"Ya éramos muchos y parió la abuela", este dicho bien se puede aplicar a lo concerniente a México en el caso del ruin Golpe de Estado militar en Bolivia en contra del Gobierno del Presidente Evo Morales. Si bien es un retroceso a los gorilatos de las juntas militares y todas esas barbaridades en América Latina, y en el Cono sur en particular, lo acontecido en Bolivia, y si bien también México en sus argumentos sale impecablemente librado dado su tradición en su política exterior de no intervención, pero sobre todo de asilo (el que esto escribe no hubiese nacido si no es por ella), no deja de ser un asunto espinoso e incómodo para la 4-T. Y es que remitámonos a los orígenes y las causas que derivaron en el citado Golpe de Estado:

Evo Morales no podía reelegirse, según la Constitución, por un periodo más. Es entonces cuando empieza a jugar, en 2016, peligrosamente con las Leyes emanadas de la carta magna de su país, convoca a un referéndum para modificarla, en donde simplemente se pregunta al electorado por un SI o un NO para, en su caso, modificar algunos artículos relacionados con el tema, inesperadamente para él y su gobierno, triunfa el "NO", aunque por estrecho margen.

Morales, en lugar de cumplir con su palabra empeñada públicamente de "Si triunfa el ´NO´, solo nos queda irnos en silencio", sigue manipulando, ya se podría hablar de TORCER, la Ley a su favor, incluyendo ahora a los poderes legislativo y judicial, a la postre, se sale con la suya, y consigue la posibilidad de participar como candidato en las recientes elecciones de 2019.

Ya en esta elección del 20 de Octubre, se notan algunos patrones desaseados y dudosos en el proceso de cómputo de los votos, ante un escenario que no le favorecía, y que perfilaba una inconveniente (para él) segunda vuelta, viene una suerte de "apagón" del sistema de cómputo, y a partir de ese momento, un comportamiento más que atípico en los resultados reportados, obvio que todo esto a favor del Presidente Evo Morales; no es casualidad, que en el mensaje del Presidente López Obrador de ayer domingo, publicado en su cuenta de Twitter mediante un video, muy sutilmente compara dicho proceso electoral con el fraude en México en el año 2006, ergo con el mismísimo Felipe Calderón, mencionando incluso el altísimo costo humanitario que tuvo en México, felicitándolo (hasta ese momento) por su decisión de reponer todo el proceso electoral, tal como lo había sugerido la OEA, felicitándolo por "privilegiar la paz" al optar por ese camino.

Es entonces y horas después donde se viene la papa caliente para el Gobierno mexicano, al prohibirle los Gobiernos (aun de extrema derecha en el poder, así sea con los días contados) de Chile, Argentina, Perú y Brasil el sobrevolar al Presidente Evo, al que ya sus traidoras fuerzas armadas lo habían obligado ("sugerido") a renunciar como Presidente, ya que en ese momento se sabe de una orden de captura por el gobierno usurpador militar en su contra, y de la destrucción de la casa del mandatario constitucional por el ejército y el incendio de las de algunos familiares directos; se convierte entonces ya en una cuestión de vida o muerte. Es ahí donde el Canciller Ebrard, de manera más que ejemplar, coherente y digna, ofrece el asilo político a Evo Morales y a cuantos perseguidos bolivianos así lo soliciten, algunos ya incluso, refugiados en el recinto diplomático mexicano de país andino. ¿Qué por qué es un asunto espinoso para México?, de entrada, hay ahí un dejo de incongruencia que aprovecharán no pocas voces opositoras, al acoger a un presidente que tuvo, al final, el mismo comportamiento que el impresentabe Felipe Calderón, y que tanto daño hizo al país y a casi todo el grupo hoy en el poder, pero sobre todo, que se les empieza a dar armas a la derecha conservadora, rancia, mezquina y reaccionaria, para retomar su cantaleta de "AMLO es Chávez, es Maduro, es Fidel Castro, es comunista, se busca reelegir, es un dictador, etc, etc...", que así se tenga el incontestable argumento de nuestra tradición en política exterior, no dejarán pasar la oportunidad para seguir sembrando el odio y la confusión entre mexicanos.

Por otro lado, no deja de ser triste, cómo un Presidente como Evo Morales, con unos resultados impresionantemente positivos en su larga gestión, y que por lo mismo, pudo irse en hombros y por la puerta grande, haya escuchado el canto de las aduladoras sirenas y haya intentado perpetuarse en el poder, haciendo que quizá salga, ya de forma definitiva (nadie puede conocer el colofón de esta escabrosa historia) por la puerta de atrás, con la imagen a cuestas como la de un intento frustrado de dictador. Adicionalmente, no faltan quienes, sin pudor alguno, ya no se limitan a explicar los orígenes de esa crisis, sino que festinan abiertamente el grotesco y peligroso Golpe de Estado, eso por supuesto que exhibe su ruindad, y tambien le suma a agitar las aguas del debate polarizado en México.

Por otro lado, está también el hecho de que, dado el giro hacia la izquierda que está tomando el subcontinente, si bien aun sus Gobiernos en funciones sean de ideologías contrarias, México con su actitud respecto al caso Bolivia se perfilaría ya a recuperar el liderazgo perdido en Latinoamérica, esto principalmente, debido a la proverbial torpeza en los gobiernos panistas (2000 - 2012).

Unos de los indicadores en el gobierno de Morales de los que hablo, los enumero a continuación, así como también añado una gráfica en del desarrollo económico durante sus años de gestión, pero también la tapa de un diario de aquel país, donde queda de manifiesto como deshonró su palabra y una gráfica de los resultados electorales preliminares y el ya citado comportamiento atípico y sospechoso de fraude:

+ Todas las cifras de 2006 a 2018 . -

Analfabetismo: 13.0% a 2.4%

Desempleo: 9.2% a 4.1%

Pobreza moderada: 60.6% a 34.6%

Pobreza extrema: 38.2% a 15.2%

Gráfica ilustrativa