querétaro, ya que por donde está todo lo incendia, éste se dice ofendido porque el columnista de Milenio Diario, Ricardo Alemán, quien puso a la luz su vida “secreta” y de lujos en Estados Unidos, además de la publicación que hizo el  El Universal, donde se asegura que el líder blanquiazul renta una casa en Atlanta, amén de pagar tres colegiaturas en una de las escuelas privadas más exclusivas de la zona, así como  sus viajes semanales  para estar con su familia.

Preguntas de fábula

La realidad es que Anaya después de varios días no logra dar una respuesta clara y creíble respecto al origen de sus recursos y de por qué no pudo hacer su declaración 3 de 3 de manera seria y verdadera. En realidad, no ha podido responder una serie de cuestionamientos que la sociedad nos preguntamos, como la calidad migratoria de sus hijos y de su esposa en Atlanta; la zona donde vive en esa ciudad su familia y el valor de la vivienda; si  es rentada o fue adquirida; en qué trabaja su esposa, de la que dice percibe un salario regular por labores empresariales, dónde y para quién trabaja y si paga impuestos viviendo en Atlanta; si tiene chofer, personal doméstico y niñeras; cómo se transporta en Atlanta su familia, con auto propio, rentado, camión o cómo.

Justifica que tiene a su familia en Atlanta para ofrecer a sus hijos la misma oportunidad que tuvo él para aprender inglés. Si fuera esa una justificación válida, surge una pregunta: ¿Qué ha hecho un legislador y dirigente nacional de uno de los partidos más importantes de la nación para que 27 millones de mexicanos puedan tener una educación de calidad? Pareciera no darse cuenta que en Querétaro, su estado natal, y en la mayoría de las entidades del país, afortunadamente existen escuelas que le pueden brindar el nivel de inglés, de calidad.

¿El SAT lo investigará como a otros que han caído?

Ricardo Anaya está obligado a dar esas respuestas, a aclarar estos cuestionamientos que inquietan a la sociedad y que desde luego deberán inquietar a las autoridades de este país, como el INE, el SAT, la Auditoría Superior de la Federación y hasta la PGR.

Tampoco explica las contradicciones en su declaración 3 de 3. Parece que, con un cinismo, típico del político prepotente que se siente intocable, creyó que, con el hecho de presentar los formatos llenados al aventón, nadie los revisaría y él podría presumir que entregó su tres de tres. Hoy tendrá que explicar el origen y destino de sus bienes, de sus cuentas bancarias, del trabajo de su esposa y hacer pública su declaración de impuestos si es que quiere salir bien librado de este embrollo que posiblemente lo neutralizará de cara a la carrera presidencial y dejará de ser un peón, como lo pretendió ser el ex dirigente del PRD, Agustín Basave.

La dinámica de las redes sociales, de la apertura informativa, permiten cada vez menos que los políticos nos engañen. Es necesario que si aspira a ser el Presidente de México, ambición que es legítima, rinda cuentas y responda a las interrogantes. ¿Podrá?