Mucha expectativa causó el debate organizado en Sonora por el INE entre candidatos al Senado. Era la primera y única ocasión para verlos y escucharlos juntos y poder comparar sus parecidos o diferencias, desde lo que proponen hasta el vestuario y la manera de conducirse.
Si hay que ubicar ganadores, se puede decir que ganaron las mujeres. Las tres candidatas que participaron le metieron datos, enjundia y se notó su preparación para el debate. Eso si lo comparamos con los tres caballeros que aunque tuvieron destellos de propuesta y capacidad se mantuvieron más en las zonas de la defensa.
Los participantes fueron: Sylvana Beltrones y Maloro Acosta (PRI-PANAL-PVEM), Alfonso Durazo y Lilly Téllez (Morena-PES-PT) y Antonio Astizaran y Leticia Cuesta (PAN-PRD-MC), quienes sufrieron por igual titubeos de los moderadores y al igual que los espectadores batallaron para atender un formato indescifrable, que fue cuestionado desde antes por los partidos políticos, pero que la presidenta de la Comisión de Debates del INE, Guadalupe Carrillo, insistió en preservar.
Sin duda, y no me dejarán mentir, la sorpresa fue Sylvana Beltrones, por su precisión para hablar de los temas y contestar a sus adversarios, pero sobre todo que no desperdició un segundo para exponer propuestas en los 4 bloques temáticos del debate. Fue quien más propuestas y más claras hizo sin duda, lo cual seguramente abonará en su imagen, lo cual ya de entrada desde mi punto de vista, le da un triunfo.
Lilly Tellez hizo gala de sus dotes de conductora de televisión y capacidad histriónica, con frases ya conocidas y un lenguaje directo, como buena periodista. De haber sido la moderadora este debate hubiera tenido sin duda otro ritmo. Como candidata faltó ver a la persona más allá de la figura de comunicadora de televisión y hablar de lo que ofrece, no solo lo que les falta o le sobra a los demás.
La ex activista y ex periodista Leticia Cuesta se vio rebasada en argumentación y abordaje de temas, ya que incluso sus propuestas eran del ámbito local, como hacer autónomo el Instituto Sonorense de las Mujeres, pero se vio tranquila y centrada hasta que se expuso su paso por la organización Sonora Ciudadana, donde enfrenta una demanda por no otorgar a los trabajadores (tres mujeres entre ellos) servicio de seguridad social.
Antonio Astizarán, priista por 30 años hasta hace unos dos meses, tuvo que cargar no solo con la loza que significa el PAN y Guillermo Padrés, sino una denuncia que le echó en cara Lilly Tellez por supuestos hechos de corrupción al mezclar sus empresas con recursos públicos y campaña política al instalar un generador de energía eléctrica en Puerto Peñasco, lo cual lo hizo ver titubeante en ocasiones, falto de propuesta e incluso rogó a Lilly Tellez que ya no lo atacaran a él, sino también a Sylvana Beltrones o Maloro Acosta.
Y hablando de Maloro Acosta, sin duda el desgaste de haber sido funcionario federal y hasta hace dos meses alcalde Hermosillo, lo hizo blanco de los integrantes de las otras dos coaliciones, quienes retomaron toda clase de datos para los cuales Maloro Acosta parecía traer respuesta.
Así fue cuando Lilly Tellez arremetió contra Maloro por una investigación que ella hizo hace cosa de 4 o 5 años años en un medios en el que laboraba y a lo cual éste le contestó que todo lo que dijo era falso y que había que revisar el rigor periodístico.
Finalmente, el que brilló y mucho, pero por su ausencia, fue Alfonso Durazo Montaño que dio la impresión que no definía su papel en el lugar, si como promotor de Andres Manuel López Obrador, o como un confiado Secretario de Seguridad Pública al que poco le importaba su desempeño en el debate.
En resumen, puedo decir que el PAN sigue en la lona, Morena está presente gracias a Lilly, pero después de ver el debate dudo mucho que las encuestas modifiquen su porcentaje en donde los candidatos de Silvana y Maloro llevan la delantera, hasta el momento no hay señales de cambio.
