Columnas

La política me da más risa. Un minuto de silencio, ¿para qué?

Hugo López-GatellCortesía

Desde el día 1 de la pandemia, México perdió la batalla contra el coronavirus.

RISAS.- Ser el tercer peor país a nivel mundial en el manejo de la pandemia del coronavirus, sólo por debajo de los Estados Unidos y Brasil, obsequia un muy flaco margen de maniobra para presumir que en México contamos con un gabinete de Salud de primer nivel. Mucho menos podemos jactarnos de tener especialistas “de exportación”. Los 462 mil 690 mexicanos contagiados por COVID19 y los 50 mil 517 fallecimientos oficiales (¡o-fi-cia-les!, porque hay una cantidad similar o mayor de casos que la autoridad federal no reconoce) han rebasado por mucho los pronósticos que los funcionarios del Sector Salud le hicieron en privado al Presidente Andrés Manuel López Obrador. El secretario de Salud, Jorge Carlos Alcocer Varela, le ha mentido al Presidente; el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, le ha mentido al Presidente; el director general de Epidemiología, José Luis Alomía Zegarra, le ha mentido al Presidente; el director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Alejandro Robledo Aburto, le ha mentido al Presidente; el director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Luis Antonio Ramírez Pineda; el director del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), Juan Antonio Ferrer Aguilar, le ha mentido al Presidente. ¡Todos le han mentido al Presidente y, por ende, también le han mentido a todos los mexicanos! Y no se vale. Y no se vale porque esos 50 mil 517 mexicanos muertos no sólo son un número, una cifra o parte de una estadística. Se trata de seres humanos, de personas que eran padres o madres de alguien, abuelos de alguien, hijos de alguien, tíos de alguien, sobrinos de alguien, primos de alguien, hermanos de alguien, amigos de alguien. 

 Desde el día 1 de la pandemia, México perdió la batalla contra el coronavirus. Y si me apuran, el instante preciso en el que perdimos esa guerra fue cuando el señor López-Gatell Ramírez salió con la chambonada de que “la fuerza del Presidente es moral, no de contagio (…) lo mejor que podría pasarle al Presidente es que se contagie ahora mismo”. Ocurrió el 17 de marzo pasado. Esas fueron las palabras de un hombre infectado por el virus de la politiquería y que llegado el momento permitió que el ego le propinara una zancadilla que lo acomodó en el terreno del descrédito. Lo de echarle la culpa a los ricos, a la Coca-Cola, a los gobernadores y a los medios de comunicación por los rampantes contagios que día a día se han ido acumulando, son síntomas inequívocos de que desde la trinchera científica jamás se tomó en serio esta pesadilla. 

Y a casi 5 meses de distancia de los disparates verbales de López-Gatell, todo México está sentado sobre el campo minado de la incertidumbre. Ya nadie sabe en qué fase estamos; tampoco nadie sabe cuál método están aplicando en lugar del “Centinela”; incluso muchos ya perdieron la fe en doña “Susana Distancia” y su escuadrón de dibujos animados (¿es en serio, pretendían salvar a todo un país con caricaturas?; del semáforo mejor ni hablemos, porque los gobernadores que no pertenecen a Morena reprochan, con toda razón, que están siendo afectados por el uso político que López-Gatell le da a éste. Incluso los mandatarios estatales morenistas de Baja California, Puebla, Tabasco y la Ciudad de México abiertamente ya pintaron su raya con el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y la verdad es que muy pocos, o quizá nadie, sabe bien a bien lo que hará México para dejar de apilar muertos. Y no, de ninguna manera se ha domado a la pandemia; mucho menos se ha aplacado la curva y (¡obvio!) eso de que México iba a registrar, a lo mucho, entre 8 mil y 12 mil muertos, terminó siendo el cuento más chino de todos los que don Hugo le ha contado al Presidente López Obrador.

SONRISAS.- Sabemos que si algo está haciendo falta en nuestro país son acciones y políticas públicas concretas y contundentes de apoyo hacia las niñas, las adolescentes y las mujeres adultas de todo el país. Por eso, se agradece que ayer jueves en el Senado de la República la presidenta de la Camara Alta, Mónica Fernández Balboa, instalara la Comisión Especial encargada de dar seguimiento a los Casos de Feminicidios de Niñas y Adolescentes, órgano de trabajo que será presidido por la senadora morenista Martha Guerrero Sánchez. El objetivo de esta comisión es simple pero importante: Coadyuvar en la revisión de normas, programas, protocolos de actuación, desde una perspectiva de género y atender el interés superior de las niñas, así como su derecho a una vida libre de violencia.  

La senadora Fernández Balboa destacó que en febrero pasado se dieron a conocer varios casos de feminicidios que cimbraron a la sociedad mexicana, debido a las características con las que se cometieron, por lo que fue presentado un punto de acuerdo solicitando la creación de una comisión que atendiera este problema, lo que detonó que todos los Grupos Parlamentarios representados en el Senado se solidarizaran, en especial de las mujeres. Dada la importancia de este tema, la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) aprobó el 3 de marzo pasado un acuerdo para la creación de esta Comisión Espacial la cual aprovechará al máximo que la Cámara de Senadores tiene instancias a las que pueden recurrir sus integrantes para auxiliarse en sus trabajos, como la Unidad de Estudios de Género, el Instituto “Belisario Domínguez” y el “Gilberto Bosques”, que han hecho un importante trabajo de investigación, análisis y diagnósticos. ¡Mucho éxito!

CARCAJADAS.- Cuenta la leyenda que hace no mucho tiempo México era considerada una potencia internacional en materia turística. Sin embargo, todo parece indicar que la otrora boyante industria sin chimeneas poco parece interesarle al gobierno de la 4T, sobre todo al señor Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), pues esta dependencia desde sus diversas cuentas de redes sociales está difundiendo una pésima campaña de promoción de diversos sitios turísticos mexicanos con unas traducciones del español al inglés es-pan-to-sas: ¿Pueden creer que los señores del FONATUR le cambiaron el nombre a los estados de Guerrero e Hidalgo por los de “Warrior” y “Noble”, respectivamente; que a Torreón, Coahuila lo bautizaron como “Turret” y a una ciudad de la Riviera Maya la nombraron “Jump Suit”? ¡Pues sí, lo hicieron! Sería muy interesante saber qué tiene para decir al respecto el señor Miguel Torruco Marqués, titular de la Secretaría de Turismo.

¿PRI-MOR? ¡NO, GRACIAS!- Dudo que Morena quiera pegarse un balazo en el pie haciendo alianza, de cara a las elecciones intermedias del 2021, con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Si, está bien, en el tricolor podrán hacer circo, maroma y teatro para cambiar sus estatutos y así darle todo el poder a su líder nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, para que éste pacte amasiatos electorales (y electoreros) con quien quiera, pero a los morenistas no se les olvida que hace dos años triunfaron en los comicios que llevaron a Palacio Nacional a Andrés López Obrador porque millones de votantes ya estaban hartos de las fechorías de muchos priistas.

Contacto.- www.lapoliticamedarisa.mx

[email protected]

Twitter: @yalessandrini1