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Venezuela acusa a Colombia de una supuesta amenaza a la seguridad regional.

Venezuela acusa a Colombia de una supuesta amenaza a la seguridad regional. Desde el Palacio de Miraflores, el ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, informó el martes sobre gestiones diplomáticas realizadas ante la Organización de las Naciones Unidas.

Arreaza fue muy duro. Dijo que:

“Colombia es una amenaza a la seguridad de Venezuela y de la región”, y añadió: “se trata de un Estado fallido, permeado por la industria del narcotráfico y donde persiste una ausencia de voluntad de sus autoridades para actuar contra los grupos armados”.

El gobierno de Venezuela envió una carta a Ilene Cohn, directora adjunta encargada del Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas, solicitando asistencia técnica y asesoramiento para “detectar y desactivar las minas antipersonas que grupos irregulares colombianos han colocado en territorio venezolano para generar terror y muerte en la población fronteriza”.

Venezuela también envió una carta al Consejo de Seguridad de la ONU a fin de que en la próxima reunión trimestral sobre Colombia resuelva investigar las actividades de grupos armados colombianos que ejercen ataques armados contra el territorio y la población venezolana en la frontera con el estado Apure.

Comunicación con el Gobierno de México

El ministro Arreaza dijo que también envió carta al secretario general de la ONU, António Guterres, solicitando interponga sus buenos oficios ante el Gobierno de Colombia a fin de establecer un canal de comunicación directo y permanente entre las autoridades de ambos países para resolver todos los asuntos inherentes a los 2,219 kilómetros de franja fronteriza colombo-venezolana.

Finalmente, Arreaza anunció que dirigirá una comunicación al Gobierno de México para que, en el marco de su presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), actúe como mediador ante la administración de Iván Duque, en función de garantizar la Zona de Paz que el bloque decretó para toda la región en diciembre de 2014.

Estados Unidos actuó de inmediato. El vocero Ned Price declaró que “el secretario de Estado Antony J. Blinken conversó ayer con el presidente de Colombia, Iván Duque. El Secretario expresó su agradecimiento por la asociación multifacética entre Estados Unidos y Colombia y se comprometió a continuar nuestra estrecha cooperación en materia de seguridad, desarrollo rural y antinarcóticos para apoyar la paz en Colombia. 

1.7 millones de migrantes venezolanos en Colombia

El secretario Blinken y el presidente Duque discutieron formas de renovar nuestro enfoque en temas como el cambio climático, la protección de los derechos humanos y la recuperación económica regional de la pandemia. El Secretario y el Presidente Duque discutieron su compromiso compartido con el restablecimiento de la democracia y el estado de derecho en Venezuela y los esfuerzos de Colombia para promover la democracia en toda la región. El secretario Blinken expresó su agradecimiento por la decisión del gobierno del presidente Duque de otorgar estatus de protección temporal a los más de 1.7 millones de migrantes venezolanos en Colombia”.

Vale recordar que ambos países reconocen como presidente legítimo de Venezuela al opositor Juan Guaidó y reclaman elecciones libres. Desde el 29 de enero pasado, la canciller de Colombia, Claudia Blum, había tenido una conversación con Blinken. En ese diálogo, acordaron fortalecer el trabajo para la reactivación post-COVID; la defensa de la democracia en la región; la lucha contra el cambio climático; y las estrategias integrales contra el crimen transnacional y el narcotráfico. También dialogaron sobre los esfuerzos de Colombia en la atención a la migración venezolana, y acerca de la importancia de la restauración de la democracia en Venezuela.

Seguramente todos estos encuentros y pronunciamientos están preparando un diálogo entre los presidentes Duque y Biden muy pronto. El pasado 21 de enero, el embajador de Estados Unidos en Colombia, Philip Goldberg, reiteró el compromiso del mandatario estadounidense con el gobierno colombiano. El diplomático dijo: “Biden tiene una agenda muy amplia, pero va a hablar muy pronto con el presidente Duque y mandó un mensaje diciendo exactamente eso: que quiere una relación muy cercana y que quiere trabajar con Colombia y con el gobierno”.

Necesitamos entender la escalada de violencia entre el ejército venezolano y un grupo armado colombiano en "la otra frontera" en “los llanos” entre Colombia y Venezuela. Esta zona ha sido durante años un paso clave para las rutas del narcotráfico.

Mientras que en el lado venezolano hay cada vez más tanques, minas y soldados, en el lado colombiano creció el número de albergues, carpas y desplazados. Los cruces de Venezuela a Arauquita son mayores. Se dice que hay bombardeos y ejecuciones, pero no se sabe cuántos muertos y heridos han dejado los enfrentamientos.

También se dice que llegaron a la zona las unidades de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela para hacer detenciones, destruir campamentos y desactivar artefactos explosivos.

El gobierno venezolano cree que el grupo armado colombiano cuenta con la "protección y tolerancia" de Bogotá. Por eso están dispuestos a crear una zona especial de defensa para "garantizar la paz y la integridad territorial". Los militares venezolanos dicen que hay "un plan imperial para balcanizar al país promovido por Estados Unidos con el apoyo de Colombia".

Los desplazados dicen que sus familiares fueron ejecutados extrajudicialmente y que luego tratan de que sean contabilizados como bajas por los ataques de la guerrilla.

Las diferentes disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están desplegadas en varios territorios de control. Al parecer, quienes operan en esta zona son los que integran el "Frente Décimo de las FARC", dirigido por "Ferley" que es la disidencia con mayor capacidad militar y económica durante los últimos meses.

La situación en Colombia es complicada. Se habla de miles de desplazados. Se ha desatado la violencia. Hay analistas que afirman que el conflicto se ha fragmentado y que la producción de coca ha aumentado.

Es un hecho que la reactivación de las economías en el mundo, después de la pandemia, también reactivan las economías ilegales. Esto lleva a que los grupos armados se muevan estratégicamente y conduce a más tensión. La presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la lucha por el control de los territorios es muy relevante en este conflicto binacional.

¿Cómo se puede lograr la distensión cuando el gobierno de Iván Duque no reconoce a Nicolás Maduro como presidente y cuando no hay canales de comunicación entre las autoridades de ambos países?

¿Podrá ser el presidente Joe Biden más eficaz que Donald Trump ante este conflicto? Parecería que sí. Todo indica que Biden está explorando formas más efectivas de restaurar la democracia en Venezuela. Por una parte, considera que Nicolás Maduro es un “dictador”. No ha relajado las sanciones. Sigue reconociendo a Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional electa democráticamente en 2015, como el “presidente interino” de Venezuela. Otorgará Estatus de Protección Temporal (TPS) y permisos de trabajo a 320,000 venezolanos exiliados en Estados Unidos.

Por la otra, de acuerdo con fuentes estaounidenses, se está analizando la creación de una nueva coalición internacional para la crisis de Venezuela formada por Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Alemania, Francia, Reino Unido y Holanda.

¿Quiénes son los aliados de Maduro?

China, Rusia y Cuba. El Grupo de Lima perdió influencia desde la elección de Fernández en Argentina y de López Obrador en México. El Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela, liderado por Europa, ha sido ineficaz.

El Gobierno de México tendrá que poner mucha atención y decidir cómo actuar eficazmente. Nuestro país es un jugador importante en América Latina y no se puede quedar excluido de la solución de este conflicto. Además, México es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y encabeza la CELAC.