Hay muertos que no ayudan, igual que no lo hacen gobernadores como Borge, Medina o los Duarte. Pero Eruviel es otra cosa

Eruviel Avila y Alfredo Del  Mazo
Eruviel Avila y Alfredo Del MazoInternet

Tiene razón Federico Arreola en la tesis que maneja en su columna de ayer: “Hay de gobernadores a gobernadores”.

De eso ni duda cabe. Si en Veracruz y en Quintana Roo las megacorrupciones de Javier Duarte y Roberto Borge, respectivamente, fulminaron a los candidatos de su partido e hicieron que se alzaran con el triunfo tanto el también pillo de Miguel Ángel Yunes como Carlos Joaquín González, lo ocurrido ayer en las elecciones de Francia donde un mandatario deshonesto y frívolo como Francois Hollande, hundió al candidato socialista Francois Fillon y permitió el surgimiento de una figura fresca como el banquero  Emmanuel Macron, quien puede convertirse en la segunda vuelta del 7 de mayo próximo en el presidente más joven del país galo con solo 39 años de edad, superando a la ultraderechista Marine Le Pen.

Pues en el Estado de México las elecciones están dando un giro de 180 grados con respecto a los pronósticos que se emitieron poco antes y desde el inicio de las campañas y con algunos elementos, toda proporción guardada desde luego, similares a los que desbancaron las propuestas radicales de Le Pen en las últimas semanas del proceso francés.

Delfina Gómez, apoyada por Andrés Manuel López Obrador con todo, no ha crecido lo suficiente para enfrentarse a la que, sin duda, es la maquinaria electoral mexiquense, la más articulada que tiene el PRI en todo el país.

El fundamentalismo de López Obrador ha tenido desafortunadas reapariciones desde que Delfina Gómez es candidata al gobierno mexiquense.

El tabasqueño la emprendió contra las fuerzas armadas, por un evento ocurrido en Nayarit, aduciendo que los militares habían asesinado a un menor.

Todo lo expresado por AMLO fue, lo menos, inexacto.

Y el candidato del PRI Alfredo del Mazo, también perteneciente a la generación joven del PRI, que ha venido superando el hecho fortuito de ser familiar del presidente y de pertenecer a una dinastía de la que dos de sus miembros han sido ya gobernadores de la entidad, ahora se ha decidido reforzar sus posibilidades de éxito electoral poniendo en juego el capital político del mandatario estatal Eruviel Ávila Magaña.

El capital de Eruviel es uno de los más consolidados en el contexto nacional de gobernadores. Ese grupo que el agudo Manuel Díaz condena de una manera clara en contundente video columna que todavía se ve en SDPnoticias.

En el Estado de México hay otro elemento que ha servido de bisagra entre la derecha rebasada de Josefina Vázquez Mota y el desconcierto de Delfina Gómez que debe sentir que en ocasiones el apoyo de AMLO se convierte para ella de plano en un estorbo.

Ese elemento es el candidato del PRD, Juan Zepeda, elegido por el CEN perredista con una mayoría de votos que supero totalmente a Javier Salinas, su principal competidor.

Zepeda ha desarrollado una campaña fresca, claridosa, señalando las fallas inocultables de algunos de sus competidores en la busca de la gubernatura mexiquense.

Muy probablemente Juan Zepeda no triunfará sobre la maquinaria que tiene Alfredo del Mazo y el apoyo de AMLO a Delfina Gómez.

Pero lo más seguro es que mande al PAN, con su desgastada Josefina Vázquez Mota, al cuarto lugar de la competencia.

Quien lo dijera, pero Juan Zepeda anda salvando al PRD de la debacle nacional en la que lo sumieron los nefastos Chuchos y otras alimañas parecidas.

Así suele cambiar el ánimo electoral.

En política nada es para siempre, ni tampoco hay derrotas anticipadas.

 

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