El periodista Ciro Gómez Leyva tiene con qué competir y no lo está utilizando

Ayer publiqué en este espacio el registro de las audiencias nacionales para los informativos de TV Azteca, Televisa e Imagen. El noticiero estelar de Denise Maerker se lleva de calle a sus competidores televisivos y tiene seis veces más penetración que el noticiero de Imagen.

Pero ojo, los números de Ciro Gómez Leyva no son malos: la televisora es nueva y sus casi 300 mil hogares en directo no son ninguna batea de babas. Hay que tomar en cuenta que Imagen tiene menos de cinco meses en pantalla y no es exagerado decir que el noticiero de Ciro está en su versión beta (para los que no conozcan la jerga de programadores: ellos hacen prueba alfa interna, prueba beta limitada al público para corregir errores y hasta después hacen el lanzamiento definitivo del software).

Ciro aún está a tiempo de dar giro al rumbo. Eso, o claro, tomar la decisión de mantener el noticiero como está: con capacidad informativa limitada, debates que no se cuelan al círculo rojo y un carisma menos potente que el de sus adversarios. No le irá mal, pero no será lo que la televisora, los colegas y la fauna del mar público esperan de él en la televisora de Olegario Vázquez Aldir.

¿Qué es lo que se espera de él? Que sea el Ciro que llegó a ser Ciro

Francamente, a nadie le importa (o a muy pocos) si adelgaza, si tiene voz agradable o si camina bien ante las cámaras. De esos hay muchos y más guapos. Ciro es mucho más que eso: él es el periodista que hace menos de un año hacía escupir de sorpresa el café mañanero a los que lo leían en El Universal. Lo hizo muchas veces, pero traigo a colación el último de sus golpes: la anécdota sobre su charla con Enrique Peña Nieto sobre Andrés Manuel López Obrador. ¿La recuerdan? Todos la leímos y luego todos escuchamos el eco en radio, redes, televisión y sobremesas.

Con esa columna nos enteramos, primero, de que Peña Nieto sí lee, y segundo, que desde su perspectiva, México puede compararse con la Roma que a nada estuvo de ser derrotada por Anibal.  “Lo cerca que estuvo Roma de caer en manos de los que representaban los valores opuestos”, le dijo el presidente a Ciro. El periodista lo leyó como una continuación de su opinión sobre AMLO y el escenario electoral, y así lo tradujo a su columna.

Fue un hitazo, y de esos tuvo muchos Ciro en su columna, pero de esos no tiene ya en Imagen.

Que cambie la mesa de debate: que la haga su sección de trascendidos

Ese es el reto: que regrese a interpretar la realidad política con información nueva que nos permita leer a los hombres del poder. La mesa de debate, que ya era mala pero que ahora es peor sin Federico Arreola, puede ser una excelente ventana para esos trascendidos, esas lecturas. Porque a ver, ya todos sabemos la postura de Julio Hernández y de Juan Ignacio Zavala sobre todo: van por la vida con banderas preestablecidas y el formato no da para que las usen de lanzas argumentales. Terminamos escuchando solamente que uno está de acuerdo y otro no. ¡Qué desperdicio de personajes! Zavala, Hernández y Gómez Leyva tienen información y lecturas privilegiadas de los primeros círculos de poder frente a todos los temas importantes. ¡Que los saquen! Hoy, por ejemplo, que no nos cuenten su postura sobre la marcha, sino los trascendidos: qué saben de Isabel Miranda, de Enrique Ochoa, de las llamadas que hubo, de las actitudes en los partidos o en Los Pinos.

Ciro puede ser el Ciro que realmente es. Todo es cosa de regresar a estas lecturas políticas.