Opinión

San Luis Potosí, reflejo de MORENA y aliados

Mónica Rangel, candidata de Morena en S.L.P., había sido señalada por su participación en diversos actos de corrupción y malos manejos.
Mónica Rangel
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mayo 11, 2021 a las 05:12 CDT

Inexplicablemente el INE dio marcha atrás en la cancelación de la candidatura de Morena en SLP.

El bajísimo nivel de los candidatos morenistas se refleja en las pobres campañas políticas, sin propuestas y con personajes que han saltado de un partido a otro con la única intención de ganar un puesto. La “estrategia de campaña” de Morena se limita a repetir el “discurso oficial” de su jefe máximo. Ese es el nivel de la elección que está en puerta y posiblemente sea lo que quiere AMLO para mantener su hegemonía y poder, porque a él lo que le interesa, es la lealtad ciega a cambio de prebendas políticas y, de paso, desalentar los contrapesos, de hecho, los candidatos de Morena, y sus aliados, son el mejor ejemplo del deplorable y rastrero nivel político de la 4T.

San Luis Potosí entre la corrupción y el narco

Aunque el caso de Mónica Rangel, candidata de Morena al gobierno de San Luis Potosí no fue tan sonado a nivel nacional como Miguel Morón de Michoacán o Félix Salgado Macedonio de Guerrero; se trata también de una candidata que enfrenta importantes acusaciones penales por corrupción y que estuvo a punto de convertirse en la tercera candidatura cancelada por el INE a Morena por no dar cumplimiento al artículo 229 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe) que establece la cancelación del registro como pena por incumplir con el reporte de ingresos y gastos.

Sin embargo, inexplicablemente, el INE dio marcha atrás en SLP y el pasado siete de mayo la Comisión de Fiscalización resolvió realizar un test de proporcionalidad para definir una sanción económica por la omisión del informe de precampaña y el asunto, que ya había sido señalado por Mario Delgado, presidente nacional de Morena como “otro golpe al movimiento”, no pasó a mayores.

Hasta hace unos meses Mónica Rangel se desempeñaba como secretaria de Salud del gobierno encabezado por el priista Juan Manuel Carreras y saltó a Morena para ser candidata a gobernadora.

Antes de renunciar al gobierno y cambiar de partido, como titular de los servicios de salud estatales Rangel ya había sido señalada por su participación en diversos actos de corrupción y malos manejos, entre ellos, los millonarios contratos entregados por adjudicación o licitaciones “a modo” a Raúl Trejo, un empresario de Ciudad Valles que actualmente se encuentra detenido como el presunto autor intelectual del asesinato de Julio César Galindo, presidente de COPARMEX en San Luis Potosí, hecho ocurrido el pasado primero de marzo. Los contratos otorgados a Trejo suman más de 250 millones de pesos y por ellos, la ahora candidata enfrenta diversas denuncias penales, entre ellas, la que interpuso el Frente Ciudadano Anticorrupción (FCA) y otras más ante la Unidad de Inteligencia Financiera y la Auditoría Superior de la Federación.

Según lo documentó el medio local Círculo Rojo SLP, las adjudicaciones despertaron la inconformidad de terceros “que apelaron a la transparencia para verificar la legalidad o no de tales transacciones”, de ahí que cobre importancia el hecho de que el beneficiario directo de estos contratos se encuentre ahora preso como presunto responsable de homicidio. Durante el proceso penal que enfrenta el empresario, podrían salir a relucir nombres de personajes políticos, por lo que, seguramente, para no incomodar a nadie, el proceso podría desarrollarse hasta después del seis de junio

Y es que, si algo nos ha quedado claro, es que cuando AMLO apoya a uno de sus candidatos, lo hace hasta las últimas consecuencias; aunque “salvar” la candidatura de Mónica Rangel le costará a Morena una multa de casi seis millones de pesos, más una sanción individual de 434 mil 400 pesos, pero lo que sostienen ni siquiera favorece aMorena porque, según las encuestas, Rangel se ha movido entre el segundo y tercer lugar de las preferencias.

Los Narcoaliados

Como el resto del país, SLP enfrenta graves problemas en materia de inseguridad y corrupción, pero, el panorama empeora cuando otro candidato, el de la alianza de los partidos comparsa de la 4T, PT-PVEM, es Ricardo “el pollo” Gallardo Cardona, un personaje al que se le atribuyen nexos con el narcotráfico.

“El pollo” Gallardo fue presidente municipal de Soledad de Graciano Sánchez, detenido en 2015 por presunta delincuencia organizada, lavado de dinero y desvíos por aproximadamente 200 millones de pesos en perjuicio del erario del municipio soledense, mediante 13 empresas de las que él era accionista. Gallardo estuvo preso 11 meses, pero fue liberado por un juez federal cuando el Ministerio Público no logró probar las acusaciones.

El caso de SLP es apenas un botón de muestra del nivel de candidatos de la 4T. Cuando el plan A de Morena en SLP se va a la ruina por la candidata corrupta, el plan B es otro candidato, el que ya estuvo encarcelado por sus nexos con el narco… o al revés. Es lo que ofrece Morena, corrupción o narco-corrupción.

Porque, la caída de Morena en las preferencias electorales indica que, a pesar de todo, el compañero presidente no tuvo la fuerza suficiente para mantener el nivel de votación que obtuvo en 2018 y que su “plan B” son candidatos señalados de una u otra forma por sus ligas con el narco, como Samuel García de MC en Nuevo León, Alfonso Durazo en Sonora, David Monreal en Zacatecas, la “torita”, hija de Salgado Macedonio en Guerrero y Layda Sansores en Campeche, mientras que los cárteles de la droga se encuentran el plena recuperación de plazas y el gobierno de los “abrazos no balazos” se mantiene pasivo, sin haber dado ni un solo golpe contra la delincuencia más de dos años y medio de la 4T.

El origen Morena incide directamente en su destino, a AMLO le sirvió para ser presidente, pero no ha parado de hacer campaña porque la frágil vida interna de su partido está a punto de colapsar.