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La triste realidad detrás del Quédate en Casa

Quédate en casaFotógrafo Especial /Cuartoscuro

Al menos 38.4%de los mexicanos habita en una vivienda no adecuada, que representa el caldo de cultivo para una pandemia.

Las necesidades básicas en tu vivienda para "Quedarte en casa"

A lo largo de un año y a lo largo también de todo el mundo, el mantra supremo para enfrentar la pandemia ha sido el ya muy conocido “Quédate en Casa”.

Sin embargo, es más que evidente que para poderlo hacer, la condición fundamental es tener primero esa casa en que quedarse.

Y no cualquier casa, tendríamos que hablar de esa casa que reúna todas las condiciones necesarias para proteger la salud y poder al mismo tiempo seguir realizado todas las actividades que cualquiera de nosotros debe desarrollar.

Tendríamos que hablar de esa casa capaz de superar la inmensa prueba de retener encerrada por un año a una familia, dando a todos sus integrantes las oportunidades necesarias para adaptarse en la mejor forma posible a una nueva realidad.

La ONU ha denominado Vivienda Adecuada y que de entrada debe reunir, como mínimo, siete características fundamentales:

1. Seguridad en la tenencia; dando a sus habitantes condiciones que les garanticen protección jurídica contra hostigamiento, desalojo forzoso y otras amenazas.

2. Disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructuras básicos; asegurando, entre otros, el abasto de servicios fundamentales como son: agua potable, drenaje y energía eléctrica.

3. Asequibilidad; generando condiciones que hagan posible que toda persona pueda acceder a ella sin poner en riesgo la atención a otras necesidades básicas o el ejercicio de sus Derechos Humanos.

4. Habitabilidad; garantizando condiciones para preservar la salud física de sus habitantes respecto a factores climatológicos, exposición a fenómenos naturales y aspectos relacionados con la construcción y seguridad estructural, proporcionando espacios suficientes y adecuados.

5. Accesibilidad; el diseño, selección de materiales y construcción de al menos parte del parque habitacional debe responder a las necesidades de todo grupo desfavorecido y marginado, muy en especial, de aquellos que enfrenten cualquier tipo de discapacidad.

6. Ubicación; la localización de la vivienda debe ofrecer acceso a todo tipo de servicios e infraestructuras, así como vinculación a la comunidad y/o estructuras urbanas, y estar alejada de toda zona de riesgo.

7. Adecuación cultural; reconociendo y dando respuesta a la identidad cultural de cada lugar y cada persona o grupo, y reflejando esto en el diseño y uso de materiales para la construcción de toda vivienda.

Estos siete aspectos definen el concepto de Vivienda Adecuada, que de acuerdo con la ONU “debe proveer más que cuatro paredes y un techo”, y es reconocida como un Derecho Fundamental en diversos instrumentos internacionales, incluidos la Declaración de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Y es la misma ONU, a través de su filial, ONU Habitat, la que en estudios realizados a partir de la pandemia para entender la relación entre la enfermedad y la ciudad, los barrios, los espacios públicos y las viviendas, la que señala que los efectos del virus se agudizan en zonas pobres carentes de adecuadas viviendas y equipamientos e infraestructuras urbanas.

¿Qué implica un mayor riesgo de contagio?

Viviendaonuhabitat.org.mx

Es un hecho terrible el poder asegurar que la mala calidad de viviendas, barrios y ciudades incrementa riesgos e impactos de la pandemia.

Sin duda, es una oportunidad el poder decir que mejorar la calidad de esas viviendas, barrios y ciudades, constituye un instrumento fundamental de salud pública.

Cabría preguntar, ¿Qué implica un mayor riesgo de contagio, el hacinamiento, la falta de servicios básicos o largas e inevitables horas de traslado en un transporte público deficiente?

De acuerdo con ONU Habitat, al menos 38.4%de los mexicanos habita una vivienda no adecuada, que provoca uno de los mayores detonantes de la pandemia: hacinamiento, y que ha sido hecha sin un proyecto adecuado, sin materiales duraderos, que registra carencias en materia de infraestructuras básicas, y no presenta la necesaria vinculación con las estructuras comunitaria o urbana.

Resulta muy importante recordar que el recientemente presentado Censo de Población y Vivienda 2020 habla de que somos ya poco más de 126 millones de mexicanos y de un parque habitacional de más de 44 millones de viviendas, lo que estadísticamente, con base en que en México el promedio de habitantes por vivienda es de 3.9, se podría traducir como que en nuestro país no existe rezago de vivienda, si no fuera porque información oficial nos habla de que sí que existe rezago, de que éste se ubica en más de 9 millones de viviendas y de que más que cuantitativo, el rezago es cualitativo, esto es, se debe a la profunda de carecía de viviendas dignas.

Es evidente que de la mano de un profundo programa sanitario que tenga como eje las vacunas, tendría también que haber un programa igual de profundo encaminado a generar viviendas dignas y que este programa, en línea con la ya existente Política Nacional de Vivienda, tendría que basarse en los correspondientes programas estatales y municipales de vivienda, que garanticen el inicio de un proceso que permita aspirar a que llegue el día en que todo mexicano tenga esa anhelada casa en que quedarse.

El reto es inmenso... Pero es un reto fundamental, un reto de sobrevivencia que bien manejado pudiera convertirse en una gran oportunidad; una gran oportunidad que no podemos dejar pasar.

* Horacio Urbano es fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas de desarrollo urbano, sector inmobiliario y vivienda.