Ayer en la tarde noche vi programas de noticias y de análisis político, cosa que no hacía yo en meses, un rato en Tele Fórmula, otro más en Milenio Tv; mi experiencia fue la de algo grotesco, por decir lo menos.
Comenzaré por lo que vi en el noticiero de Pepe Cárdenas, conductor que odia desde el fondo de su alma al hoy presidente, máxime desde aquella tarde en que Andrés Manuel (aún candidato) le dio, al aire, una auténtica cátedra de dos materias: periodismo y ética, lo que enfureció al señor Cárdenas, no solo (muy visiblemente) en ese momento, sino hasta el dia de hoy, según lo pude constatar ayer mismo. Después de estar casi una hora completa el referido Señor José Cárdenas despotricando y desinformando respecto a la adición y reforma de un puñado de artículos al código penal en Tabasco hubo un enlace telefónico con el gobernador de aquel estado, ahí las cosas fueron mal para el periodista desde un inicio, cuando llamó con un apellido erróneo al Señor Adán Augusto López, acto seguido el gobernador tabasqueño explicó, con una paciencia y temple que yo, por ejemplo, no hubiera podido tener, el espíritu mismo y la naturaleza de los referidos cambios a la Ley efectuados en aquel Congreso local por una iniciativa del ejecutivo; el motivo, lo sabemos, es el de evitar chantajes de plantones a las empresas encargadas de hacer obra pública, lo que supone en aquella entidad (y otras partes del país) ya una auténtica industria de la extorsión a gran escala.
De ahí vino lo mejor, el gobernador Adan Augusto López fue arrinconando a Don Pepe Cárdenas hasta que éste, como era de esperarse, tropezó, lo hizo con una sola frase: "No he leído aún los artículos reformados en el código penal". Así como lo leen. ¿Cómo entonces hizo Cárdenas para estar una hora denostando y torciendo la información de la que él mismo bautizó como "Ley garrote" si no había leído siquiera, ya no digamos el código penal completo, sino solo la pequeña parte del mismo que fue reformada?
De ahí cambié con mi control a MilenioTv, y fui testigo de una desproporción vulgar en la presentación de la información: a la hora de tocar el tema de los más de 120 millones de dólares que el abogado del ex-presidente Peña y otros políticos movió en bancos de Andorra, según investigación en marcha de las autoridades españolas, se limitaron a unos segundos, a solo mencionar la nota en los titulares, así como a la información que circula del citatorio por parte de la Fiscalía General de la República de Rosario Robles, denotando incluso cierta prisa, en mencionar de manera fugaz información que les pareciera, francamente incómoda a ellos. Después ya en los noticieros, absolutamente borrada esas noticias, cero detalles para la audiencia; a la luz del actuar de la línea editorial de dicha televisora, solo fueron mencionadas dichos encabezados para llenar el expediente de la "imparcialidad" periodística, pero hasta ahí, sin un afán de disimular siquiera.
Poco más tarde llegó el turno de un programa de Carlos Puig en la ya referida Milenio Televisión, donde gastaron la media hora de dicho espacio a buscar "terribles excesos" del Presidente López Obrador, que básicamente se centraron en algo: "López ha dicho reiteradamente que la mentira es del Diablo, y que la verdad es cosa de Dios", insistía el invitado de Puig, Rafael Pérez Gay, secundada por una comunicadora desconocida por mí y que jamás pude ver y/o escuchar su nombre; "es que todo eso ya nos trajo una mortífera guerra", en patética referencia a la guerra cristera ocurrida en México en los años 30 del Siglo pasado, insistía el hermano del Gran José María Pérez Gay, ya dolorosamente desaparecido, esta ridícula alusión a la cristada de sí, hace más de 80 años. Y en ese tema se les fue el programa completo, así como el que lea esto no pueda creerlo, igual yo, me encontraba absorto ante ese nivel de abyección periodística. Si ese va a seguir siendo el nivel de la actual oposición en México, solo me gustaría externar algo: siguiendo ese camino solo lograrán un cometido, que es solo uno, el de fortalecer, (sí, aún más) al Presidente de la República.
