30 de julio de 2021 | 09:50
Opinión

El presidente argentino visita a AMLO y la visión de Slim con la vacuna AstraZeneca

La vacuna que mejor funciona para las necesidades de México y en función de sus recursos es la de AstraZeneca.
El presidente AMLO y Alberto Fernández en Palacio Nacional.
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Me inyectaron la primera dosis

Desde hace años tengo mi domicilio en la colonia Santa Fe de la alcaldía de Cuajimalpa en la Ciudad de México.

No sé por qué esta alcaldía fue incluida entre aquellas en que vacunarían adultos mayores en la primera etapa de la campaña de inmunización.

Previamente me había registrado en el sito de internet mivacuna.salud.gob.mx

Confieso que el registro no lo hice yo, sino la editora en jefa de SDPNoticias, Liz Flores. Como parte de un ejercicio periodístico para saber si esa página web funcionaba, o no, se necesitaba el curp de un viejito, y el único en tal situación en nuestra empresa soy yo.

Contra lo que pensábamos, mivacuna.salud.gob.mx funcionó y quedé registrado.

Cuando la primera etapa de la campaña de vacunación comenzó recibí un mensaje en el que se me informaba que tenía derecho y, sobre todo, la oportunidad de vacunarme por tres razones:

1.- En mi alcaldía había vacunas.

2.- Mi apellido empieza con A.

3.- El pasado lunes a medio día no había gente haciendo fila en un centro de salud de Cuajimalpa. Pensé que iba a ser fácil aquello —es decir, acudí convencido de que no iba a estar en una cola demasiado larga, como la que había dado a conocer ese día en Twitter el académico Sergio Aguayo—; el problema se presentó cuando llegué: ya había demasiadas personas en la fila.

4.- Ni hablar, hice una cola de varias horas, no hubo incidentes mayores que reportar —las quejas que leí sobre lo ocurrido en otros centros de vacunación nadie las expresó entre la gente que hacia fila conmigo—y al fin, porque tuve paciencia, recibí la vacuna de AstraZeneca.

En Washington dije no

Di a conocer en Twiter, porque es la verdad, que en una visita que hice a la capital de Estados Unidos hace varias semanas alguien me ofreció inmunizarme con las vacuna de Pfizer o con la de Moderna. Rechacé la oferta. Sí, todo lo importante en mi vida siempre lo he hecho en mi país, México, y vacunarme contra el covid no iba a ser la excepción.

En Twitter sobran personas convencidas de que he mentido; argumentan que nadie me ofreció nada en Washington, porque una oportunidad así es irracional dejarla pasar por patriotismo.

No he mentido. Creo que Pfizer y Moderna, opciones muy caras, son los Rolls-Royce de las vacunas. Pero AstraZeneca, mucho más económica, es la Suzuki Jimny de la vacunación, es decir, el mejor vehículo todoterreno o 4X4 económico para recorrer caminos de montaña sin pavimentar y con toda clase de obstáculos.

Estoy convencido de que AstraZeneca es la mejor opción para un país como el nuestro, que no puede pagar lo que cuestan Pfizer y Moderna; que en muchas regiones no cuenta con la infraestructura de refrigeración que estos productos requieren, y que no puede darse el lujo de aplicar la segunda dosis a las tres semanas de la primera, como lo exigen las mejores vacunas.

AstraZeneca más eficaz a las 12 semanas

La revista Lancet ha publicado recientemente un estudio. En este se afirma que administrar las dos dosis de AstraZeneca con un intervalo de tres meses entre la primera y la segunda aplicación, es algo que en vez de bajar la eficacia de la inmunización, la incrementa.

No es poca cosa ante la escasez de vacunas. Se trata de un logro que no pueden presumir Pfizer y Moderna. Y es, por lo demás, un problema mayor de la vacuna rusa, Sputnik, que más que todas las otras enfrenta serias dificultades de fabricación por dos razones: no tiene plantas suficientes para producir lo que algunos países le demandan, y para fabricar la segunda dosis tiene que detener la producción de la primera, ya que se trata de dos vacunas distintas —una desarrollada sobre un vector de adenovirus 26, y la otra sobre un vector de adenovirus 5.

En resumidas cuentas, la vacuna de AstraZeneca, por precio —es más económica que todas las otras—; por su eficacia, bastante aceptable, sin duda, y porque su segunda dosis puede aplicarse 12 semanas después de la primera, es por mucho la mejor opción para la sociedad mexicana.

Escasez de AstraZeneca en la India

Las primeras vacunas de AstraZeneca que se aplicaron en México fueron fabricadas en la India, que es el mayor productor de vacunas a nivel mundial.

El problema es que ya no nos llegarán muchas más vacunas desde ese país —o tal vez ya no nos llegará ninguna fabricada ahí—, tal como lo acaba de anunciar el Instituto Serum de India, que deberá priorizar la inmunización en su propia sociedad.

No es algo que solo afecte a México, sino a muchas naciones. De ahí que el director del Instituto Serum haya anunciado en un tuit lo siguiente:

Ese hombre, pues, humildemente ha pedido paciencia a numerosas naciones. Y es que @SerumInstIndia debe priorizar las enormes necesidades de la India y, a la vez, equilibrarlas con las necesidades del resto del mundo. Algo bastante complejo.

La visión del empresario Slim y de los presidentes Fernández, de Argentina, y AMLO, de México

Desde hace bastante tiempo, por fortuna, un mexicano con capacidad para resolver por anticipado los más grandes problemas, Carlos Slim, tomó la decisión de trabajar para fabricar en Latinoamérica la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Debió poner de acuerdo a la empresa desarrolladora del producto, a compañías fabricantes y envasadoras de Argentina y Mexico y a los presidentes de estos dos países, Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador.

Hace no mucho tiempo, el canciller mexicano Marcelo Ebrard anunció la llegada a nuestra nación de la sustancia activa de la vacuna de AstraZeneca, producida de Argentina, para que sea envasada en México.

mAbxience es una compañía biotecnológica argentina, y Liomont un laboratorio mexicano que gracias a Slim tiene ahora capacidad para envasar la mencionada vacuna. El compromiso es fabricar este 2021 unas 200 millones de dosis de AstraZeneca. Son para distribuirlas en toda América Latina, pero lógicamente Argentina y México tendrán prioridad en el reparto.

Visita del presidente argentino

Este lunes 22 de febrero llega a México el gobernante de Argentina, Alberto Fernández, quien ha sido invitado por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador para participar en la conmemoración del Bicentenario de la Promulgación del Plan de Iguala.

Además de esa actividad, el presidente Fernández dialogará en privado con el presidente AMLO, en Palacio Nacional desde luego; será declarado Huésped Distinguido de la Ciudad de México por parte de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum; estará en una sesión solemne del Senado en su honor, y sostendrá una reunión con el empresario Carlos Slim.

Con Andrés Manuel, el argentino hablará de varios temas, pero sobre todo de las vacunas. Con Slim, lógicamente el presidente Fernández solo analizará cómo marcha el plan de producción y envasado del producto de AstraZeneca que es nuestra mejor arma para vencer a la pandemia, además por supuesto de la sana distancia y el uso en todo momento del cubrebocas.

No es geopolítica ni negocio, sino elementales deseos de evitar más muertos

Evidentemente, ni los presidentes de México y Argentina —AMLO y Fernández— ni el empresario Slim están jugando a la geopolítica ni a buscar ganancias empresariales. 

La rentabilidad la están obteniendo las compañías que han desarrollado las vacunas, todas ellas con ayuda de sus gobiernos. Y la geopolítica de la inmunización es algo que hacen otros países, como Rusia y China, y aun Israel.

Increíble historia ha contado el New York Times acerca de cómo el gobierno israelí logró la liberación de una prisionera en Siria a cambio de vacunas, pero no de las Pfizer que se han aplicado ya a la mayoría de la población de Israel, ¡¡¡sino de vacunas Sputnik!!!. Esto fue posible gracias a la mediación del gobierno ruso, que de esa manera incrementó su influencia y además, seguramente, algún dinero ganó, ya que debió haber vendido carísimas sus vacunas a los israelíes.