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El PIB de China creció 2.3 por ciento en 2020, mientras que el PIB de México cayó 8.5 por ciento.

China desplazó a México y terminó, en 2020, como principal socio comercial de Estados Unidos. Registró un intercambio comercial (exportaciones más importaciones) de 560 mil 97 millones de dólares, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

México fue desplazado al segundo puesto, ya que el intercambio comercial con nuestro vecino del norte ascendió a 538 mil 66 millones de dólares. En 2019, México había conseguido el primer lugar.

China representó 14.9 por ciento del comercio total que realizó Estados Unidos durante el año anterior, mientras que México contribuyó con 14.3 por ciento. En conjunto, China, México y Canadá representaron 43.2 por ciento del intercambio comercial que realizó Estados Unidos durante 2020.

El PIB de China creció 2.3 por ciento en 2020, mientras que el PIB de México cayó 8.5 por ciento.

¿Qué está haciendo bien China?

Gordon H. Hanson, profesor de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, publicó en diciembre pasado, en la página de la Oficina Nacional de Investigación Económica, un estudio muy interesante:

 “¿Quién llenará los zapatos de China? La evolución global de la manufactura intensiva en mano de obra” Click aquí

Analiza las consecuencias de la decisión de China de concentrarse en el sector de alta tecnología y su impacto en la industria manufacturera mundial.

Mientras que en México perdemos el tiempo rumiando con la ideología y discutiendo inútiles iniciativas legislativas para disuadir la inversión, el mundo avanza a una velocidad indescriptible. El panorama de la industria exportadora cambia por minuto. Estábamos acostumbrados a ver a China como una potencia mundial manufacturera. Ahora está dirigiendo su atención cada vez más hacia las exportaciones de alta tecnología.

¿Qué significa esta tendencia? ¿Qué países podrían llenar el vacío?

Hanson nos cuenta cómo, en la primera década del siglo XXI, China emprendió una enorme expansión de su sistema universitario. Aumentó la cantidad de graduados que produce cada año en más de siete veces. Por otra parte, la migración a gran escala del campo a la ciudad se ha desacelerado drásticamente. Todos sabemos que esta migración es lo que había ayudado a que las fábricas de las ciudades costeras crecieran exponencialmente.

Si miramos al pasado, después de la Segunda Guerra Mundial, se llevó a cabo en Estados Unidos y Europa una importante descentralización de la producción manufacturera. Parecería que China está siguiendo hoy la misma estrategia. Está trasladando las fábricas de gran densidad de mano de obra de las costosas y densamente pobladas ciudades costeras al interior del país.

Estas nuevas tendencias están erosionando la ventaja comparativa de China en bienes de uso intensivo de mano de obra. China sigue siendo la fábrica mundial, es cierto. Su participación en las exportaciones mundiales de estos productos eclipsa a la de cualquier otra nación. Pero lo interesante es que su dominio en la fabricación intensiva en mano de obra está disminuyendo.

Hanson nos dice que los posibles candidatos a reemplazar a China son países que hoy se parecen a la China de 1990. Los bajos salarios de China y la fuerza laboral urbana en rápido crecimiento la convirtieron en un lugar ideal para que las empresas multinacionales construyeran fábricas especializadas en ensamblar bienes de consumo simples.

Bangladesh y Vietnam son probablemente los países que estarían mejor preparados. Sin embargo, sus poblaciones combinadas son menos de una quinta parte de las de China. Camboya, Myanmar y Sri Lanka son más pequeños todavía. India tendría la capacidad de reemplazar a China como fábrica mundial, pero no es muy destacada en la fabricación de productos para la exportación.

China en la tecnología

Hanson relata cómo, bajo el liderazgo de Xi Jinping, China se ha propuesto convertirse en una potencia en robótica, semiconductores, inteligencia artificial y otros sectores tecnológicamente avanzados. China parece tener la intención de pasar de ser “la fábrica del mundo” a convertirse en “el laboratorio de investigación y desarrollo del mundo”.

Pero se advierte un riesgo. Durante el auge de las exportaciones de China, posterior a 1990, el impulso al dramático crecimiento de la productividad fue en las fábricas de propiedad privada. El actual impulso de la alta tecnología se basa mucho más en las empresas de propiedad estatal. Y hay que decir que la productividad no es buena en los establecimientos gestionados por el gobierno.

Para cumplir las condiciones para el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001, el gobierno eliminó las barreras a la exportación, redujo los aranceles a las importaciones, expandió los sectores en los que se permitía la inversión extranjera, consolidó empresas estatales más pequeñas e ineficientes y permitió que la mano de obra se trasladara de las granjas rurales a las fábricas urbanas.

La mayoría de estas reformas transformaron a China. Su participación en las exportaciones de manufacturas mundiales aumentó del 2.8% en 1990 a 6.8% en 2000 y a 18.5% en su punto máximo en 2015.

Después de 2010, el auge de las exportaciones manufactureras de China se estancó. Durante los últimos diez años, su ventaja comparativa en el sector manufacturero se ha mantenido estable. Pero en los veinte años anteriores había tenido un crecimiento imparable.

En el estudio de Hanson se presentan las cifras: el diferencial en el crecimiento anual de las exportaciones manufactureras entre China y el resto del mundo, que fue un impresionante 8.3% por año durante el período de 1991 a 2010, registró solo 0.7% anual entre 2010 y 2016.

Debido a que la destreza exportadora de China alcanzó su punto máximo primero en las manufacturas intensivas en mano de obra, incluidas prendas de vestir, calzado, artículos para el hogar y textiles, es en estos productos y otros relacionados donde parece haber una apertura del mercado.

Los "tigres asiáticos" 

México debería poner atención e identificar los productos que podrían ser sustituidos fácilmente por exportaciones mexicanas a Estados Unidos, desplazando así las exportaciones chinas a nuestro vecino del norte.

Los “tigres asiáticos” Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán fueron muy exitosos en las décadas de 1970 y 1980. ¿Por qué nos hemos quedado atrás cuando tenemos la gran ventaja de la cercanía a Estados Unidos? ¿No podríamos ser competitivos en los diez productos que han hecho de China la fábrica del mundo?

Los 10 productos intensivos en mano de obra en los que China logró tanto una ventaja comparativa como una gran proporción de las exportaciones mundiales durante las décadas de 1990 y 2000 son: textiles, enseres domésticos, muebles, bolsos y maletas, prendas de vestir, calzado, bicicletas y patinetes, artículos de plástico, juguetes y juegos, y material de oficina.

La participación de China en las exportaciones mundiales de estos 10 bienes alcanzó su punto máximo en 2013 con 39.3 % antes de descender al 31.6% en 2018. Estos bienes comprenden casi el 10% de las exportaciones mundiales de mercancías.

El impresionante crecimiento económico de China de 1990 a 2010 se basó en un dinamismo del sector privado. Esta es una lección para el ímpetu estatizador de la 4T en México.