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AMLO necesita un modelo de toma de decisiones. Urge complementar su popularidad debe con un buen sistema y con un buen equipo, por el bien de todos.

Sin Oficina

Con la novedad de que, ante la salida de Alfonso Romo, el presidente López Obrador decidió eliminar la posición de jefe de la Oficina de la Presidencia. “La Oficina de la Presidencia desaparecerá porque ya no hace falta”, dijo AMLO. Con esta decisión, su administración aprovechará para ahorrar.

¿Qué le queda ahora? Pues el presidente tiene todavía A su lado a un coordinador de asesores, un secretario particular, un coordinador general de Comunicación Social y vocero, un coordinador de Estrategia Digital Nacional, un coordinador general de Programas Integrales de Desarrollo, un coordinador general de Política y Gobierno y un coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México.

Uno de ellos podría convertirse en el “mediador honesto” para implementar un sistema de toma de decisiones de “promoción y defensa múltiples” que ayude al presidente a lograr un mejor gobierno. 

¿Y qué es esto del “mediador honesto”?

Ayer y antier escribí que, en Estados Unidos, los presidentes han adoptado, por lo general, uno de tres enfoques para organizar la información proveniente de su equipo de asesores, de las secretarías y demás agencias del gobierno: la “adhocracia” (que proviene del término “ad hoc”) https://bit.ly/3g8YfNF, la “administración centralizada” https://bit.ly/36EjSSP y la “promoción y defensa múltiples” (multiple advocacy).

Hoy voy a escribir sobre el tercer enfoque. El modelo de “promoción y defensa múltiples” es un sistema abierto diseñado para que el presidente escuche y lea argumentos y puntos de vista opuestos, presentados por sus colaboradores, que son los creadores y defensores mismos, en lugar de que sean filtrados a través de la cabeza de un equipo de asesores. Estos “puntos de vista en competencia” se presentan en forma conjunta para permitir el intercambio y la argumentación entre los promotores y defensores de las políticas.

Con este sistema se intenta que el presidente tenga una reunión con asesores, secretarios y directores de agencias en la que se brinde a los participantes la oportunidad de exponer sus puntos de vista ante el jefe del ejecutivo.

Este método depende de un director ejecutivo del proceso, un “mediador honesto”, que en inglés se le conoce como “honest broker”, quien asegura que el mecanismo sea equilibrado, justo y que todas las partes que tienen un interés legítimo en el asunto estén representadas. Se trata de que se evalúen todos los puntos de vista y consideraciones. Que nadie quede excluido.

La premisa de este modelo es fomentar la competencia de ideas y puntos de vista como el mejor método para diseñar una política. No se intenta dejar a los promotores y defensores sin un adecuado control, sino de fomentar una competencia ordenada, sistemática y balanceada. El presidente debe escuchar con atención, considerar los análisis y argumentos, pedir clarificación, sopesar la evidencia y decidir.

Bajo este sistema, el equipo de asesores del Presidente es pequeño y el director ejecutivo debe ser un negociador y conciliador, en pocas palabras, un “mediador honesto”. Las secretarías y agencias proveen la información, la tarea que desempeña el cuerpo de asesores es sistematizarla y garantizar que no falte ninguna pieza importante en el esquema.

Todos participan

Este sistema de organización del equipo de asesores del presidente permite que todos los puntos de vista sean explorados, de tal forma que la calidad de las alternativas y de los argumentos sea mejor. También cierra la brecha entre la formulación y la ejecución de las políticas de tres formas: en primer lugar, provee información valiosa sobre las implicaciones administrativas de cada propuesta; segundo, logra que aquellos que tienen que llevar a la práctica las decisiones entiendan mejor la racionalidad existente detrás de un programa; y, por último, fortalece el apoyo requerido hacia las políticas presidenciales, en las secretarías y agencias. En otras palabras, si aquel que debe implementar una política también formó parte del proceso en que se tomó la decisión, entonces es casi seguro que no se opondrá, ni fomentará prácticas subterráneas de bloqueo.

En Estados Unidos, muchas de las decisiones presidenciales se toman cuando se preparan y refinan iniciativas que se someterán ante el Congreso. Si se desea que esas propuestas permanezcan razonablemente intactas, entonces el presidente necesita todo el apoyo de las secretarías y agencias. La credibilidad de los secretarios y directores de agencias en la defensa y generación del apoyo de los grupos de interés depende de su vinculación real con la propuesta del presidente. Su participación durante el proceso, y la sensación de que esa propuesta es en parte suya, influyen significativamente en su entusiasmo por la promoción y defensa de la política en las últimas etapas del proceso.

La “promoción y defensa múltiples” refleja la correlación de fuerzas en el proceso político. El presidente tendrá una mayor capacidad de liderazgo en el poder ejecutivo en la medida en que los secretarios sean percibidos como actores que tienen acceso directo. Si a un secretario se le ve frecuentemente en la Casa Blanca, en reuniones de trabajo con el presidente, quiere decir que es escuchado, que tiene poder y su reputación se fortalecerá. Además, si los secretarios participan, ampliarán su visión de los problemas y no se opondrán ni bloquearán las políticas.

Por el bien de todos

Entre las desventajas de este sistema se encuentra una muy importante: la dificultad de operarlo. Las disparidades existentes entre los participantes promotores y defensores de políticas (recursos, talento, habilidades) distorsionan el proceso. La participación de cada uno de los actores toma mucho tiempo, hay un gran riesgo de filtraciones de información a la prensa y a los grupos de interés.

En virtud de que el énfasis está puesto en definir diferencias, y no en generar consensos, este sistema obliga a que todas las decisiones deban ser tomadas por el presidente. Por último, al considerar a todas las partes involucradas como iguales, se puede cometer el error de no asignar pesos específicos entre los participantes. Hay unos secretarios más iguales que otros.

En muchas ocasiones, el tipo de prioridades y temas que se incluyen en la agenda de un presidente dependen del sistema que haya adoptado para manejar a su equipo de asesores. De ahí deriva la importancia de que podamos conocer cuál será el método elegido ¿”adhocracia”, “administración centralizada”, “promoción y defensa múltiples”, u otro?

Aun cuando ya decidió ahorrar y eliminar la posición de jefe de la Oficina de la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador necesita un modelo de toma de decisiones. Su popularidad debe ser urgentemente complementada con un buen sistema y con un buen equipo, por el bien de todos.