Mi Joker favorito

El Joker bailando
El Joker bailandoWarner Bros.

En la actualidad, noto una cierta preferencia hacia los Jokers oscuros

Con Heath Leadger, el Joker de “The Dark Night” (Cristopher Nolan 2008) inició la moda de los Jokers obscuros, aunque eso no es un invento del cine, sino que es un tipo de Joker surgido de un comic: “Arkahm Asylum: A Serius House in a Serious Earth” (1989), con una historia de Grant Morrison e ilustraciones de Dave McKean. Allí se creó su aspecto decadente (que inspiró el maquillaje agresivo de Heath Leadger), cuando los psiquiatras del hospital psiquiátrico de Ciudad Gótica, lo diagnosticaron como “súper cuerdo”: “Una brillante nueva modificación de la percepción humana, más adecuada para la vida urbana de finales del siglo XX. Es por eso que unos días es un payaso travieso, otro un psicópata asesino. No tiene una personalidad real, se crea a sí mismo cada día”.

En la actualidad, noto una cierta preferencia hacia los Jokers oscuros, en relación a los Jokers más apegados al modelo tradicional, lo cual (en mi humilde opinión) habla mal de la mayoría del público, que se deja seducir por “lo maldito”, una manera barata y facilona de engatusar a quienes creen que la oscuridad es más “contestataria” y “antisocial” que el viejo estilo.

A continuación, ofrezco mi lista de peor a mejor Joker, quitando las versiones de dibujos animados y videojuegos, centrándome únicamente en los villanos del cine y la televisión.

 

Definitivamente el peor Joker de todos, y no porque únicamente le hayan permitido salir diez minutos en la película (sacando de la versión final, la mayor parte de su trabajo), sino porque en esos diez minutos se la pasa tratando de impresionar al respetable con caras de malvado e imitando al Joker oscuro de Heath Leadger (quien sí hizo un trabajo más profundo).

Además, cae mal que el actor le hiciera bromas pesadas a sus compañeros de trabajo, como colocarles animales muertos y condones usados en sus habitaciones, eso demostró una desesperada y chafísima forma de hacerse publicidad.

En realidad, la estrella de la película fue la pareja sentimental de Joker, la asesina que cuenta chistes malos: Harley Quinn (magistralmente interpretada por Margot Robbie, una de las mejores actrices de los últimos tiempos).

 

No está del todo mal este Joker que no es Joker (pues la serie de televisión, nos habla de un periodo anterior a Batman, cuya aparición como vigilante de Ciudad Gótica, da origen a su némesis).

Tiene a su favor que es carismático, tiene un gran parecido a Jack Nicholson, y sigue la tradición del Joker tradicional (con ciertos rasgos del tipo oscuro), pero en esa necedad de rehusar ser Joker, complica la apreciación del villano, al dividirlo en dos hermanos gemelos: Jerome y Jeremiah Valesca, ambos psicópatas peligrosos, que se reparten la biografía y atributos de Joker en dos mitades, difícil de seguir, y por lo tanto, de calificar.

 

Antes de Joaquin Phoenix, es probablemente la actuación más deslumbrante y profunda del personaje. Aunque sobresale lo sórdido y decadente, tiene una personalidad fascinante, que combina lo pueril con lo manipulador.

La escena donde comete un acto terrorista, del que sale vestido de enfermera, es probablemente una de las escenas más repulsivamente cómicas del cine.

No termina de gustarme que el actor inventara que él solito se le ocurrió el nuevo look, descuidado y agresivo, del villano, pues tiene muchas influencias de cómic que saliera ese mismo año: “Joker”, con argumento de Brian Azzarello y dibujos de Lee Bermejo.

 

Lo que hace especial a este Joker, es que se planteó un aspecto original: su origen, y esto implicó un complejo desarrollo actoral (muy probablemente gané el Oscar como actor).

Tomando como referencia el cómic “Batman: La Broma Mortal” (de 1988, con una historia de Alan Moore y dibujos de Brian Bolland), el payaso Arthur Fleck quiere ser comediante, pero no tiene gracia, lo cual se complica con algunas perturbaciones psicológicas (una de ellas: una risa involuntaria en momentos inapropiados), una pésima situación económica y una terrible historia familiar (que implica también a la familia de Batman).

En el cómic citado, Joker pasa de ser un pusilánime a un psicópata egocéntrico, transformación que lleva magistralmente Joaquin Phoenix, quien además, convierte al villano en un líder social; agregándole detalles de otros personajes de películas de Martin Scorsese: Travis Bickle, de “Taxi Driver” (1976) y Rupert Pupkin, de “El Rey de la Comedia” (1983), ambos interpretados por Robert De Niro.

Pero la referencia más poética y pertinente, es la proyección de la cinta “Tiempos Modernos” (Charles Chaplin, 1935), exhibiéndose en una función dramáticamente fuerte para el protagonista, pues la película muda maneja dos elementos importantes en “Joker”: La crítica al capitalismo y la payasada. Con sutileza, el director Todd Philips recurrió a la escena de Chaplin en patines, que mezcla la risa con el miedo, cual paráfrasis del archienemigo de Batman.

El final, además, remata con un chiste fuera de cuadro de tres bandas.

Casi pondría a Joaquin Phoenix como mi Joker favorito, si no prefiriera a los que siguen, que me parecen más frescos y desprovistos de interpretaciones intelectuales.

 

El Joker de la serie de televisión es el más colorido de todos, por existir en tiempos del arte pop, donde el surrealismo tenía más afinidad con el camp que con lo oscuro.

Muy afín al Joker que prevaleció entre los cincuenta y sesenta, más travieso que “dark”, sedujo al público con una interpretación de la esencia del personaje: un auténtico payaso del mal.

No figuró tanto en la serie (como el Pingüino y Gatúbela), pero en siempre destacó, en los pocos capítulos donde apareció. Es inolvidable la escena donde compite contra Batman en una carrera de surf en la playa, trepados en sus tablas con el traje de baño encima de sus pantalones, carrera donde el villano le gana a Batman y celebra como un niño.

Un dato curioso es que su bigote llegaba a verse bajo el maquillaje blanco, pues el actor, en su contrato, exigió no quitárselo.

Punto aparte, Adam West me parece el mejor Batman de todos.

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Mi favorito. Tim Burton se empeñó en que Jack Nicholson (el chiflado de tiempo completo en el arte cinematográfico) hiciera el personaje, quien no quería interpretarlo, pero lo convencieron con una muy buena paga y un elevado porcentaje de las ganancias en taquilla.

El director lo bautizó como Jack Napier y lo hizo asesino de los padres de Batman (quien en realidad fue Joe Chill), lo cual, disgustó a los fans del cómic, aunque hizo una inolvidable caracterización de Joker, equilibrando su maldad con un innegable sentido del humor, sin recurrir a una estética oscura para generar terror.

Legó momentos clásicos como la destrucción de obras de arte en un museo, al ritmo funky de Prince; su baile en una azotea con Kim Basinger (susurrándole: “¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la luz de la luna?”), y cuando, sin motivo alguno, le pide su arma a uno de sus matones, tan solo para dispararle y así liberar su enojo porque Batman se llevó sus globos con los que pretendía envenenar a la gente, durante un desfile de Ciudad Gótica.

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