Embajador Landau @USAmbMex, @AlfonsoDurazo, el video manipulado y el Nobel de Física 1962

Christopher Landau
El embajador compartió videos y fotos de sus nuevas costumbresTomada de video

El video trucado se difundió bastante en Twitter. Lo llevó a la red social la cuenta @ChayraIrma1 y lo hizo popular @beltrandelrio

Seguridad fronteriza es un problema compartido: Embajada de EU ante difusión de video editado”. Esa es la noticia. ¿Video editado? Es decir, manipulado. Armado para mentir y desinformar con el único y perverso propósito de generarle problemas a la dependencia encargada de combatir la violencia del crimen organizado en México.

Alguien se tomó la molestia —más bien, pagó el costo, que debe ser elevado— de editar y difundir en redes sociales un video de 36 segundos relacionando con una reunión que sostuvieron el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, y el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau.

En el video, “Landau presuntamente criticaba el desempeño de las autoridades mexicanas en temas de seguridad en la frontera norte” y solicitaba resultados, no solo palabras. Aunque era el embajador quien hablaba, en realidad estaban manipuladas sus expresiones. Así las cosas, el diplomático tuvo que aclarar en su cuenta de Twitter que, contra lo que le hacen decir —en efecto, le hacen decir— en la grabación, el problema fronterizo de inseguridad es compartido, esto es, se trata de una responsabilidad tanto de México como de Estados Unidos.

Debió sorprender y enojar al embajador Landau que se editaran sus palabras tan burdamente. La manipulación se hizo con la herramienta VideoShow–VideoMaker (gratuita en internet). Consistió en que, del video original, se recortaron fragmentos y después se unieron, de tal modo que las frases del embajador den la impresión de decir que está en desacuerdo con la estrategia del secretario Durazo y el presidente AMLO.

La edición en sí misma puede no ser complicada para un experto, pero se necesita de conocimiento y, sobre todo, de ganas de hacerla. ¿La idea fue del propio editor de las imágenes? ¿Alguien lo contrató para hacerlo? Lo más probable —dada la perversidad de la política— es que haya sido una trabajo profesional realizado después de una petición expresa.

El video se difundió bastante en Twitter. Lo llevó a la red social la cuenta @ChayraIrma1 o Greñitas, probablemente un bot especializado en mandar mensajes contra AMLO. Difunde, por ejemplo, columnas periodísticas tan llenas de insultos y calumnias como la de Sergio Negrete Cárdenas, en la que este acusa de feminicida al presidente López Obrador.

Por cierto, José Antonio Meade tendría que preocuparse de que Greñitas le elogie a él y a su esposa, Juana Cuevas. Preocuparse y ocuparse para que dejen de incluirlo entre los ídolos de un bot que tanta guerra sucia realiza, hasta con videos editados, contra la 4T.

Después de Greñitas o @ChayraIrma1 otros usuarios difundieron el video manipulado. Entre quienes más lo pusieron a circular en Twitter están @SimnTolomeo2 y, por increíble que parezca —un periodista experimentado debería verificar lo que publica— el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, @beltrandelrio en Twitter.

El señor Beltrán del Río, un hombre de honor, seguramente ya se disculpó con el embajador Landau y con el secretario Durazo. Si no lo ha hecho aún, no debe tardar en hacerlo. ¿O acaso el periodista nunca debe admitir sus errores y pedir perdón a las personas afectadas por difundir mentiras, en este caso generadas con el evidente propósito de dañar?

Landau y el Premio Nobel de Física 1962

Embajador Landau, ¿conoce la siguiente historia sobre su apellido?

Voy a correr el riesgo de hacer enojar al embajador de Estados Unidos en México —es un hombre al que no le gusta que se juegue con su imagen, como lo demostró cuando reprochó al subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, la difusión de una fotografía en la que Landau parece tener los ojos cerrados.

No es mi intención molestar a Christopher Landau; todo lo contrario, quiero nada más elogiarlo recordándole lo que él seguramente ya sabe: su apellido es el de un genio soviético de origen judío —nacido en Azerbaiyán—, Lev Davídovich Landau, Premio Nobel de Física 1962. Este hombre excepcional recibió el galardón en una cama de hospital, ya que se había lesionado en un accidente automovilístico del que nunca se recuperó.

Hay una película, del año pasado, llamada “Dau”… es decir, las últimas tres letras del apellido del científico y del embajador. No la he visto ni tengo la menor idea de dónde verla, pero he leído que se trata de una producción absolutamente fuera de serie, “quizá la mayor locura cinematográfica jamás producida”.

El embajador tendrá mejor acceso que yo al cine que no llega —si ha llegado me ha pasado de noche— a las salas cinematográficas o a Netflix.

Landau era un científico extraordinario: no trabajaba en un escritorio, sino como muchas personas en la actualidad que desarrollan sus actividades en el celular o en el iPad, recostado en un sofá; se anticipó a la idea de la libertad sexual; clasificaba a las mujeres (no sé cómo lo hacía ni si eso era de buen gusto o vulgar misoginia); también clasificaba físicos (el mejor evaluado era Newton, después Einstein, Bohr, Heisenberg, Dirac y Schrödinger); se cuenta que en una conferencia de Einstein corrigió a este genio, quien aceptó que estaba metiendo la pata; estuvo en las cárceles de Stalin, pero no por negarse a ser comunista, sino por serlo demasiado: se tomaba en serio el leninismo, y por lo demás, el físico Landau bromeaba con su apellido.

Supongo que el embajador Landau conoce la historia y, espero, no le moleste recordar que al Nobel de Física 1962 le agradaba que se jugara con el apellido de ambos.

Uno de sus colegas contó en la revista Ciencias de la UNAM lo siguiente:

En las cartas que recibía se dirigían a él como Lev Davidovich, aunque ahora se le conoce como Landau. En mi país no se acostumbra llamar a alguien por su apellido, sino más bien por su nombre y patronímico. Sin embargo, sus amigos más cercanos lo llamaban con la mitad de su apellido: Dau.
Me referiré al origen de este nombre, según me lo explicó él mismo: hay una frase en francés que se pronuncia igual que su apellido: 'l’âne Dau'. Para los que no conocen el francés, esto significa ‘el asno Dau’. Así, en una semana se le dejó de llamar Lev Davidovich y comenzaron a llamarlo Dau (con lo cual estaba muy contento).
Evgueni Lifshitz

No tenía complejos el físico Landau o Dau: se los quitó con un método que él mismo inventó para combatir su natural timidez: “su mente racionalista le inspiró un tratamiento de choque muy especial. Pensaba que la timidez era algo irracional que solo podía superarse de manera racional, y para ello debía esforzarse en adoptar actitudes excéntricas. Por ejemplo, pasearse por la calle más concurrida de Leningrado con un globo rojo atado al pelo como manera de superar el miedo al ridículo. La provocación, la insolencia y la mala educación también formaban parte de su especial terapia”.

Ahí dejo la historia de Dau, ya que lo importante de su obra solo pueden entenderlo algunos estudiosos de la física, entre quienes no me incluyo.

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