Los gobernadores, ¿tan locos como para pelear con AMLO? El Dr. Frenk que Villamil no conoce

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Los gobernadores.Cortesía

Son tiempos de unidad, no de pleitos. Los gobernadores tendrán que entenderlo.

Velan armas los gobernadores, dijo Roberto Rock en su columna de El Universal. Es decir, actúan como los caballeros medievales. Este periodista no tiene duda de que siete mandatarios estatales “se hallan en la ruta de un choque de trenes con la administración de López Obrador”. ¿Qué gobernadores “velan sus armas”? Los siguientes:

√ Francisco García Cabeza de Vaca (Tamaulipas),

√ Miguel Ángel Riquelme (Coahuila),

√ Jaime El Bronco Rodríguez Calderón (Nuevo León),

√ José Rosas Aispuro (Durango),

√ Silvano Aureoles (Michoacán),

√ José Ignacio Peralta (Colima)

√ Enrique Alfaro (Jalisco).

Hay personas muy talentosas en ese grupo. Espero que simplemente estén haciendo política y que pronto se sienten a dialogar con el presidente Andrés Manuel López Obrador. La confrontación es lo que menos necesita México en la crisis terrible de la pandemia del Coronavirus.

Para ayudarles a entender el tamaño de la insensatez en que podrían caer les contaré cómo veló sus armas el último gran caballero andante:

“En la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote”

“Sin que nadie le viese” don Quijote “se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante...”.

Cuando empezó a cabalgar “le asaltó un pensamiento terrible”.

“Le vino a la memoria que no era armado caballero”, es decir, que violaba la ley de caballería.

Pudiendo más su locura que otra razón alguna, propuso de hacerse armar caballero del primero que topase”.

“Con estos iba ensartando otros disparates” en duro calor y el ardiente sol que podía “derretirle los sesos, si algunos tuviera”.

Topó en el camino con una casa de hospedaje, una venta. Ahí se quedó. Después de cenar, llamó al ventero “y, encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodillas ante él, diciéndole: ‘No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano’...”.

El don que don Quijote pidió al ventero fue que al día siguiente lo armara caballero, “y esta noche en la capilla deste vuestro castillo velaré las armas, y mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder, como se debe ir por todas las cuatro partes del mundo buscando las aventuras, en pro de los menesterosos, como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy”.

El ventero dijo a don Quijote que en esa venta no había capilla alguna, pero que las armas se podían velar dondequiera, “y que aquella noche las podría velar en un patio”.

El ventero preguntó al caballero si traía dineros; “respondió don Quijote que no traía blanca, porque él nunca había leído en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese traído”.

“Se dio luego orden como velase las armas en un corral grande que a un lado de la venta estaba; y recogiéndolas don Quijote todas, las puso sobre una pila que junto a un pozo estaba”.

“Antojósele en esto a uno de los arrieros que estaban en la venta ir a dar agua a su recua, y fue menester quitar las armas de don Quijote, que estaban sobre la pila; el cual, viéndole llegar, en voz alta le dijo ‘¡Oh tú, quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas a tocar las armas del más valeroso andante que jamás se ciñó espada! Mira lo que haces y no las toques, si no quieres dejar la vida en pago de tu atrevimiento’...”.

Luego don Quijote dio una golpiza al arriero. Enseguida, otro arriero corrió la misma suerte.

“Los compañeros de los heridos, que tales los vieron, comenzaron desde lejos a llover piedras sobre don Quijote, el cual, lo mejor que podía, se reparaba con su adarga, y no se osaba apartar de la pila, por no desamparar las armas”.

El ventero logró parar el pleito. Los arrieros dejaron de tirar piedras y recogieron a los heridos.Y don Quijote “tornó a la vela de sus armas, con la misma quietud y sosiego que primero”.

Para evitar males mayores, el ventero “determinó abreviar y darle la negra orden de caballería luego, antes que otra desgracia sucediese”.

El ventero explicó a don Quijote “que ya había cumplido con lo que tocaba al velar de las armas, que con solas dos horas de vela se cumplía, cuanto más que él había estado más de cuatro”.

“Todo se lo creyó don Quijote, y dijo que él estaba allí pronto para obedecerle, y que concluyese con la mayor brevedad que pudiese; porque si fuese otra vez acometido y se viese armado caballero, no pensaba dejar persona viva”.

Don Quijote se hincó de rodillas. El ventero “alzó la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su mesma espada, un gentil espaldazaro, siempre murmurando entre dientes, como que rezaba”.

Terminado el ritual, “el ventero, por verle ya fuera de la venta” con grandilocuentes palabras y sin “sin pedirle la costa de la posada”.

La locura de los gobernadores

En realidad, tal cosa no existe. Entre los gobernadores no veo locos, sino gente pragmática, inteligente y partidaria del diálogo, como Cabeza de Vaca, El Bronco Rodríguez, Alfaro, Riquelme.

Ya estiraron la cuerda todo lo que se necesitaba para llevar al presidente AMLO a negociar con ellos. No tengo duda de que Andrés Manuel así lo hará si no lo obligan a responder agresivamente.

No se ha llegado al rompimiento, pero la actitud cada día más rebelde de los gobernadores solo ha servido para que los expertos en amarrar navajas les aplaudan buscando que lleguen al conflicto. No la han perdido, por lo tanto no deben entrar en razón. Deben, nada más, actuar como lo que son, personas serias conscientes de que vivimos tiempos de unidad, no de conflictos.

Villamil y Frenk

El epidemiólogo Hugo López-Gatell recibió una invitación de la Organización Mundial de Salud para integrarse a un grupo de expertos sobre Covid-19. Esto es relevante, sin lugar a dudas. Pero no es extraordinario que la OMS invite a destacados médicos mexicanos.

Hay, por ejemplo, un grupo llamado SAGE, especializado en vacunas e inmunización, que ha sido coordinado por el doctor mexicano de la UNAM, Alejandro Cravioto.

Me ha llamado la atención que un brillante periodista, Jenaro Villamil —es también una persona de primera—, haya sugerido que algunos críticos de López-Gatell, en especial Julio Frenk, jamás han colaborado en la OMS en cargos relevantes. 

Desde los años noventa el doctor Frenk ha participado en posiciones de importancia en la Organización Mundial de la Salud, donde fue director ejecutivo de Investigación e Información.

Frenk en 2006 fue candidato a dirigir la OMS. No lo logró porque no tuvo el apoyo de China.

Jenaro Villamil —quien ha hecho un gran trabajo como presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano—, si hubiera recordado ese dato tal vez habría navegado en internet y encontrado que una de las revistas médicas más prestigiadas del mundo, The Lancet, en aquella elección de director de la OMS dijo que el mexicano Julio Frenk entre todos los candidatos era el que tenía “mayor talento”.

Seguramente Frenk, un tipo muy derechoso, ha cuestionado por razones ideológicas la estrategia de López-Gatell, lo que invalida todo lo que haya dicho. Pero no tiene sentido negarle méritos a uno de los médicos más importantes de México.

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