25 de octubre de 2021 | 18:04
Opinión

    La sustentabilidad no le importa a los políticos

    Tabasco bajo el agua y ni así se entienden los efectos del cambio climático y de la falta de interés en el medio ambiente.
    Inundaciones en Tabasco.
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    Joe Biden ganó la presidencia de Estados Unidos teniendo entre las prioridades de su campaña la promesa de apostar por el uso de energía limpias.

    Quizá no haya sido el factor que decidió el proceso a su favor, pero no deja de ser una magnífica señal suponer que el país más poderoso del mundo tendrá una política sustentable, que habrá de traducirse en una larga lista de acciones en diferentes ámbitos.

    Muy bien le vendrá esta señal a un mundo que se ha pasado todo este año inmerso en los tremendos retos que le trajo una pandemia que aún no logramos superar.

    Porque no sobra decir que apenas logremos levantar la cabeza nos vamos a encontrar con la necesidad de hacer frente a los inmensos retos de una Crisis Climática que provocará que el Covid-19 ya no se vea tan imponente como lo vemos ahora.

    Será bueno para el mundo que Estados Unidos dé marcha atrás a las burradas que dijo e hizo Donald Trump en temas relacionados con el medio ambiente.

    Será muy positivo que Estados Unidos regrese al Acuerdo de París, en busca de cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU, como eje de los esfuerzos para cumplir una agenda 2030 que pretende frenar el deterioro del planeta.

    Por supuesto, siendo Estados Unidos el mayor socio comercial y el país con más trascendencia política para México, será muy importante el llamado que pueda hacer para que nuestro país tome la misma dirección al implementar políticas y acciones encaminadas a proteger el medio ambiente.

    Porque habrá que decir que la actual Política Energética de México, que desprecia las energías limpias y apuesta todo a los combustibles fósiles y a la salvación de ese muerto viviente llamado Pemex, va en sentido contrario a esa protección del medio ambiente que hoy marca la visión global y parece que será la línea de Estados Unidos para los próximos años.

    Tristemente hay que reconocer que ese absurdo desprecio que le tiene Trump a la ciencia es compartido por muchísimos políticos, que apenas toman en serio las opiniones de los expertos, y lo hacen solo hasta que estas opiniones topan con sus agendas políticas.

    Quizá para México la llegada de Biden sea un disruptivo que modifique las prioridades nacionales y, aprovechando las mayorías del partido gobernante, se traduzca en acciones y ajustes en políticas y normativas que permitan revertir los efectos de la falta de interés en el medio ambiente y en la negación a reconocer los efectos de un cambio climático que, aunque no lo quieran ver, mucho tiene que ver con fenómenos como las inundaciones que hoy tienen a Tabasco bajo el agua.

    No es reto menor. La crisis Climática es una inobjetable realidad que llevará a situaciones límites a todas las regiones del mundo, y muy en especial, a las que se han negado a reconocer la necesidad de hacerle frente, tomando las medidas y destinando los presupuestos que ello exige.

    El hecho es que México debe dar un poderoso golpe de timón en dirección a las energías limpias y a estructuras urbanas en todos los sentidos sustentables.

    Un golpe de timón que tenga a las personas al centro de todas las decisiones y a la protección del medio ambiente como marco de referencia para todo lo que se haga.

    Porque pensando en esas personas habría que privilegiar temas como vivienda, movilidad y espacio público.

    Habría que garantizar condiciones que permitan que ninguna familia se quede sin respuesta para sus particular reto de vivienda y que cada una de esas respuestas sea lo más sustentable posible.

    Y, por supuesto, habría que empezar por reconocer la urgente necesidad de reducir los niveles de pobreza y la brecha de desigualdad que hoy son el punto de referencia para entender todo lo qué pasa en nuestras ciudades.

    Vamos tarde... Pero cualquier momento es bueno para reconsiderar lo que se ha hecho y hacer ajustes en regulaciones e instituciones de los ámbitos federales, estatal y municipal.

    Habrá que crear apoyos e incentivos para que los gobiernos locales se decidan a tener la sustentabilidad como una prioridad inobjetable y dejen de verla como una decisión que, además de ser opcional, solo les genera problemas y costos.

    Habrá que lanzar contundentes campañas de comunicación que permitan sumar a la sociedad en su conjunto a esta nueva visión en busca de un futuro sostenible.

    Habrá que tejer alianzas que permitan que gobiernos y sector privado trabajen en sintonía y con base en los mismos objetivos y escenarios de tiempo.

    Y habrá que construir condiciones que permitan que la sustentabilidad se convierta en tema obligado en todo lo que cada uno de nosotros haga, lo que va de la mano con un cambio de cultura que implica, entre otras muchas cosas, dar un nuevo enfoque a la educación, incorporando, cómo propone el colectivo mexicano Educación Ambiental Mundial, la agenda sustentable a la matricula de todos los niveles escolares. 

    A los políticos no les importa la sustentabilidad... Toca a la sociedad exigir que esto cambie y ser parte muy activa en el proceso de hacer frente a la crisis climática que vivimos y que pone en severo riesgo el futuro del mundo.

    * Horacio Urbano es fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas de desarrollo urbano, sector inmobiliario y vivienda.

    @horacio_urbano