El culote de una gringa y los usos y desusos de los símbolos patrios

Cosas inusuales se están viendo en México mientras el país continúa hundido en una estática imposible de mover y si se mueve es para recular, para dar marcha atrás en el sentido de los cangrejos. 

A una estrellita gringa cancionera, la bandera mexicana le sirve para limpiarse el culote artificial como parte de su show (que el real algo de caca ha de traer; después de tanto movimiento). A los sardos se les cae la banderota en medio de una ceremonia oficial en la plazota antes del desfile militar del 16 de septiembre en presencia del encargado del ejecutivo y los nuevos héroes del sistema, de la izquierda moderna, un tal Aureoles y un ofendido Barbosa.

Los policías federales cachean a adultos e infantes, acarreados de Hidalgo y del Estado de México o no, con torta, refresco y mamila o no, para entrar a la plancha del Zócalo a un aniversario más del ?Grito de la Independencia?. En Palacio, el evento del ?grito? se vive como una celebración monárquica, de ?clase?, en la que los ?dueños de casa? y los invitados se conducen como integrantes de alguna rancia nobleza europea; con cámaras y todo. Días antes, muchos de estos mismos agasajados habían convertido la Plaza de la Constitución en un enorme estacionamiento de autos de lujo.

Y lo que antes fue una celebración popular, ahora lo es de acarreados pobres en la plancha y de acarreados-lambiscones de ?lujo? en Palacio. Calderón empezó con las vallas en la Plaza, Peña ha dado instrucciones a Mancera para que las extienda a las calles y cuadras contiguas encapsulando así al Zócalo; cuando no a los ciudadanos. Aunque esta prevención no sirvió para contener la ira del populacho al rechazar el paso privilegiado de la hija de La Gaviota; algo falló entre el punto de rechazo y el paraíso de las vallas: ¿vallas o cápsulas más amplias, de Los Pinos al Palacio Nacional?

Cosas inusuales se están viendo en México mientras el país continúa hundido en una estática imposible de mover y si se mueve es para recular, para dar marcha atrás en el sentido de los cangrejos. Como que los políticos no cumplen la labor de servicio que debieran, sino que llegan al poder para servirse, vanagloriarse y despreciar.

Los índices de aprobación de Peña Nieto y de su fiel Mancera, a la baja y todos los apoyadores de estos señores sostienen que las llamadas reformas estructurales, sobre todo la energética (aunque los ciudadanos pagan más impuestos y no ven nada claro, más bien en el SAT todo parece más confuso, en vez de ayudar, entorpece al ciudadano), harán crecer al país, lo ?moverán?, pero nadie que conozca el historial detrás de esas reformas se muestra optimista.

En fin, cosas raras están sucediendo. Raras, sí, son la caída de la banderota en la plazota y el culote de la gringa siendo limpiado por bailarines negros con el trapo tricolor. Pero más raro es que la secretaría de gobernación a cargo de Chong, patrioterismo e hipocresía, quiera multar con tantos salarios mínimos a la gringa (250, que son apenas un poco más de $15.000.00; pasaditos los mil dólares que son una bicoca frente a lo que ha de haber cobrado por su espectáculo la infractora), cuando en  el propio país no se han respetado ni los símbolos ni a los ciudadanos que hasta ahora habían guardado un respeto por ellos. Mejor sería que tan paupérrima y vergonzosa multa (si cuando menos fuera a la tasa de los salarios gringos en consonancia con la procedencia de la agresora) se trocara en 36 horas de arresto en una cárcel de mala muerte.

Algunos ven en estas señales malos augurios para los mexicanos, como en el pasado, ante la llegada de los españoles. Afortunadamente, yo no soy supersticioso.

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