YouTube eliminó un video de Julio Astillero porque, supuestamente, “infringía su política de spam, prácticas engañosas y estafas”. El video hablaba sobre un video que los youtubers realizaron en vivo con el analista Alfredo Jalife-Rhame.

Ésta censura es irónica, pues se supone que los youtubers consiguen patrocinio a través de su plataforma (¿acaso estaría revelando secretos del bajo mundo de los videos virales?) Para los “ruco-rucos” que no saben qué son los youtubers, les ofrezco una descripción de esta lucrativa cyber-tribu.

Son millennials

O jóvenes (para quienes no entiendan el lenguaje de “la chaviza”). Aunque algunos rebasan la edad de la chavo-ruquez (como el Chapucero), la mayoría son chavitos que trabajan para rucos (quienes hacen “bisnes” con la juventud, como los dueños de Cartoon Network).

Son ninis con ingresos

No trabajan ni estudian, pero cobran por subir videos de lo que desayunaron, platicaron y jugaron. Lo malo es que, si llegaran a terminar una carrera, al crecer nadie los va a contratar, ya siempre serán recordados por sus caras jocosas, consejos de belleza y sus vaciladas.

Su originalidad consiste en la ausencia de originalidad

Para conectar con su audiencia, tienen que ser distintos (con apodos llamativos), aunque sus seguidores se tienen que identificar con ellos por ser comunes y corrientes (es decir, tienen que tratar asuntos cotidianos, como tronar su pareja, irse de pinta, emborracharse el fin de semana, etc.)

No pueden vivir en el campo

Aunque muchos ganan más dinero que sus padres (con todos sus compañeros de trabajo juntos), no pueden permitirse comprar una casa de campo, pues viven del wifi.

Son una aplicación para teléfonos celulares

Su éxito radica en que nadie ve la tele, los adultos miran películas o escuchan música en línea; los millennials tienen un teléfono celular como extensión de su cuerpo, con el cual se informan, comunican y divierten; allí es donde pululan los youtubers.

Tienen buena suerte

Podrán hacer mil caras, decir extravagancias y hacer las cosas más descabelladas del mundo, pero hasta que no sufran una caída que haga reír a la banda o una celebridad salga de fondo en su video, no se van a viralizar y hacerse “influencers”.

Emulan a los políticos mexicanos

Buscan muchas visitas (los políticos, de gente importante), tienen muchos seguidores (en el caso de los políticos, policiacos) y, aunque se meten un montón de dinero, quieren que los mantenga el gobierno.