24 de octubre de 2021 | 07:26
Opinión

    El magnicidio como estrategia electoral

    ¿Por qué declaró el Jefe Diego en la entrevista que le realizó Ciro Gómez Leyva “(…)que lo entienda bien el gobierno, la única forma que tienen para quitar a Ricardo Anaya de la contienda electoral es matándolo”?
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    En un escenario electoral como el actual, todo es posible y hasta las ideas más descabelladas tienen sentido en el contexto de ganar una elección.

    Para muestra, un botón.

    ¿Por qué declaró el Jefe Diego en la entrevista que le realizó Ciro Gómez Leyva (…)que lo entienda bien el gobierno, la única forma que tienen para quitar a Ricardo Anaya de la contienda electoral es matándolo”?

    En mi opinión, hay dos posibles explicaciones:

    a).- Porque les preocupa la embestida del Gobierno en contra del candidato del PAN

    b).- Porque ya se dieron cuenta en el PAN el riesgo que implica un candidato que representa las peores prácticas del PRI, pero con el carisma del líder de Morena y el aplauso de los sectores más conservadores del país y consideran al magnicidio como una estrategia electoral válida.

    La opción a) no resulta probable en tanto se ha visto al candidato del PAN casi completamente solo -hasta ahora, claro- sin el respaldo visible de la dirigencia del Frente. El mensaje hasta antes de la declaración del Jefe Diego era evidente: juntos-en la coalición-, pero no revueltos -en los medios de comunicación-.

    La opción b) recuerda las palabras de Sherlock Holmes “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”.

    Y es que no se debe descartar la posibilidad de que sean los mismos panistas quienes promuevan un escenario tal que les permita culpar a sus adversarios electorales de un hecho trágico -todo magnicidio lo es- y al mismo tiempo, ganar la elección presidencial. Carambola.

    Sin embargo, estimado lector, estamos de acuerdo en que esta hipótesis es tan descabellada como la declaración de Fernández de Cevallos, aunque un poco menos irresponsable y mucho más probable que el escenario que al Jefe Diego tanto parece preocuparle.

    ¿Usted qué opina, estimado lector?