Columnas

Once Varas. Que no somos iguales… dice la gente

Senadora suplente MC@marcelaluqu

.Marcela Luqué Rangel... senadora clasista 

La igualdad entre mexicanas y mexicanos es un sueño lejano y difícil de alcanzar, aunque se gasten las millonadas en hacer campañas al respecto.

La desigualdad parece que la traemos en el ADN, y si no, cheque estos dos casos recientísimos de nuestra alicaída nación:

¿Habrá logrado conciliar el sueño Dante Delgado Ranauro, líder y mandamás del Partido Movimiento Ciudadano con los escandalitos en Nuevo León de este fin de semana que se nos acaba de ir?

Es que para el Movimiento Naranja ahora sí que, en Nuevo León, cuando no es por la oreja es por el jarro. Cuando no es Samuel García el que da la nota, no falta quien desentone.

Y este fin de semana le salió lo clasista (y no lo quiso componer) a Marcela Luqué Rangel, quien es la suplente de la senadora Indira Kempis y quien se refirió como “mi muchacha”, a su empleada doméstica desde sus redes sociales, y pues le llevó.

“¡A mi muchacha se le murió su marido hoy! No supimos si fue x Covid u otra cosa. Si no le presto dinero no la dejan sacar el cuerpo. ¿Qué hace la gente q no tienen como sacar a sus seres queridos de hospitales públicos?” escribió Luqué Rangel en su cuenta de Twitter y lo menos que le contestaron, del sábado para acá fue que era una clasista.

El hashtag #LadyMiMuchacha fue tendencia y aunque el partido reprobó la actitud de Luqué Rangel, esta ni se inmutó u menos se disculpó.

“Yo no me voy a disculpar x decir ‘mi muchacha’... Así hablamos en NL... Y tmb digo mi chofer y mi tío, aunque no sea, son modismos de siempre y nada tienen que ver con ser despectivos!!” contestó #LadyMiMuchacha.

Y no se disculpó.

SOCIEDAD MEXICANA DE PARRILLEROS… EN LA CNDH

De ser cierto lo que dijo la oficina de prensa de la Comisión Nacional de Derechos Humanos dijo, han de ser miembros de la Sociedad Mexicana de Parrilleros quienes cocinan las exquisiteces “para todos los trabajadores” de la CNDH, quienes deberían de estar al pendiente de sus niveles de colesterol.

Porque lo único que quedó claro en la toma de la cede de Derechos Humanos en el ex DF, que encabeza la regia Rosario Piedra Ibarra, es lo mismo que en el caso de Marcela Luqué Rangel: hay niveles y no somos iguales.

Las mujeres que tomaron las instalaciones de la CNDH encontraron finos cortes de filete, T-bone, y rosbife, entre otros, los cuales fueron repartidos entre gente con necesidad.

Y como respuesta, la oficina de prensa de la CNDH negó que fuera un pequeño lujo que se daba Piedra Ibarra, y puso a atestiguar a las cocineras de la entidad, quienes dijeron que esa comida es para todos los trabajadores y se sirven hasta 50 platillos diariamente.

¿Y la austeridad republicana? ¿Dónde quedó?

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@obedc