Percepciones. Mensaje

Paro transporte Nuevo León
 A nadie le gustan los aumentosCuartoscuro

No es a gritos y sombrerazos, con amenazas y bravuconadas y mucho menos con recortar las horas de circulación de sus unidades, como pueden conseguir su propósito.

 

“El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”John F. Kennedy

 

Después de tantos años sin lograr un incremento en las tarifas, los transportistas de Nuevo León deberían haber entendido que más allá de las circunstancias económicas o políticas, su principal problema estriba en su nula estrategia y deficiente comunicación.

Y como los cangrejos, caminan hacia atrás cuando dicen que quieren ir adelante y que requieren con urgencia la aprobación de un aumento.

A nadie le gustan los aumentos y a ningún gobierno le parece andar aprobando y anunciando incremento de precios en temas tan delicados y sentidos como lo son los del transporte, sobre todo cuando los prestadores no te dan materia para “convencer” a los usuarios de la ventaja competitiva o valor añadido que puede representar el subir las tarifas.

Llevamos años viendo a los mismos actores discutiendo con los mismos argumentos de siempre, sin embargo la demanda en el servicio sigue a la baja según estudios publicados recientemente.

Tenemos décadas escuchando que hay que atacar el problema desde la raíz, que no es otra que el pésimo diseño de un sistema hecho sobre las rodillas, a la brava, atendiendo cualquier criterio menos la eficiencia.

Las circunstancias ordenarían reorganizarlo todo buscando mejorar el servicio primero, rutas, conexiones, frecuencia de paso en base a estudios de origen-destino, conectividad con otros sistemas y atención eficiente a la demanda en las horas “pico”. Pero no, aquí se pretende asignar tarifas por tipo de ruta al parejo y no es igual aquel que tiene 50 unidades al que solo cuenta con diez.

Los transportistas tienen hoy, más que nunca, el reto de saber comunicarle a la sociedad sus problemas, sí, pero también sus soluciones, a fin de crear conciencia y poder así convencer de la necesidad de aumentar las tarifas.

No es a gritos y sombrerazos, con amenazas y bravuconadas y mucho menos con recortar las horas de circulación de sus unidades, como pueden conseguir su propósito.

Comunicar, persuadir, convencer, primero a los usuarios y con ellos al gobierno, porque ya está más que demostrado que al revés no les funciona.

¿Podrán entenderlo un día?

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